sábado, 13 de febrero de 2010

Cero en todo

Ningún dispositivo cerebral permite distinguir la alucinación de la percepción, el sueño de la vigilia, lo imaginario de lo real, lo subjetivo de lo objetivo.


Esta frase la he extraído del fabuloso artículo de Edgar Morin, Los 7 saberes, y sintetiza el total estado de perdición y de disonancia perceptiva en el que nos ha sumido la crisis actual. Hay tantos frentes desde los que hacer este análisis que se me hace difícil elegir alguno de ellos. Pero este blog va de comunicación y percepciones y al cabo de todo ¿no es la crisis un barullo de posiciones encontradas y percepciones inducidas y condicionadas?

Esta semana he mantenido varios encuentros con personas que dedican su jornada a invertir masas ingentes de dinero para hacerlas rentables. Todos coinciden en que tal ejercicio es imposible porque gran parte del sistema está técnicamente quebrado ¿es cierto? Esta semana también hemos asistido al cambio de postura, por ejemplo, del Financial Times respecto a la solvencia de la economía española. Hasta hace bien poco, la derecha española se jactaba a través de sus voceros de las hostias que le caían a Zapatero desde el púlpito de las finanzas. Bien. El gobierno responde con un road show que arranca en Londres y pasa por París y un despliegue de comunicación interesante. Se invierte la tendencia y donde había hostias, el FT decide dar jabón. Sucede esto y los mismos que hurgaban en la herida del gobierno critican el paso adelante del gobierno para explicar. El caso es que, y esto es lo que me parece más relevante, con un simple gesto de comunicación, el riesgo país que amenazaba a España se disipa…¿cómo es esto posible?

Vaya por delante que los intentos desbocados del gobierno por hacernos ver que lo subjetivo es objetivo no me tranquilizan, pero me parece una postura infinitamente más responsable que la grandiosa irresponsabilidad del Partido Popular durante esta crisis. Sí, esta crisis pasará y también pasará a la historia. Creo que habría que dedicar un capítulo al ejercicio insano de la casta política con esta crisis. Después de dos años es grave que no haya habido ni una sola decisión de calado contra la crisis basada en el consenso. Después de dos años el resultado es 0 en todo: 0 acuerdos, 0 conocimiento real de lo que pasa, 0 medidas para neutralizar las prácticas que han traído esta crisis, 0 movilización social, 0 inteligencia afectiva. Me detengo en esta última. Que estamos en mitad de una crisis no tiene discusión, pero la aproximación que a esta, a sus causas, a sus posibles soluciones hacemos desde nuestras posiciones, la estamos haciendo desde nuestros afectos, emociones y afinidades políticas. Mirar el mundo con ese sesgo provoca lo que Morin denominó self deception y este bucle de mentiras a uno mismo es origen de la falta de consenso, de la dificultad para el diálogo y del desencuentro continuo.

Seguramente esta sea una de las claves para entender por qué hay posturas tan encontradas, tan falta de análisis, tan pobres, tan poco constructivas.

En el otoño de 2007 tuve una comida con una emergente (mujer) del Partido Popular que en ese momento se postulaba para dirigir el partido en una comunidad autónoma. Faltaban poco más de 5 meses para las elecciones generales de 2008 que ganó el PSOE. Ya en los postres le pregunté por el sentir real (no por la postura oficial) de la mayor parte de los dirigentes del partido respecto al resultado electoral. Me confesó con extremada sinceridad que el deseo general era que perdiese Rajoy para que su salida diese paso a una regeneración total en el partido. Acto seguido insistí y le dije que si no era más importante gobernar de nuevo teniendo en cuenta el linchamiento brutal al que sometieron a Zapatero el tándem Zaplana-Acebes en nombre de su partido. Me miró y con mucha franqueza me dijo: sabemos que la crisis que se avecina es tan grande, que preferimos que Zapatero gane y se queme en ella. Cuando pase, el PP estará regenerado y listo para gobernar.

Ya ven. Hoy lo que tenemos es la crisis, a Zapatero bregando con ella, al PP sin regenerar, a la dirigente emergente con la que compartí mantel fuera del partido y sin consenso entre la casta política. Hoy por hoy, nos guste o no, la estrategia de comunicación es la que marca los guiones y también la que nos confunde entre lo real y lo ilusorio. Algo tenemos ganado si al menos sabemos que nuestro conocimiento de las cosas es muy pobre y está muy condicionado. De lo único que estoy seguro es que nadie sabe nada de nada.

2 comentarios:

Meadow dijo...

¿Qué es peor la ignorancia o el desconocimiento? Ni lo sé ni me importa.
Ahora mismo pasa igual. No sé por qué ese grupo de inversores dicen que no es posible ganar dinero cuando sé que hay inversores que tienen los bolsillos siempre llenos. No lo sé, y tampoco me importa, porque, ¿qué puedo hacer para que no sea así?
La política y la economía son dos cosas demasiado alejadas de los que formamos la sociedad como para que sepamos algo y como para que nos importe. Cada vez menos.

P.D. Bonito diseño de encabezado.Enhorabuena a la artista :-)

Marcomplan dijo...

Gracias¡¡... de la artista.

Sobre el comentario: sí, no sabemos y es lógico que no importe no saber, pero ¿no crees que es muy complicado mantenerse al margen cuando sus prácticas afectan a tanta gente, a sus vidas, a su trabajo...? Yo, modestamente, reivindico el siempre engorroso ejercicio de conocer para incidir y cambiar las cosas, aunque sea un poco, aunque sea en el ámbito más cercano.
Abrazos y viva Prados Urbanos¡¡