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domingo, 10 de abril de 2016

Self-Content





Con permiso, acuñamos aquí un nuevo concepto. Ni branded content, ni brand journalism, ni publicidad, ni periodismo a secas, ni nada que se le parezca. La oportunidad y la nueva manera de hacer comunicación pasa por el contenido propio, el self-content.

En marzo de 2016, en Internet había más de mil millones de websites activos. A este increíble volumen de canales debemos unirle los medios de comunicación tradicionales (prensa, radio y televisión). Al principio de 2016, existían más de un millón de medios de comunicación digitales y un censo de cientos de miles de periódicos en papel, revistas. Si a este increíble volumen le sumamos las miles de cadenas de televisión en abierto o de pago y emisoras de radio analógica y digitales, la pregunta es ¿puede una empresa, un particular o una organización ser relevante en el mundo actual? La respuesta es sí, pero esta relevancia no va a llegar intentando ganarse el espacio en la agenda de los medios de comunicación para que estos se hagan eco de nuestras cosas; por supuesto la vía ya no es de pago. La eficacia publicitaria está en un franco rendimiento decreciente.

La vía es crear tu propio contenido, con honestidad, relevancia e ingenio suficiente para que este pueda competir en las búsquedas que realizan los usuarios y que sea fácilmente compartido en redes sociales. Si se cumplen ambas premisas, también habremos conquistado una parte importante de la agenda de los medios de comunicación. De hecho, no hay redacción solvente que se precie, que no tenga a equipos dedicados a convertir en noticia aquello que arrasa en las redes o que no habilite secciones dedicadas a curar contenido porque algún tema se convierte en tendencia.

El self-content debe basar su construcción en el rigor, la relevancia o incluso el ánimo de entretener o emocionar. Debe hacerlo basándose en géneros periodísticos a los que les aplicamos técnicas de posicionamiento como si de un producto de consumo se tratara. La relevancia y la calidad del contenido propiciará que se comparta de manera natural por parte de los que lo consumen. La forma de construir el contenido determinará gran parte del éxito SEO y las capacidades de quien genera el contenido de completar la difusión con estrategias puntuales de pago; la forma de construir el contenido puede terminar de configurar una alternativa solvente a otras estrategias de contenido tradicionales cada vez menos eficaces.

La manera en la que hoy consumimos información y contenidos ha cambiado de manera radical. Ver la televisión a la carta y saltar la publicidad, los formatos bajo demanda, el ad blocking, la ineficacia del branded content, la fragmentación de medios y la cultura del hipervínculo, son algunos de los elementos que están abocando a muchos de los contenidos que generan las organizaciones a la pérdida de relevancia. Esto explica el cambio de registro adoptado por políticos o empresas en la manera de dirigirse a los consumidores, votantes, clientes en general y otros grupos de interés. La televisión sigue siendo el gran vehículo para generar cobertura rápida y llegar a grandes audiencias. Lo que ahí sucede, se desdobla en redes sociales entrando en las conversaciones de miles de personas. Pero la fragmentación y el consumo bajo demanda terminará azotando también a la TV donde más duele: el consumo lineal que asegura su modelo de negocio basado en los ingresos publicitarios.

La radio permanece estable, entrando de manera amigable e íntima en millones de hogares y vehículos de todo el mundo. El modelo que sustenta a la prensa general tradicional en papel atraviesa una crisis de magnitud grande y duración indefinida, mientras que los medios nativos digitales gozan de éxitos relativos y asimétricos. Las publicaciones de nicho y de calidad tienen vida y futuro y lo que emerge con fuerza y con visos de permanecer son los canales propios.

El self-content puede sustanciarse en diferentes modelos. Uno de ellos sería el periodismo de marca, como la iniciativa impulsada por un servidor y un excelente equipo de profesionales en BBVA a través de info.bbva.com; puede articularse en formatos mixtos como hace Coca-Cola con su iniciativa Journey o alternando, información de servicio y contenidos vinculados a su actividad tal y como hace General Electric. Iniciativas desarrolladas para terceros con acierto y criterio como Contently o Sky Word.

Ahora bien, generar el contenido no es un fin en si mismo, es el medio para iniciar una dura competición por el tráfico en buscadores, una dura competición por contar con el beneplácito para la gente y entrar en sus conversaciones digitales, que se comparta y que el contenido vuele hasta lugares insospechados para las maneras tradicionales de hacer comunicación.


