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sábado, 3 de diciembre de 2016

El meme de Fidel Castro y los errores del pasado


El pasado sábado 26 de noviembre me desperté, encendí el móvil y abrí el whatsapp. Lo primero que saltó fue un meme del que se deducía claramente que Fidel Castro había muerto. De manera irónica me enteré de la muerte de uno de los iconos del siglo XX gracias a la comunicación en red, no a través de un gran medio de comunicación ¿Quién hubiese firmado en los 80, en los 90 o incluso en los dosmiles, que la exclusiva por la que siempre han peleado los medios de comunicación iba a llegar de esta manera? Hoy en día, las exclusivas periodísticas tiene la misma vida que un helado en el desierto de Lut.

Al igual que yo me enteré por un meme, millones de personas lo hicieron entrando en su muro de Facebook o en su timeline de Twitter. Muchas de esas informaciones compartidas replicaban crónicas similares de medios de comunicación, pero bien podrían surgido las interpretaciones, las referencias, los memes o los homenajes a partir del punto de origen del acontecimiento: la información oficial.

Que el entramado informativo ha cambiado es innegable. Probablemente todas las opciones informativas son útiles en su espíritu, pero la mayoría sin inútiles debido al elevado volumen de información que dificulta desenmarañar el porqué de las cosas. Parece que fluye, crece y se disemina solamente aquél contenido que toca determinados resortes de la lógica del compartir, normalmente el oportunismo, la gracieja o el rumor al que no se le contrarresta con información oficial y original desde la fuente.

Antes, no hace mucho tiempo,  las personas iban en bloque a buscar la información. Ahora las noticias encuentran a los lectores, van en busca de ellos y este hallazgo se produce de manera irregular, imprevisible e inmediata. En esta red de impactos, desentrañar la verdad, lo riguroso, lo bueno y lo necesario requiere de un verdadero esfuerzo que, como es obvio, poca gente está dispuesta a realizar.

Luego, cuando cristalizan las corrientes irracionales (para el sentir de los que se consideran bien informados ¿lo está alguien de verdad?) llegan las preocupaciones de urgencia, las reivindicaciones estériles en las redes sociales hechas desde la poltrona de las casas o en momentos de ocio. Estériles y absurdas. Solamente en ese momento, muchas personas deciden esforzarse por entender lo que ha pasado, desentrañar el porqué de las cosas, pero suele ser tarde. Lo hemos visto hace pocos meses en Reino Unido con el Brexit, en Colombia con el proceso de paz, en Estados Unidos con las elecciones, vendrán más casos…


El esfuerzo hay que hacerlo antes ¿Por qué razón? Porque si no, el aluvión de memes, de noticias a medias y de comentarios para el escaparate en las redes nos llevará inevitablemente al despiste y a olvidar pasados siniestros y sí, entonces sí, estaremos condenados a repetir nuestros errores.

sábado, 24 de octubre de 2015

Una sencilla lección de estrategia de comunicación política



Pues ya está aquí. La política del espectáculo es hoy en España un fenómeno real larvado durante años y que ya es una realidad que decidirá el resultado electoral del próximo 20 de diciembre.

Este fenómeno se asentó en Estados Unidos en los años 50 y ya acumula ciencia social suficiente como para entender qué está pasando en España. Antes, varias premisas: la primera, las hordas de asesores de imagen y asesores de comunicación política que han acumulado los partidos andan perdidos. Su modelo no ha funcionado simplemente porque ninguno manejaba un modelo teórico válido; la segunda, esa falta de modelo situó la la estrategia de comunicación política de los partidos en el terreno de la rigidez, la impostura y la falta de credibilidad; la tercera, el terreno de juego en el que se disputa la batalla por la victoria se llama conversación y normalidad.

Respecto a la primera premisa, hay que decir que la estrategia política que hemos sufrido hasta la fecha estaba basada en lo que Popkin denominó en 1994 "ávaros cognitivos". Popkin afirma que los votantes suelen ser ávaros cognitivos porque no saben ni quieren manejar temas complejos y basan su voto en experiencias de la vida diaria que consumen en los medios de comunicación o que adaptan una vez han obtenido la información de sus entornos sociales más cercanos. De ahí la obsesión de los asesores por simplificar, repetir, aletargar y constreñir el debate hasta rigideces insospechadas y poco eficaces.

La segunda premisa es una derivada de la primera. Cuando restringes el espacio del debate y anulas la naturalidad de los candidatos, la credibilidad se resiente y si esta se resiente, la percepción positiva de los votantes se estanca o simplemente involuciona.

La tercera, nos enseña que cuando la estrategia de comunicación se basa en la relación con los medios de comunicación, es difícil abonar el terreno de la normalidad y la cercanía que,  a su vez, son los principales acicates para entrar en la conversación de la gente de manera positiva.

Por todo ello, la clave de la política como espectáculo, hoy, debe apoyarse en explotar el potencial de liderazgo de los candidatos apalancándose en las posibilidades que ofrece la comunicación en red, la conexión infinita de los nodos de influencia y hacerlo formando parte de ese ecosistema casi como si el candidato fuese uno más. Esta desintermediación de la comunicación hay que hacerla compatible con los hábitos tradicionales de comunicación intermediada, esencialmente a través de los medios de comunicación.

