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domingo, 12 de junio de 2016

Tres ¡zas! En la era del postureo



Cuando terminé de leer Un hombre enamorado de Karl Ove Knausgard no pude abrir un libro en cuatro semanas. Me quedé agitado, desfondado, alterado, abrumado, liado, sonrojado, ilustrado, motivado, defenestrado, reanimado, pulverizado, vigorizado, simplificado, extraviado, hastiado, realizado, narcotizado.

Cuando acabé El Reino, de Emmanuel Carrère, me sentí liberado y acompañado en mi orfandad religiosa, pero pude seguir leyendo. Al finalizar En Movimiento, de Oliver Sacks, me sentí agradecido y feliz por la generosidad de Sacks.

Los tres libros, siendo distintos, tienen una conexión genial que tiene que ver con la honestidad brutal con la que plasman, afrontan y reflejan sus contradicciones. Es verdad que en los tres se destila un punto de egocentrismo propio del que ha decidido vaciarse navegando en la genialidad, pero los tres ejercicios son tres embestidas, tres ¡zas! que recibe el lector conscientemente desde el momento en el que decide sumergirse en semejante torrente de genialidad, generosidad y talento.

Pero para mi, los tres libros tienen más valor si cabe por haber aparecido en la época del postureo, de la narrativa estéril y pacata en la que caemos todos y que encuentra su máxima expresión en las redes sociales, donde casi todo el mundo parece feliz, auténtico, cool, divertido, enrollado, culto o extraordinario. Sí, una narrativa colorista y sin fondo alguno que deja un rastro vanidoso y efímero, escasamente emocionante y en muchos casos ridículo.


En estos tiempos es un brindis al sol, lo sé; una suerte de soledad madura pero placentera, pero tengo que decir que me gusta la literatura buena porque precisamente es lo contrario al postureo; porque puede emocionar, ser extraordinaria, divertir, hacerte llorar o hacerte sentirte único, pero dejando un rastro duradero, interpretable, emocionante y nada ridículo.

viernes, 1 de enero de 2016

Pequeño catálogo de lo que ha pasado y lo que queda por venir: 2015-2016



Normalmente uso la fórmula “Algunas lecturas buenas” para hacer balance de lo que más me ha gustado de lo que he leído, he escuchado o he visto durante el año. Hoy, que arrancamos 2016, cambio el paso y mezclo varios asuntos más.

Si echo la vista atrás, yo me quedo con mi experiencia leyendo Un hombre enamorado, de Karl Ove Knausgard. He de decir que, tras acabar el libro, estuve casi un mes sin poder hincarle el diente a otro libro. Es como si el ejercicio de honestidad brutal que había puesto Knausgard en esas páginas, me hubiese arrastrado y zarandeado también a mi hasta la catatonia intelectual. Si la auténtica literatura no tranquiliza: inquieta y no simplifica la realidad: la complica, yo le dejo el honor a Karl Ove de ocupar uno de los lugares preferentes entre los libros que han marcado mi vida. Sí, es verdad que todo acompaña, tu estado vital, tus experiencias del momento, todo, pero si se ha producido un alineamiento de todas las variables ¡qué bienvenido ese alineamiento!

Y después de Un hombre enamorado ¿qué? ¿nada más? Hubo otros libros, pero desgraciadamente, siendo buenos, no ocuparán el lugar que le otorgo al de Knausgard. Sin embargo, no quiero dejar de nombrar algunos de esos disfrutes personales provocados por la lectura de Hombres sin mujeres, de Haruki Murakami; por la lectura de Correr, de Jean Echenoz; por reescuchar algunas canciones de Belle&Sebastian; por haber descubierto Amazing Day, de Coldplay o por ver cómo el cabo de Trafalgar se tragaba el sol durante una puesta magnífica en julio y disfrutarla después de cinco años sin hacerlo; por sentir mucho, mucho mis equivocaciones y torpezas y por sentir mucho, mucho amor.

¿Y 2016?
Mirando hacia delante, lo que veo es un año de cambios importantes. A nivel general estamos en medio de una transición no solamente política, si no en plena mudanza a un relevo generacional y de impacto tecnológico que está dejando obsoletas estructuras sociales, políticas, tipos de poder, estrategias comerciales, maneras de hacer y formas de actuar. Veo que algunas formas antiguas de hacer viven del enroque que personalizan dirigentes que no saben que su guerra ya ha terminado o que simplemente están rodeados y su tiempo ya ha pasado.

