domingo, 18 de mayo de 2014

Algunas lecturas buenas IV



Arranco la tanda de recomendaciones con el filósofo alemán de origen coreano Byung-Chul Han.

Sociedad del Cansancio y Sociedad de la Transparencia. Son dos brevísimos ensayos de una extraordinaria intensidad y peso intelectual. La feroz competencia laboral, el exhibicionismo digital y la trampa de la transparencia como solución a los excesos, son tres de los temas a los que dedica sus reflexiones. La lectura de Chul Han es sin embargo contraintuitiva para aquél que navegue con comodidad por el mainstream de la postmodernidad. Su visión es valiente y demoledora para con todos los tópicos que estamos creando en torno a la experiencia digital y al exceso de transparencia. Su lectura genera incomodidad para el que vive inerte en que el panóptico es el no va más de la conquista de la sociedad. Por eso es imprescindible que voces como la suya rompan la corriente y emergen retadoras, como le corresponde a los intelectuales cuya voz, en los tiempos actuales, difícilmente llega. Absolutamente recomendable. Editados por Herder.

Gustave Le Bon. Se me ocurrió echar la vista atrás y me fui al siglo XIX. No muy lejos, pero para muchos una eternidad. Sin embargo, de allí rescaté su obra Psicología de las masas (editorial Morata) y flipé por su vigencia. En el momento en el que Le Bon escribió este libro no existían ni los medios de comunicación de masas ni las redes sociales. Sin embargo, el análisis certero del comportamiento mecanicista y de corte adolescente de las masas como corpus pensante y actuante, describen milimétricamente el fenómeno actual de la cultura exhibicionista y del sharing. Dejo tres perlas:

"...el individuo, sumergido durante cierto tiempo en el seno de una masa actuante, cae muy pronto en una situación particular que se aproxima mucho al estado de fascinación del hipnotizado en manos del hipnotizador"

"...intelectualmente, la masa es siempre inferior al individuo aislado. Pero desde el punto de vista de los sentimientos y de los actos que estos provocan, pueden ser mejor o peor, según las circunstancias. Todo depende del modo como se la sugestione"

"Las decisiones de interés general tomadas por una asamblea de hombres distinguidos, pero de diferentes especialidades, no son sensiblemente superiores a las que adoptaría una reunión de imbéciles"

Fuera del ensayo dejo tres recomendaciones muy diferentes, pero fascinantes todas: Los Hedonistas, de Enrique Juncosa (Los Libros del Lince); El Libro de los vicios, de Adam Sobocynski (Anagrama) y Personas como yo, de John Irving (Tusquets). Probablemente tres de los libros más interesantes, diferentes y buenos que he leído en el último lustro.

Los Hedonistas tiene al menos tres relatos magníficos, llenos de vigor narrativo, fuerza y latigazos contra el buenismo que impera aún sobre algunos asuntos vinculados a la tolerancia sexual. Precisamente los sufrimientos y dificultades derivados de la condición sexual vertebran la extraordinaria novela de Irving. Personas como yo nos permite realizar un viaje a la zona más doliente del homosexual desde los años 50 en estados Unidos hasta nuestros días y nos eleva a la vez a momentos de una intensidad hedonista difícil de entender para los que han vivido o viven su condición sexual bajo un manto de sordina.

Acabo con El libro de los vicios. Escribí en alguna parte que para mi es el mejor libro de 2013. El simple hecho de reivindicar los pequeños placeres que poco a poco se reducen a la esfera estrictamente personal porque la planicie de lo políticamente correcto nos ha dejado una forma de vivir llena de clichés absurdos, exhibicionistas y buenitas, ya merece atención. A esto hay que unirle la ironía y el collage literario que logra Sobocynski creando un hilo conductor a partir de varias historias aparentemente inconexas.

En breve más referencias. Buena lectura¡

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