¿Por qué esta es la vía eficaz? Porque los votantes en general no confían en sí mismos como líderes, sin embargo, les encanta encontrar a alguien como ellos, pero con una capacidad desarrollada para dirigirlos. Esta tesis la han estudiado a fondo Kendall y Paine. Según estos autores, los votantes primero validan la honradez y las cualidades humanas del candidato y, superada esta fase de tanteo, entonces validan su eficacia, determinación y nivel de competencia.

Esa debe ser la secuencia lógica, hacer que validen su honradez y luego que validen el nivel de competencia. Hay que hacerlo sin formatos predeterminados ni rigideces. Solamente así, el líder que se precie, se habrá colado en el imaginario de los votantes y estará en disposición de enfilar su camino hasta el poder.

domingo, 27 de septiembre de 2015

La comunicación política y corporativa que viene



Imagen: fuente Zyncro

Cuanto antes lo asumamos todos, industria de los medios de comunicación, profesionales de la comunicación y consumidores de información, mejor. La atomización de canales, formatos, conversaciones y contenidos ha destrozado el estatus de la industria de la información.

La relevancia de un contenido o de una información ya no está asociada al rigor o a la calidad. Sí, es una desgracia y, como apuntaba Javier Marías, Internet probablemente haya organizado por primera vez en la historia la imbecilidad que antes empezaba y acababa en una charla de café o en la barra de un bar. Lo cierto es que es la realidad de nuestro tiempo y hay que armarse, afrontarla y entender donde están los puntos de apoyo para hacer las cosas mejor.

Veamos. El tráfico directo a los medios de información relevantes se desploma; el nivel de confianza sobre lo que se encuentra en Google o en otros buscadores y en lo que comparten terceros en las redes sociales se ha disparado (ver Edelman Trust Barometer 2015). La televisión y la radio decaen, pero permanecen estables en penetración y cobertura, aunque pierden credibilidad y confianza. Lo que imprime carácter de confiable a los contenidos es aquello que el usuario encuentra por sus medios y sobre lo que saca sus propias opiniones y juicios. Esto trae un cambio de paradigma para los profesionales de la comunicación: la voz de una organización se oirá y será considerada y aceptada por sus grupos de interés si esta voz surge de un contenido propio, este está bien posicionado y genera un correcto engagement social apoyado en las redes sociales. En definitiva, desintermediar la relación con sus públicos.

¿Quiere decir esto que las organizaciones y los políticos deben saltarse al medio de comunicación tradicional? La respuesta es no. La tendencia ganadora es la que haga compatible la manera de hacer comunicación tradicional con la generación de contenidos propios, la desintermediación, el posicionamiento y el engagement social. Estas normas condicionarán el éxito de la comunicación corporativa y política del futuro.


sábado, 13 de junio de 2015

De la marea a la política





En mayo de 2011 escribía en este mismo blog acerca de la necesidad de que el movimiento surgido tras el 15M se articulase en política real (#spanishrevolution debería ser un partido político). Bien, hoy, cuatro años más tarde, esto ya es una realidad en muchos ayuntamientos de España.

En aquél momento, vislumbrábamos mareas de indignación y al otro lado, un brote de preocupación por lo que podría pasar. Esa indignación se ha convertido hoy en cosa política gracias a los votos de los ciudadanos. Sin duda, las cosas están cambiando. Cambian las formas, los discursos, los aspectos,  cambia todo. Ahora es tiempo de hacer compatible lo que muchos ciudadanos esperan con el sentido común. Hay un gran reto para los que aún permanecen, corregir; hay un reto para los que llegan, aportar valor sin romper lo que ya funciona. Ni todo es tan malo ni todo es tan bueno.

Este blog trata sobre percepciones y, ojo, hoy más que nunca vivimos instalados en una gran burbuja de percepción de la realidad que, si no se deshincha y gestiona con sentido común, puede tornarse en frustración. Suerte a todos. Estaremos atentos.

Imagen. Fuente elmundo.es

sábado, 15 de noviembre de 2014

El Demoscopazo

Marcomplan cede este espacio a Luis Fernando Ruiz Bedoya que analiza el último Barómetro del CIS en un momento de gran debate sobre el futuro político e institucional de España. 



Si tú no haces tu trabajo, probablemente acabará haciéndolo alguien que sepa menos que tú pero que tengas más interés en ello (y probablemente menos escrúpulos). Luego no te quejes.
Pero ¿Más interés o más intereses? ¡Ahí lo dejo!

Estas reflexiones que suenan a onanismo mental me han venido a visitar al oír las múltiples interpretaciones de "todo a cien" (uff, ¡Que antiguo! ahora es todo a un euro) sobre las últimas encuestas de intención de voto.

Permitidme que me centre especialmente en el Barómetro del CIS, que por histórico de la serie, muestra y continuidad metodológica puede ser más fiable.
Y para ver a dónde quiero llegar, permitidme que simplifique los datos en esta tabla



Veo que los medios están despistadísimos (porque los demóscopos – palabro que me temo que no existe - lo están casi más si cabe) y ese despiste lo están transmitiendo a la sociedad.