Fíjense, pensaba el otro día en quién podía encarnar mejor este error mayúsculo respecto a la percepción del cambio y, con todos mis respetos y sin ánimo de desmerecer, pero me salían las empresas de reclutamiento. Los comúnmente conocidos headhunters o caza talentos. Asistir a la simbiosis entre los headhunters y grandes organizaciones es lo más parecido a esa pantomima del no me chilles que no te veo. Nunca vi tan poca valentía por no hacer el esfuerzo de entender que el talento está en las habilidades de la gente y en cómo las desempeña en su trabajo, no en el periplo profesional que alguien ha recorrido o los master que ha estudiado. Pero claro, para eso hay que hacer un grandísimo esfuerzo y  las empresas de reclutamiento se han convertido en la gran coartada para inflar estructuras obsoletas y hacer permanecer modelos inútiles, caros y de pésimo retorno con la complacencia de quienes deciden apoyarse en ellos para hacer que gestionan el cambio. Mientras tanto, se denosta lo académico, lo reflexivo y se olvida que no hay buena práctica sin una buena teoría.


Como siempre, el nuevo espacio generado por el cambio será de aquellos que sepan moverse en los ángulos ciegos y estos no están donde todos miran. Mucha atención, empieza a ser tarde. Feliz año.

sábado, 20 de diciembre de 2014

Tips culturales y cosas excelentes del 2014

Marcomplan se adelanta a la avalancha de 'lo mejor de 2014' con una corta batería, cuatro en esta ocasión, de referencias sobre lo que, a este bloguero al menos, le han parecido cosas excelentes en el ámbito cultural:

La lectura de Los Hedonistas, de Enrique Juncosa. Probablemente contiene alguno de los mejores relatos escritos en español en la última década. Esta obra de Juncosa nos la ha puesto en suerte Los Libros del Lince y es de esas novedades literarias que no han recibido la atención en los medios que su calidad merece.

El descubrimiento de Byung-Chul Han, el filósofo alemán de origen coreano que es, probablemente, el continuador de la mejor escuela filosófica alemana. Byung-Chul Han , experto en estudios culturales y profesor de la Universidad de las Artes de Berlín, ha reflexionado sobre los elementos mainstream que impregnan nuestro día a día con un agudo cariz relativista. La Sociedad del Cansancio, La sociedad de la Transparencia y Psicopolítica son tres ejemplos, tres lecturas sin desperdicio, tres joyas que nadie debería perderse.

La permanencia de productos informativos con carácter global. Buen gusto, una mirada cool de la vida. Esto es lo que ofrece Monocle, la revista fundada por Tyler Brule y que sigue dando una pátina de buen gusto a un mundo que tiende muy a menudo a una suerte de neogarrulismo global.



El eclosión de León Benaventeun grupo formado en 2012 y surgido de la reunión de cuatro amigos y músicos españoles: Luis Rodríguez, Abraham Boba, César Verdú y Eduardo Baos. Su música rock tiene melodías pegadizas, toques un tanto oscuros con sabor a los 80. Algunas de sus letras reflejan la difícil realidad que muchos españoles viven desde hace varios años.

Las Ruinas, es el tema que más me gusta de su disco, espero que la reconstrucción que ya está en marcha sea sólida y duradera.

Mientras tanto, mención especial al ascenso cultural y gastronómico de Perú, a que sigamos leyendo y releyendo a Hitchensaplaudir que siga existiendo El Ojo Crítico...Seguimos.


domingo, 18 de mayo de 2014

Algunas lecturas buenas IV



Arranco la tanda de recomendaciones con el filósofo alemán de origen coreano Byung-Chul Han.

Sociedad del Cansancio y Sociedad de la Transparencia. Son dos brevísimos ensayos de una extraordinaria intensidad y peso intelectual. La feroz competencia laboral, el exhibicionismo digital y la trampa de la transparencia como solución a los excesos, son tres de los temas a los que dedica sus reflexiones. La lectura de Chul Han es sin embargo contraintuitiva para aquél que navegue con comodidad por el mainstream de la postmodernidad. Su visión es valiente y demoledora para con todos los tópicos que estamos creando en torno a la experiencia digital y al exceso de transparencia. Su lectura genera incomodidad para el que vive inerte en que el panóptico es el no va más de la conquista de la sociedad. Por eso es imprescindible que voces como la suya rompan la corriente y emergen retadoras, como le corresponde a los intelectuales cuya voz, en los tiempos actuales, difícilmente llega. Absolutamente recomendable. Editados por Herder.

