domingo, 5 de septiembre de 2010

ETA pide árnica y tiempo, pero éste sí es el principio del fin



Hace unas semanas escribía en este blog sobre el papel que el silencio había desempeñado en alimentar la espiral terrorista de ETA. Romper la espiral de silencio es, junto a la presión policial y el estrangulamiento financiero, el tercer eje para la derrota de ETA. Este tercer eje nunca se activó, solamente de manera espontánea tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco.

Hoy ETA acaba de anunciar una suerte de alto el fuego que no deja de ser una rendición a cámara lenta provocada por la asfixia. En su comunicado, menos palurdo que en ocasiones anteriores, pero aún lleno de ambigüedades y axiomas que insultan a la inteligencia, dicen textualmente
"ETA hace saber que ya hace algunos meses tomó la decisión de no llevar a cabo acciones armadas ofensivas"
Tampoco tiene desperdicio su filosofía de vida:
“Ha transcurrido ya medio siglo desde que ETA organizara a los ciudadanos frente a la estrategia salvaje de negación y aniquilación del Pueblo Vasco y, con las armas en la mano, se empeñara en la lucha en favor de la libertad. Desde entonces, son cientos los hombres y mujeres que han traído a esta organización su ilusión y pasión, lo mejor de ellos mismos"
Dicen que trajeron lo mejor de ellos mismos. Imaginaos si llegan a traer lo peor. ETA es la hez más absoluta, pero me mojo una vez más y mi pronóstico es el siguiente:

Este es el principio del fin. Asistiremos a una espiral lógica de declaraciones públicas haciendo hincapié en la insuficiencia del gesto, pero paralelamente se abrirán líneas de verificación y presión para que emerjan gestos más concretos que desmoralicen a los más resistentes del entorno abertzale. El punto de inflexión de este proceso que se inicia ahora no va a ser el cruce de comunicados y declaraciones, sino cuando asistamos con luz y taquígrafos a la entrega de arsenales de armas y a una declaración expresa de abandono de la violencia por parte de los brazos políticos de ETA. Ahora bien, pasarán meses hasta que eso suceda, pero que el magma de percepciones al que vamos a asistir a partir de ahora no nos confunda. El veneno social del terrorismo sigue vivo en el imaginario inflado de la épica vasca y eso no se neutraliza con el abandono de las armas; eso solamente se extirpa desde la educación, que fue el caldo de cultivo lento y aparentemente ingenuo que impulsó esa lisonjera consigna de que inventando Historia y exprimiendo el victimismo no pasaba nada, y resulta que sí pasaba.

Esto se empieza a acabar y es una gran noticia, pero estemos muy alerta. Hoy más que nunca es necesario el análisis profundo, la paciencia, la correcta gestión del conocimiento y que la opinión pública no dicte el paso, sino el criterio y la prudencia.

2 comentarios:

Lauren dijo...

No me lo creo.

Bemberini dijo...

Es para estar esperanzados. Por h o por b pero esto tiene que salir.