Resulta que la irrupción de Podemos no saben cómo “ponderarla” en lo que suele llamarse “cocina”.
El CIS y otras encuestas recogen intención declarada de voto, que normalmente no suele superar un 65% de la población y que está sesgadíiiiiiiiisima, tanto por ideologías como por si el partido está en el gobierno.

Esto tiene que ver con lo que se suele llamar “voto oculto”, que en ocasiones es casi más “voto vergonzante”. Rajoy/ZP/Anar/Felipe es un …. y su partido … pero al final les voto y me da vergüenza reconocerlo. En cambio hay otros partidos y líderes que les pasa justo lo contrario.

Esto en Medios se conoce mucho desde hace tiempo (en la transición el Diario 16 estaba de moda y salía muy bien porque daba imagen de modernidad, mientras el ABC en aquel entonces era uno de los líderes, pero salía de pena porque tenía imagen de carca).

Eso se corrige con la COCINA, que es imprescindible. Por eso se hacen un montón de preguntas sobre temas de la actualidad política y la experiencia del “cocinero” (no confundir con lo que hacían en Breaking Bad) hace elegir bien las ponderaciones de esas preguntas.

El problema con Podemos es que no tienen esas referencias para cocinarY encima no las van a tener, porque no se van a presentar a las Municipales y Autonómicas, con lo cual esto seguirá así hasta las Generales de dentro de más de un año.

Mirad e interpretad vosotros mismos la tabla anterior sacada de datos reales electorales y de los datos del CIS que todos ahora comentan con bastante poco acierto e ignorancia mayúscula.

Para que no me digan que no me mojo: mi conclusión sería decir que Podemos, a día de hoy, apenas se come a Izquierda Unida (que no es moco de pavo), pero distaría todavía (salvo que los partidos de la casta se empeñen en autocumplir la profecía) de estar cerca de los niveles de PP o PSOE. Pero, esto último, ya entra en el nivel de las opiniones y ya sabéis que “las opiniones son como los culos… cada uno tenemos uno” y el mío no tiene necesariamente que gustaros a los que me estáis leyendo.


domingo, 30 de octubre de 2011

Los barbudos




En el año 1993, en la última parte de mi segundo curso de periodismo en la Universidad Complutense de Madrid, abordando los últimos meses del curso y buceando en la asignatura Teoría General de la Información, tuve claro que, tras varios años de ejercicio de la profesión periodística, me dedicaría a la consultoría de comunicación. Así fue. El estudio de aquella asignatura me permitió abrir nuevas ventanas de reflexión y conocer en profundidad la obra de Rogers, de Watzlawick, de Katz, de Lazarsfeld, de Postman, de D'Aprix o de Morin, entre otros. En esa inmersión, me topé con una obra sencilla, preclara y a veces un tanto naïf, pero interesante. Se trataba de 'La Publicidad Política. Cómo se convierte un hombre en candidato', de Francisco Izquierdo Navarro (Oikos, 1975). En ella, hablamos del año 1975, Izquierdo afirmaba que un candidato que quisiese tener opciones  de victoria, jamás lo haría presentándose con barba ante el electorado. Si repasamos los rostros de los presidentes de gobierno o primeros ministros de cualquier país de la Unión Europea o de EEUU durante los últimos 40 años, descubrimos que ninguno ha tenido o tiene barba. Ninguno. Sin embargo, en España, el próximo 20 de noviembre, elegiremos nuevo gobierno y su presidente tendrá barba.

¿Es esto relevante? No ¿Es importante? No ¿Es significativo? Sí. Primero porque la globalidad nos puso en la élite de la política al barbudo Lula da Silva y desde entonces todos relativizaron y se dieron cuenta de que los barbudos también se codean con los G20 y pueden gobernar países sin haber pasado por Sierra Maestra o sin estar detrás de una pancarta el primero de mayo. Si a esto le unimos que la barba hoy es tendencia, entonces es inevitable que a España la gobierne un barbudo.

Pero ¿Qué campaña nos espera? Creo que errática por las dos partes. Triunfalismo contenido por parte del PP y píldoras pedagógicas por parte del PSOE. El único punto de inflexión que puede torcer lo previsible es el debate entre los candidatos que tendrá lugar en la Academia de la Televisión el 7 de noviembre. Ese debate lo perderá Rajoy si persiste en echar culpas a la mala gestión del gobierno Zapatero al que perteneció Rubalcaba y lo ganará si es capaz de balancear la crítica con la propuesta que sintetice bien el revulsivo que, en el fondo, todos esperan y desean en España. Por su parte, Rubalcaba se equivoca al mirar al 15-M como caladero de votos. A Rubalcaba le toca reconocer su parte de culpa y construir desde el pragmatismo, no desde las propuestas que abocan al falansterio y que encarnan muchos de los postulados del 15-M.

Durante el desenlace de ese debate será vital el efecto de primacía que resulte de las primeras intervenciones y especialmente el de recencia que dejen las últimas tomas de palabra de cada uno de los candidatos. Toca pragmatismo, no demagogia; tocan valores, no ideologías; toca acción, no involución; toca franqueza, no torpeza y toca fortaleza, no debilidad. El día 7  es importante, la campaña, está vez, no lo será. Pase lo que pase, por primera vez en 35 años, la tesis de Izquierdo se verá superada. Nos gobernará un barbudo, como yo, pero, ya me gustaría a mí que una de mis tesis durase 35 años.