Gustave Le Bon. Se me ocurrió echar la vista atrás y me fui al siglo XIX. No muy lejos, pero para muchos una eternidad. Sin embargo, de allí rescaté su obra Psicología de las masas (editorial Morata) y flipé por su vigencia. En el momento en el que Le Bon escribió este libro no existían ni los medios de comunicación de masas ni las redes sociales. Sin embargo, el análisis certero del comportamiento mecanicista y de corte adolescente de las masas como corpus pensante y actuante, describen milimétricamente el fenómeno actual de la cultura exhibicionista y del sharing. Dejo tres perlas:

"...el individuo, sumergido durante cierto tiempo en el seno de una masa actuante, cae muy pronto en una situación particular que se aproxima mucho al estado de fascinación del hipnotizado en manos del hipnotizador"

"...intelectualmente, la masa es siempre inferior al individuo aislado. Pero desde el punto de vista de los sentimientos y de los actos que estos provocan, pueden ser mejor o peor, según las circunstancias. Todo depende del modo como se la sugestione"

"Las decisiones de interés general tomadas por una asamblea de hombres distinguidos, pero de diferentes especialidades, no son sensiblemente superiores a las que adoptaría una reunión de imbéciles"

Fuera del ensayo dejo tres recomendaciones muy diferentes, pero fascinantes todas: Los Hedonistas, de Enrique Juncosa (Los Libros del Lince); El Libro de los vicios, de Adam Sobocynski (Anagrama) y Personas como yo, de John Irving (Tusquets). Probablemente tres de los libros más interesantes, diferentes y buenos que he leído en el último lustro.

Los Hedonistas tiene al menos tres relatos magníficos, llenos de vigor narrativo, fuerza y latigazos contra el buenismo que impera aún sobre algunos asuntos vinculados a la tolerancia sexual. Precisamente los sufrimientos y dificultades derivados de la condición sexual vertebran la extraordinaria novela de Irving. Personas como yo nos permite realizar un viaje a la zona más doliente del homosexual desde los años 50 en estados Unidos hasta nuestros días y nos eleva a la vez a momentos de una intensidad hedonista difícil de entender para los que han vivido o viven su condición sexual bajo un manto de sordina.

Acabo con El libro de los vicios. Escribí en alguna parte que para mi es el mejor libro de 2013. El simple hecho de reivindicar los pequeños placeres que poco a poco se reducen a la esfera estrictamente personal porque la planicie de lo políticamente correcto nos ha dejado una forma de vivir llena de clichés absurdos, exhibicionistas y buenitas, ya merece atención. A esto hay que unirle la ironía y el collage literario que logra Sobocynski creando un hilo conductor a partir de varias historias aparentemente inconexas.

En breve más referencias. Buena lectura¡

domingo, 10 de noviembre de 2013

Ejemplaridad



Allá por el año 2004 leí que el Premio Nacional de Ensayo había caído en un desconocido, al menos para mi, director de la Fundación Juan March: Javier Gomá Lanzón. La obra premiada se titulaba Imitación y Experiencia. Yo mismo había entrado en esa temática a través de Las Leyes de la Imitación, un estudio de Gabriel Tarde publicado en 1902, mientras preparaba mi tesis doctoral, Comunicación, Innovación y Cambio.
Me lancé a la búsqueda del libro de Gomá y hoy ocupa un lugar destacado en mi modesta biblioteca lleno de marcas y subrayados.

Con esta obra, Gomá Lanzón iniciaba una tetralogía consagrada a la ejemplaridad. Probablemente el tema de nuestro tiempo que hoy nos ocupa y nos preocupa precisamente por su ausencia en los centros de decisión, sean estos del tipo que sean.

No puedo más que aplaudir, atender y difundir el trabajo de Gomá. Animar a leer sus libros y artículos. Mientras tanto, dejo una píldora: un vídeo con su ponencia durante la apertura del curso académico 2013-2014 en ESADE. Es tremendamente interesante. Algunas ideas fuerzas de esta conferencia:

Para mucha gente pensar es haber pensado. Compendiar lo que ya han pensado otros.

La cultura de la sospecha ayudó a conquistar amplios espacios de libertad individual aunque ya ha dado todos sus réditos.

No conformarnos con la vulgaridad aunque vivamos en el mejor momento de la historia de la humanidad.

El inteligente encuentra los medios adecuados para alcanzar un fin y el sabio define y elige bien los fines mismos. No es difícil encontrar a personas inteligentes viviendo una vida tremendamente infeliz.



lunes, 14 de octubre de 2013

El Efecto Holograma




Hace 10 veranos estaba con mi familia en Zahara de los Atunes, Cádiz. Mi hija Lucía acababa de nacer y en los desvelos entre biberón y biberón comencé a tomar notas para un ensayo que titularía Comunicación y Poder. Llegué a acumular un manuscrito de casi 200 páginas. En el otoño de 2006, después de avanzar de manera irregular, decidí borrar todo lo que había escrito y me quedé con cinco folios y medio. Arranqué de nuevo a la par que el entorno sobre el que escribía cambiaba meteóricamente.