Con admiración, para Francisco Izquierdo. 

viernes, 20 de mayo de 2011

#spanishrevolution debería ser un partido político

Todo lo que está pasando en España con las acampadas que han seguido tras el 15 de mayo tenía que pasar. Lo realmente raro es lo que ha tardado en llegar. Ha generado una espiral de simpatía y un punto de ternura. Pero lo más significativo es que ha espoleado la atención de ciudadanos aburridos, deprimidos y aletargados y, ese 'piercing' emotivo que nos ha sacudido, ha generado una ola muy horizontal que, siguiendo las hipótesis de Lakoff, tiene el mérito de haber activado el marco cognitivo de la indignación.

Dicho esto, y sin tomar posición, el movimiento tiene marco, pero carece de articulación que pivote sobre un 'big one'. Tener un objetivo claro es esencial. Sin objetivo preciso y alternativa clara, cualquier movimiento tiende a agotarse o a atomizarse. Personalmente creo que, además, en cuanto a movilizaciones se refiere, si esta quiere fracasar, debe basarse en comités y si quiere triunfar, debe tener un responsable. Ahora está ocurriendo lo primero, si ocurriese lo segundo, el movimiento renunciaría a su ADN. Por lo tanto, creo honestamente que la herramienta real es la política. No los políticos que tenemos, pero sí la política esencial que transforma las cosas gracias al voto y gracias al ejercicio democrático. Por lo tanto, soy partidario de la organización política, del voto y del ejercicio político de calidad. Comparto gran parte del objeto de la protesta, pero tras el pase de seña, esos contenidos deben articularse y transformarse (sin perder el objetivo transformador) en estructura política que plante cara a los partidos actuales en el terreno habilitado para ello: las elecciones.

domingo, 8 de mayo de 2011

Nace CAREP el Centro de Alto Rendimiento para el Éxito Político


Estamos en época de elecciones y estamos también en un momento de la historia de España en el que la clase política está peor valorada que nunca. La crisis, la corrupción, la falta de talento (refugiado en la empresa, en las posibilidades de proyección y al amparo de mejores sueldos), los lugares comunes y la falta de resultados excelentes, han hecho de la casta política un grupúsculo denostado, rechazado y sospechoso.

En política falta rigor técnico y gestión basada en valor y sobran rencores y clichés ideológicos, pero especialmente falta formación. Esa formación de alto nivel enfocada a aportar valor a aquellos y aquellas que quieren dedicar parte de su vida a la política, ya tienen una opción. Se llama CAREP y es el Centro de Alto Rendimiento para el Éxito Político. CAREP es una iniciativa privada impulsada por Juan Quesada Aguilera, socio director de Mosaiq, por Juan de Dios Orozco, especialista en protocolo y director de Ogaz Protocolo y con la aportación de quien esto suscribe.

CAREP aspira a convertirse en el principal centro de formación para políticos de España y Latinoamérica. Entre los profesores: expertos en comunicación, marketing, protocolo, sociología, estrategia, creatividad y gestión. Todos ellos de reconocido prestigio y solvencia. CAREP es la nueva propuesta para la clase política.


 Ya está abierto el plazo de inscripción. Toda la info en www.carep.org

sábado, 20 de marzo de 2010

Esperanza Aguirre


Fuente: Expansion.com
Definitivamente: Esperanza Aguirre es como una tormenta seca: relámpagos espectaculares que llaman la atención a unos e impresionan a otros, pero no dejan de ser relámpagos que preceden al trueno y a la remolina de polvo. Esto, en términos de comunicación política, se concreta en proactividad, fijación de agenda de contenidos y ruido de fondo. Si hacemos zoom en estas prácticas, resulta que este tridente es a todo lo que aspira la casta política que quiere gobernar.


La cuestión es si esta yuxtaposición de golpes de efecto conduce a Aguirre a algún sitio. Mi opinión es que Aguirre está inmersa en un viaje a ninguna parte. Vaya, que no llegará al único sitio al que aspira a llegar a La Moncloa. Sin embargo, su técnica, ora carnegiana ora thatcheriana, sí le va a ayudar a forjarse una leyenda que le garantice un retiro plagado de admiradores que alimenten el runrún del podría haber sido y no fue.

Hagamos un repaso. Esperanza Aguirre adquirió notoriedad pública (más allá de su periplo por el Partido Liberal, AP y el Partido Popular), gracias a sus deslices verbales y falta de tino siendo Ministra de Educación y Cultura durante la primera legislatura de José María Aznar (1996-2000). Estas meteduras de pata encontraron su horma el ese espacio llamado ‘El Rincón de Espe’ en el programa Caiga Quien Caiga presentado por Gran Wyoming en Tele 5 a finales de los años 90. Esta aparente debilidad la supo canalizar bien Aguirre ya que instrumentalizó aquella aparente debilidad para construirse un escaparate que le ayudó a manejar perfectamente la escena de los medios: arrancar titulares, asegurarse la foto en los periódicos bien sea cuando inaugura un polideportivo o cuando recibe a un deportista en la sede de la presidencia de la Comunidad de Madrid. Sus gestos los ha sabido transformar en símbolos que marcan el camino que debe seguir su partido y eclipsan los escándalos que rondan a su alrededor (el Tamayazo, el caso de los espías y la implicación de gente de su confianza en la trama Gurtel). En definitiva, su enorme proactividad e instrumentalización de los medios de comunicación le permite fijar el guión de lo que se habla y marca la postura de su partido.

En este camino ha contado con dos aliados que espolean todas sus ocurrencias: Federico Jiménez Losantos y Pedro J. Ramírez. Ambos son sus principales supporters y a la vez la oposición de la oposición, es decir de Mariano Rajoy. Esto tiene un mérito parcial, pues Aguirre ha construido un molde en el que encaja perfectamente su electorado madrileño que le ha llevado a barrer al PSOE en Madrid y batir records que ya tiene en su haber como ser la senadora más votada de España. Pero Esperanza Aguirre ha descuidado un flanco clave: a La Moncloa no se llega con lo carpetovetónico por bandera. A la presidencia del gobierno se llega con una estrategia integral que esté alineada con muchas voluntades y sensaciones que habitan más allá de Somosierra y de los Montes de Toledo y en muchas zonas de España no se ven los relámpagos, pero si llega el eco de truenos y los relentes provocados por sus ventiscas mediáticas. Para llegar a La Moncloa es necesario un plan y un discurso ganador o muchos deméritos de los adversarios (esa es su mejor baza). Su discurso es hueco y en esa oquedad solamente resuenan los ecos de ocurrencias prefabricadas para mayor algarabía de sus huestes.

Lo tendría más fácil si sus asesores (¿los tiene?¿tienen ascendencia sobre ella? ¿se deja asesorar? ¿son buenos?) aprendiesen lo mejor de Sorensen o Favreau para construir discursos políticos que sean un verdadero big one, o que manejasen la pericia de Luntz para que sus consignas dejasen de ser efímeras y sin calado. No es por dar pistas, pero la táctica solamente satisface lo cercano y lo local. La estrategia es la clave y el molde que Aguirre ha construido a base de golpes de efecto en Madrid es simplemente pequeño y no apto para el resto de España. En cualquier caso, aún le queda tiempo, poco, pero es suficiente si su obsesión por los relámpagos la transformase en lluvia fina. Me temo que a estas alturas la resistencia a cambiar es demasiado elevada y la ventana de oportunidad está cada vez más cerrada.

La salida de Güemes es un indicador malo para Aguirre...

viernes, 26 de febrero de 2010

José Blanco

Fuente imagen: Alicante Confidencial.
José Blanco sigue moviéndose por el ángulo ciego de la política y así, mientras todos prestan atención a lo previsible, él se mueve con soltura, gana terreno y va por delante. Marca el guión, neutraliza la crítica y sus medidas salen indemnes de los ataques de la oposición y del aparato mediático. Hasta ahora sus movimientos políticos se decodifican como tácticos, pero denotan calado estratégico. Blanco está demostrando ser listo, estar bien asesorado o ambas cosas a la vez. 

La evolución de Blanco en política es similar a la de las empresas que entran en nuevos mercados con propuestas de valor low cost o simplemente básicas y que son subestimadas por las empresas que están asentadas y lideran los mercados. Estas últimas miran a las primeras con displicencia, sabiéndose valedores de un estatus que no se ve amenazado. Así, sin entender ni cómo ni por qué, esas empresas pequeñas, baratas y básicas ganan terreno y terminan liderando un mercado o una categoría de producto. Es la radiografía del eterno bucle decreciente en el que entran los que nunca cambian frente a la espiral creciente de los que saben moverse por los ángulos ciegos y, (siendo conscientes o no) dejan perplejos y paralizados durante un tiempo a aquellos con los que compiten

Si hacemos un breve repaso de la evolución política de José Blanco desde 2000, su periplo está plagado de batallas ganadas:

Coautor intelectual de la victoria de Zapatero contra todo pronóstico en julio de 2000 ante José Bono. Por 9 votos, una generación nueva toma el poder en el PSOE.

Impulsor de la campaña electoral más innovadora desde que hay democracia en España. Supo rodearse de socios adecuados para acuñar la primera marca de un político, ZP, y ganar unas elecciones a un gobierno que tenía mayoría absoluta.

Lograr la cohesión en el PSOE mientras era secretario general (desde 2000 hasta 2009). Sin duda el período de menos fisuras del partido desde que existe.

Accede al Ministerio de Fomento y en menos de 6 meses arranca las loas de Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid y principal azote del gobierno; desbloquea algunas de las obras más controvertidas como las de la estación de Sol en Madrid, motivo de conflictos irresolubles entre Aguirre y la antecesora de Blanco en el Ministerio, Magdalena Álvarez; pone en jaque a un colectivo dominante y minoritario, los controladores aéreos, sin que haya una sola crítica contra él ni en los medios de comunicación ni en la oposición y hace pocos días, es el primer ministro que anuncia una reducción de altos cargos en su departamento.

Técnicamente me parece el mejor ministro del gobierno de Zapatero. Sin sesgos partidistas ni ideológicos, me consta que es una opinión compartida por muchos votantes de otros partidos.