En 2010 dejé casi acabadas las escasas 100 páginas que tiene este libro. Renombré el manuscrito y lo titulé El Efecto Holograma. Y volví a parar. El manuscrito volvió a quedar durmiendo en mi ordenador.

Pasaban los meses y solamente mi mujer Cristina y mi amigo Louis López me preguntaban de vez en cuando por el libro. Louis me animaba a acabarlo con la chanza de que había que sacar al mercado un libro chomskiano. Obviamente el resultado no ha sido un libro chomskiano, pero sí un ensayo incómodo para lo que se estila en los entornos académicos; un libro sin más pretensiones que disfrutar de escribir tras leer mucho sobre comunicación, observar y experimentar más aún, indagar en las percepciones y analizar a fondo cómo se configuran las ideas, opiniones, criterios e imaginarios colectivos.

Este libro es el final de un interesante camino que continuará allá donde cualquier lector quiera.

El Efecto Holograma. Editorial Círculo Rojo.


domingo, 9 de septiembre de 2012

Algunas lecturas buenas III



Flor de verano. Foto realizada por Nacho Jiménez en Candeleda, Ávila. Agosto de 2012

Ahora que los niños empiezan el colegio, cierran las piscinas y los que afortunadamente tienen trabajo casi todos ocupan sus puestos, podemos dar por finalizado el verano. No ha terminado el estacional, sino el experiencial, el del disfrute, el de los tiempos ampliados para el ocio, el del descanso, el de la actividad distinta a la rutinaria o el de la rutina diferente.

El que esto suscribe debe subrayar que este verano ha sido excepcional. No solamente por haber podido descansar lo que necesitaba, deshacer lo aprendido para aprehenderlo de verdad y dedicarme a hacer muchas de las cosas que el resto del año no he podido hacer, sino porque he podido vivirlo con lentitud, con parsimonia, con intensidad y con la cadencia justa para saborearlo con los míos.

En este tiempo, una de las mejores medicinas es devorar libros. Al igual que hiciera en entradas previas, dejo algunas referencias destacables de lo que he descubierto o simplmente de aquello que he recuperado en segundas lecturas y que merece la pena recordar. Disfruten:

Todo a Mil, de Javer Gomá Lanzón. Se trata de 33 bocaditos de filosofía publicados (salvo dos de ellos) en el suplemento Babelia de El País. Algunos son tan deliciosos, que será difícil encontrar a alguien que no coincida en que Gomá Lanzón es hoy uno de los intelectuales más sólidos que tenemos en España.

Cultura Mainstream, cómo nacen los fenómenos de masas, de Frédéric Martel. Una interesante investigación de los templos multinacionales de la industria del ocio: usos, costumbres y resortes en boca de sus protagonistas. 

Selected Essays, de George Orwell. Una selección publicada en 1957, pero de plena vigencia, especialmente Politics and the English Language y Shooting an Elephant. Orwell fue tan bueno, que no es de extrañar que lo bárbaros y romanos de los think tanks políticos pujen por interpretar sus tesis y aprovecharse de ellas.

Esto en cuanto a no ficción. En ficción, me quedo con el impactante, excelente y gran libro de Roberto Bolaño, Los Detectives Salvajes. La relectura ha sido una bomba antiletargo para prevenirme durante todo el año de la mala literatura que se extiende a lo largo y ancho de las grandes librerías. Bolaño sí, y Murakami también. El japonés ha sido otro gran compañero de viaje durante estos días. Recomiendo los relatos de Sauce Ciego, Mujer Dormida

Una última mención al penúltimo compañero literario del verano: Gay Talese. No desbanca a Chaves Nogales en honestidad periodística, pero este tipo estaba dotado de una técnica exquisita para ejercer la profesión. Otra bomba de oxígeno ahora que el periodismo se desangra víctima de la indolencia propia de su modelo de negocio y de producción de contenidos.

domingo, 15 de enero de 2012

Algunas lecturas buenas (2)




Acabé el año deleitándome con Manuel Chaves Nogales y lo arranqué con el inmenso, póstumo y magnífico 2666, de Roberto Bolaño. El autor pidió que no se editase la obra en un solo volumen, pero el crítico literario Ignacio Echevarría, designado consejero literario de su obra por el propio Bolaño, en connivencia con los herederos y el editor de Anagrama, Jorge Herralde, decidieron lanzar los cinco libros en uno solo. No voy a hacer valoración aún, ya que ando inmerso aún en su lectura, pero he de decir que es un trozo de la mejor narrativa en castellano del siglo XXI. Sin ninguna duda.