¿Acciones medidas o inteligencia política? Demasiadas coincidencias para que no sea verdad.

martes, 5 de enero de 2010

Lakoff inspira a Zapatero

En el año 2006, George Lakoff, lingüista y analista político, publicaba Puntos de Reflexión, Manual del progresista. Este libro salía en España en octubre de 2008 publicado por Península y prologado por José Andrés Torres Mora, sociólogo y hombre de confianza del presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero. No en vano, detrás de muchos de los discursos del presidente y de su política de comunicación está el sociólogo malagueño.

Bien, pero el motivo de este post no es Torres Mora ni su relación con Zapatero, sino la influencia de George Lakoff en la estrategia de comunicación política del presidente. Hace unas semanas escribía en este mismo blog una reseña sobre la influencia de Frank Luntz en la estrategia de comunicación de los neocons norteamericanos. Ya me he pronunciado en alguna ocasión sobre el gran talento de Luntz, pero no puedo dejar de destacar la ascendencia y valía de su gran contrincante o antagonista, George Lakoff. Este último se propuso en 2006 plantar cara a la estrategia neoconservadora y vaya si lo ha hecho, tanto en sus libros (especialmente el ya archiconocido No pienses en un elefante), como en sus conferencias y recomendaciones a diferentes partidos progresistas de todo el orbe. Y en esta línea, el PSOE español (Partido Socialista Obrero Español) ha recibido su buena dosis de influencia del lingüista norteamericano. Hagamos un repaso.
En Puntos de Reflexión, Lakoff escribe una serie de recomendaciones para que los progresistas eviten caer en el guión que marcan los conservadores bajo el título ‘Doce trampas que hay que evitar’. Al repasarlas, es inevitable linkar varias de ellas con la política de comunicación que sigue Zapatero. Dicho esto, considero que el planteamiento de Lakoff es tremendamente interesante frente al aluvión estructurado y persistente de la escuela republicana norteamericana que inaugurase Ronald Reagan hace más de 25 años. Pero siguiendo con lo nuestro, las doce trampas sobre las que alertaba Lakoff eran las siguientes:

1. La trampa de lo específico.
2. La trampa de la encuesta.
3. La trampa de la lista de propuestas.
4. La trampa del racionalismo.
5. La trampa del 'no es necesario crear marcos'.
6. La trampa de 'las políticas son valores'.
7. La trampa del centrista.
8. La trampa del menosprecio.
9. La trampa reactiva.
10. La trampa del lema ingenioso.
11. La trampa del lenguaje técnico.
12. La trampa del juego de las acusaciones.
Sobre la trampa 2, la de la encuesta, Lakoff asegura que hay políticos que toman decisiones y gobiernan según vayan los sondeos, pero el verdadero líder es aquél que sabe mantenerse en sus posiciones si cree que conectan con los valores reales de su base electoral y de una parte de la base volátil que él mismo llama biconceptuales. Si miramos la posición de Rodríguez Zapatero respecto a, por ejemplo, la reforma del mercado laboral que plantean los tecnócratas y los conservadores y añadimos a esto una pérdida de intención de voto del PSOE que se sitúa 5 puntos por debajo del PP (Partido Popular) en diciembre de 2009, vemos que Zapatero ha hecho de esto una apuesta personal e inamovible que, de mantenerla, le rendirá positivamente en intención de voto cuando lo peor de la crisis haya pasado en 2011.
Cojamos, por ejemplo, la trampa de la lista de propuestas. Hasta ahora, se pensaba que la gente votaba en función de una lista de propuestas, pero Richard Wirthlin ya descubrió en 1980, que la gente vota más por valores, premia la autenticidad, la confianza y la identidad. Esa lección la tiene muy clara Zapatero y, para desesperación de sus detractores, sigue sin pestañear aferrado a su confianza y a su identidad.
Fijémonos ahora en la trampa del centrista. Cuando los progresistas están en el poder o quieren alcanzarlo, piensan que deben escorarse a la derecha para conseguir votos. Lo cierto es que al hacer esto se refuerzan los valores de la derecha y se pierden votos de su ala. Zapatero ha optado por mantenerse en la izquierda en muchos de los elementos básicos de la política. Otro ejemplo de la influencia de las consignas de Lakoff en su política.

Veamos la trampa del menosprecio. Históricamente se ha instalado entre la progresía que los votantes de la derecha son tontos (Lakoff dixit) o que los líderes de la derecha son incompetentes. Según el lingüista norteamericano, esto se debe a que no analizan los propósitos conservadores desde la perspectiva conservadora. Cuando se logra hacer esto, se entiende donde reside el éxito de la derecha. Los consultores suelen decir que conocido el origen del problema, ya se tiene el cincuenta por ciento de la solución. A Zapatero se le pueden reprochar errores, pero no que ha mantenido una prudente posición de respeto a pesar de los continuos ataques que suele sufrir desde las huestes, medios y electorado conservador. Mantenerse inamovible antes tales andanadas desespera al contrario y termina valorándose positivamente por biconceptuales y convencidos.

Esto lleva a la novena trampa, la reactiva, que no es otra que no reaccionar a los marcos y al discurso conservador, sino imponer marcos progresistas que son los que condicionan el debate social. Esto es tal vez el ejercicio más complicado en la gestión y la estrategia de comunicación política. El ejemplo más claro de esto fue la terrible legislatura de acoso a Zapatero por parte del PP entre 2004 y 2008 que arrancó con las difamaciones sobre la responsabilidad de Zapatero en el 11 M, pasando por los comentarios del entorno conservador en los que llamaban al presidente Zapatero el breve hasta llegar a una nueva victoria electoral con más escaños a favor del PSOE.

En fin, podría seguir, pero quiero ilustrar con esto que la eficacia de los planteamientos de Luntz encontraron su antídoto con la medicina de Lakoff y que la comunicación política es tan diversa como poliédrica. Mi pronóstico es que Zapatero obtendrá mejores resultados de los que muchos creen siempre y cuando gestione bien una parte importante de los planteamientos de Lakoff, que Mariano Rajoy y el PP mantengan su pauta errática, roma y superficial en su política de comunicación y que las elecciones generales en España sean en 2012, no antes.

viernes, 16 de octubre de 2009

Errores en comunicación política


El Partido Popular nos dejó el pasado martes día 13 de octubre un sainete de despropósitos en comunicación política a propósito del no cese de Ric Costa, el secretario general del PP en la Comunidad Valenciana. No será en este blog el sitio en el que hablaré de perfiles políticos, de buenos y de malos y menos aún del caso Gürtel. Pero sí voy a hacer varias reflexiones acerca del déficit profesional de los partidos políticos en España en comunicación política.

Bajo mi punto de vista hay varios errores estructurales muy graves:

1. Los elegidos para este puesto (el de responsable de comunicación) son elegidos por su filiación política y por su afinidad con el político.
2. [Para elegirlos] prima la cercanía y no el componente técnico.
3. Las dependencias que esto genera hacen que el Dircom ejerza de cortesano del político en lugar de planificar la línea estratégica, coordinar su puesta en práctica, gestionar con acierto situaciones de crisis y detectar oportunidades de proyección para el partido y para su líder.
4. El Dircom debe conjugar la visión estratégica con una buena carga de creatividad para lograr diferenciación y desempeñar su función de manera eficaz. Esto no casa con el papel de mamporreros que ejercen
responsables de prensa como el que acompaña al ministro Corbacho (¡qué bajón hacer de jefe de prensa cuando la comunicación en su sentido más amplio ofrece tantas oportunidades!)
5. Muchos políticos, por el mero hecho de haber sido elegidos cargos públicos al ir en unas listas electorales, sufren del peor mal: se sienten infalibles. Un buen Dircom es aquél que entrena día a día la capacidad estratégica y de comunicación de su político. En un entorno con tanta complejidad de canales, mensajes y audiencias, la capacidad de segmentar consignas y adaptarlas al medio, requiere de análisis, planificación, pericia y mucho entrenamiento [para elpolítico].

Además de los estructurales, también hay errores metodológicos:

1. Las relaciones con la prensa no puede ser el único eje de la comunicación política.
2. Sacar a un periodista de la redacción y ponerle a dirigir la comunicación significa renunciar a otras habilidades que deben acompañar una buena dirección de comunicación: la suma de las relaciones públicas, el marketing estratégico, el operativo, la publicidad multicanal y todos los básicos del management, entre otros.
3. Darle al botón de la churrera de las notas de prensa y comer con periodistas es un mero instrumento, pero ambas cosas están muy alejadas de una buena dirección de comunicación.
4. El político debe escuchar y aprender. El Dircom debe aprender y hacer pedagogía continuamente con el político.
5. La gestión de los momentos para comunicar es tan importante como la forma y el contenido.

Hoy hay tanta buena teoría en comunicación política, que es sorprendente la escasa buena práctica que nos asalta. Los buenos Dircom existen, pero la política los expele. Hay que hacerlos volver.
PD. La imagen que acompaña este texto se llama 'El Comunicador' (de Claudio Goldini).

lunes, 25 de mayo de 2009

Comentario en directo del debate López Aguilar - Mayor Oreja

Sigo el debate en directo entre Juan Fernando López Aguilar y Jaime Mayor Oreja, candidatos de PSOE y PP a las elecciones europeas. Paralelamente sigo las reacciones en los principales periódicos generalistas y no veo reflejado en las crónicas sobre la marcha a lo que escucho y veo en la televisión. Cierto es que las restricciones de tiempo del debate hacen del mismo un diálogo rígido, pero técnicamente anoto a lo siguiente:

Mayor Oreja se ha llevado el efecto de primacía del debate y marca el guión en casi la mitad de las intervenciones. López Aguilar compensa ir por detrás en la estructura del debate con un estilo más dinámico y fresco. La ventaja de contenido lograda por Mayor (destila expertise), la pierde por la excesiva rigidez de su lenguaje corporal y, especialmente, porque en algunas de sus expresiones le rezuma su verdadero guión político: valores = disciplina o la familia tradicional como red salvadora única de la sociedad. Frente a eso, López Aguilar ha reaccionado con un discurso más pegado a las tendencias soicales. No obstante, López Aguilar ha encasquillado su discurso en dos datos que está utilizando de manera tautológica y que le restan credibilidad: el decretazo del PP durante la última legislatura (2000 - 2004) y la creación de 3 millones de empleos por parte del PSOE durante la primera legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero. Ambos argumentos no parecen los más pertinentes dadas las circunstancias actuales.