Incorporo a esta pequeña lista de recomendaciones a otro habitual en mis referencias: Tony Judt y su tsunami histórico titulado Postguerra. Obviamente no es un libro nuevo, pero, tal y como estamos hoy, inmersos en una profunda época depresiva y de cambios radicales, toca no olvidar lo que sufrimos en el siglo XX y, especialmente, todo lo que el pasado siglo nos enseñó. Lo tenéis editado en Taurus.

Salto al ensayo filosófico. Hay que tener siempre a mano Asimetrías, de Salvador Pániker (Debate). Los latigazos de Pániker ayudan a mantener viva la visión laica y relativista. Conviene no olvidar que casi nada es cómo nos dicen que es y, habitualmente, la vida tampoco es como nos la habían contado...

A modo de break, nunca está de más tener a mano a David Monteagudo. En posts anteriores recomendé Fin y esta vez destaco Marcos Montes (Acantilado), algo más previsible que Fin, pero un pequeño gran libro.

Para acabar, una mirada atrás, a los que siguen siendo algunos de mis libros de cabecera: El Extranjero (Camus), Odisea (Homero) y Germinal (Zola). Huelgan comentarios, pero más adelante, en próximas entradas, explicaré cómo impactaron en mi vida estos tres libros y dos más que dejo de rondón: Del sentimiento trágico de la vida, de Miguel de Unamuno y Cien años de soledad, de García Márquez.

See you later¡



viernes, 18 de junio de 2010

Mi referente, Saramago


No soy capaz de expresar en varias líneas lo que José Saramago ha impactado en mi manera de entender el mundo. Saramago ha sido mi referente intelectual. Sabio, coherente…


He descubierto nuevas ventanas de reflexión y motivos para no cejar en cada uno de sus libros, de sus escritos, de sus manifiestos, de sus entrevistas, de sus intervenciones públicas. La muerte de Saramago me incomoda porque perdemos seguramente al contrapeso más fino, elegante, hilarante, inteligente y comprometido a los excesos, la injusticia y la frivolidad. Él decía que no era pesimista, simplemente que el mundo era pésimo y a partir de hoy lo será aún más.

Hay que mantener viva la indignación activa y ahora sí, hay que preguntarse cada vez que pase algo ¿cómo lo habría analizado Saramago? ¿cuál hubiera sido su reacción? ¿y su grado de compromiso?

http://www.josesaramago.org/
 
http://cuaderno.josesaramago.org/

lunes, 7 de diciembre de 2009

Algunas lecturas buenas


Ahí dejo cinco títulos imprescindibles para abordar el mundo de la comunicación y entender mejor cómo se configuran las percepciones, imaginarios y tendencias sociales. También dejo dos polizones que ayudan a entender mejor la marco y el detalle.

Divertirse hasta morir. El discurso público en la era del show business, de Neil Postman. Sí, un clásico, pero no por eso le resta el mérito de abordar la incidencia de los medios de comunicación masivos en esa práctica tan inconsciente que es reírse o sorprenderse mientras aparcamos el pensamiento.


Imitación y Experiencia, de Javier Gomá Lanzón. Seguramente el mejor análisis en español sobre la imitación, la más potente palanca de activación del pensamiento masa. La virtud del libro de Gomá está en sistematizarlo con visión propia, pero especialmente en profundizar en los dos enfoques pioneros que sobre este tema hicieron Gabriel Tarde con Las leyes de la imitación a comienzos del siglo XX y Psicología de las masas de Gustave Le Bon en 1895.

¿Qué dice usted después de decir hola?, de Eric Berne, padre del Análisis Transaccional. Felicísimo Valbuena es la figura en España que mejor ha decodificado a Berne impulsando la difusión de su obra y práctica en España.

Comprender los medios de comunicación, de Marshall McLuhan. No seré yo quien escriba sobre el impacto de McLuhan, pero sí sugiero leer también el magnífico prólogo firmado por Lewis H. Lapham en la edición de Paidós de 2009.


Comunicación y Poder, de Manuel Castells. Recién sacado del horno. Hay que reconocer la capacidad de anticipación y visión del profesor Castells en la era del hipervínculo.


Para entender el marco, el terreno de juego en el que nos movemos: Ideas, de Peter Watson. Antológico recorrido por la historia intelectual de la humanidad y Mirar , de John Berger. En este libro, Berger destila el arte de mirar y saca un jugo exquisito a la importancia del detalle en la era de la imagen, en la era en la que casi nunca se mira y siempre se ve.