Los contraplanos son la perdición de muchos candidatos electorales. López Aguilar se ha mostrado sonriente y socarrón en algunos contraplanos que le han obligado a reconducir algunas sus intervenciones, especialmente cuando Mayor Oreja ha aludido a la familia. Por su parte, Mayor, se muestra rígido y duro en rostro y manos, casi estatutario. Esta pose cristaliza en los peores presagios del ala dura del PP. Mayor tiene el debate encarrilado si se muestra más pedagógico y flexible. López Aguilar tiene oportunidad de remontar siempre y cuando desglose con serenidad y precisión todas las medidas que el gonierno socialista parece estar poniendo sobre la mesa para salir de la crisis actual. (22.50 horas 25 de mayo).

Tras el corte publicitario, López Aguilar ha ganado en aplomo y ha entrado en temas sociales. momoria histórica y derechos y libertades individuales. En ese terreno funciona bien y ha desgranado un discurso yuxtapuesto y fluido. El contraplano ha delatado a Mayor, pero este no ha entrado al capote de Aguilar y se ha ido a un terreno más cómodo para él: su papel en el País Vasco y la vida amenazada que ha llevado. En esta parte del debate ambos están tratando de marcar la agenda del debate y a las 23.00 horas Mayor lo intenta con el tema del aborto y para ello dispara con una batería de interrogantes. López Aguilar se zafa y salta al tema de la inmigración y trata de llevar el debate a los derechos individuales. Mayor sigue con su estrategia de tomar el todo por la parte y trata de asimilar los valores tradicionales a la totalidad de los valores de la sociedad. Se muestra reconcentrado y extremadamente serio. En esta parte del debate López Aguilar se muestra más pedagógico y suelto.

El efecto de recencia es para López Aguilar. Mayor oreja mirando a cámara es robótico, con mirada extraña y desviada y el discurso ha sido formalista y previsile. López Aguilar se ha mostrado más honesto, creíble y convincente, con un lenguaje corporal más ágil, aunque un tanto convulso. Ha aprovechado su minuto para pedir el voto en dos ocasiones y para desgranar algunos de los contenidos básicos de su programa. Mejor, sin duda. El efecto de primacía fue para Mayor y el de recencia para López Aguilar.

martes, 12 de mayo de 2009

El azote y la parálisis como estrategia

El azote y la parálisis. Esa es la estrategia política y la de comunicación, a la sazón medio y fin, la misma cosa en la política actual. Esta es la pauta: azotar al contrincante y situarse de inmediato en la otra orilla para que quede claro que la oposición no debe arrimar el hombro con el gobierno de turno, no sea que las huestes propias se revuelvan. Esta ha sido la estrategia política y la de comunicación (o la de comunicación que hace parecer que haya estrategia política) del Partido Popular desde que el 11 - M dejó de ser una coartada. Lo fue en la política antiterrorista, fue la estrategia de Mariano Rajoy en los debates electorales de 2008, es la pauta que sigue el PP ante la mano tendida de Zapatero para un pacto de estado que haga frente a la actual crisis económica. Es irresponsable políticamente y una estrategia política y de comunicación (o de comunicación que hace parecer que haya estrategia política) condenada a fracasar una y otra vez ¿Por qué? Porque el votante volátil, el que otorga victorias en las elecciones es pragmático. Decodifica bien lo constructivo y bloquea lo destructivo. Esto último, lo destructivo, no supera los umbrales de percepción que mueven a la acción y genera rechazo. Persistir en esta pauta, tal y como Rajoy ha hecho hoy durante la primera sesión del debate del Estado de la Nación, solamente trabaja en mantener más o menos contentos a los convencidos, normalmente los menos activos intelectualmente. El guión de la oposición, por lo tanto la estrategia política y la de comunicación (que hace parecer que hay estrategia política) la han marcado y la marcan aún la Cadena Cope y el diario El Mundo.

Dicho esto, lo más asombroso es que si el Partido Popular siguiese una estrategia de conciliación en los temas relevantes, esta actitud neutralizaría la otra estrategia, la del Partido Socialista, la de la mano tendida en los temas relevantes. Pero no. Parece que en esta ocasión, el dicho aquél que afirma que si a quien vive de sus heridas si le curas le matas, se hace real en la estrategia política actual del Partido Popular. No puedo dejar de admirar o cuando menos subrayar la paciencia y la perseverancia de Rodríguez Zapatero para no saltar por los aires ante tanta patada en la espinilla. Honestamente, creo que la política es una carrera de fondo y como tal debe gestionarse la estrategia poítica y la de comunicación: no confrontación, gobernar desde los valores y no desde la ideología, gobernar desde la convicción y no desde la impostura, mantener la pauta de inicio, mantener la consistencia, fomentar el ingenio y estimular un estilo valiente y elegante. Cierto es que Zapatero no ha encarnado ni encarna todos o muchos de estos atributos, pero sí es cierto que ha flireado y flirtea con algunos de ellos. Esto y solamente esto, explica por qué Zapatero no se ha desgastado todo lo que la actual crisis y cinco años de gobierno tendrían que haberle desgastado. También explica lo inexplicable: que hay lastres muy visibles y muy obvios que provocan que Rajoy se haya elevado escasos tres centímetros de su actual techo político. Eso y nada es lo mismo y todo está en la estrategia anquilosada, equivocada y destructiva.