Escribiré más sobre esto. El self-content será el epicentro de la comunicación de cualquier organización que aspire a ser relevante. Dos cosas marcarán la diferencia entre hacerlo bien o mal: la calidad del contenido y la estrategia de distribución del mismo y esta no pasa necesariamente por el pago.

miércoles, 2 de marzo de 2016

Déjame, que ya te lo cuento yo





En 1955, dos sociólogos llamados Paul Lazarsfeld y Elihu Katz, elaboraron el modelo de la comunicación en dos pasos o también conocida como two-step flow of communication. Este modelo se basaba en que la mayoría de las personas construía sus opiniones bajo la influencia de los líderes de opinión y estos a su vez la formaban a partir de los contenidos de los medios de comunicación de masas.

Los trabajos de Lazarsfeld y Katz impactaron de tal manera en la política y las empresas americanas, que impulsaron un modelo de relaciones públicas e influencia basado en articular las relaciones de las organizaciones políticas y empresariales con los medios de comunicación de manera sólida, casi simbiótica, a la vez que se implantaba la figura del spin doctor como muñidor de consignas que eran asumidas rápidamente por la sociedad ¿Qué ha supuesto esto durante más de sesenta años? Que existía un estado de opinión de arriba abajo muy afianzado y que aseguraba un casi absoluto control. Este modelo ha sido posible mientras la industria de los medios era estable y mientras todos los actores sociales permanecían en la base de la pirámide en el ciclo de comunicación.

En ciencias, las verdades tienen fecha de caducidad. Esto también aplica a las ciencias sociales. En el año 2000, cuarenta y cinco años más tarde, el propio Katz revisó su modelo y vaticinó con enorme precisión que la comunicación de masas del futuro sería fragmentada, amorfa y basada en conversaciones. Visto desde la perspectiva actual, no parece novedoso, sin embargo hay que darle el valor a la visión de Katz, que básicamente anticipó el impacto de las redes sociales como eje fundamental de la comunicación.

Hoy, estamos en un momento de enorme dispersión, tanto de mensajes como de canales; la industria de los medios de comunicación está inmersa en una crisis de modelo industrial pero también en una crisis de confianza. Según el Trust Barometer que anualmente publica Edelman, la gente confía más en lo que busca y encuentra en Internet que en los medios de comunicación. No sólo eso, si no que durante los dos últimos años, la gente también confía más en lo que le dicen sus amigos y seguidores (o seguidos) en las redes sociales que lo que sale de los medios de comunicación; pero esto no es todo, desde 2014 hasta ahora, lo que surge, se publica y distribuye en medios propios (véase, cualquier información elaboradora por organizaciones públicas y privadas), va camino de superar también en niveles de confianza a la que suscitan los medios de comunicación y ya supera a las redes sociales.

A todo esto hay que añadirle que el volumen de canales en los que se publican contenidos ha generado una durísima competencia para competir por el tráfico y estar ahí, con contenido relevante e interesante, donde la gente busca. Aquí está la clave: si una organización quiere ser relevante, debe compatibilizar un modelo de comunicación tradicional con otro cutting edge donde la propia organización produzca contenido propio y de calidad, desarrolle una buena política social media para formar parte de las conversaciones de la gente y sobre todo posicionar bien el contenido.

En esta estrategia cabe situar a BBVA a través de su iniciativa de generación de contenidos en info.bbva.com.  Mientras la industria de los medios pelea por reinventar el modelo que asegure su supervivencia, es necesario echar un vistazo a trabajos como el de Julia Cagé, economista francesa que en su libro Salvar los Medios de Comunicación, propone un modelo mixto entre fundación y acción privada basada en el crowdfunding y la participación mutualizada de lectores como una vía para asegurar la supervivencia, calidad e independencia real de los medios de comunicación. Este proceso discurre en paralelo a la híper fragmentación de conversaciones en múltiples plataformas social media y la próxima proliferación de canales propios.


Si hasta hace pocos años alguien necesitaba de un tercero que decidiese darle un hueco en la agenda de los medios para ser relevante, ahora parece que si uno no lo hace por sí mismo, será complicado que se diferencie o que tenga relevancia en un mar plagado de contenidos. Hay que empezar a aplicarse este mantra: Déjame, mejor lo cuento yo. Esto o, previsiblemente, verse abocados a la irrelevancia.

sábado, 28 de julio de 2012

La era de la prescripción


Por Nacho Jiménez @Marcomplan1


Fotografía de Lucia Jiménez: Vista de Rue St. Catherine en Bordeaux. Abril de 2012

Andamos todos como locos tratando de anticiparnos al futuro y a veces se nos olvida que la mejor manera de entender cómo será, es mirando de vez en cuando hacia atrás. Para entender y anticipar cómo será nuestra vida dentro de 15 años, por ejemplo, es inevitable pensar en las grandes tendencias: las geopolíticas, previsiblemente dominadas por la multipolaridad; las económicas, previsiblemente con un eje dominante en los actuales países emergentes; las tecnológicas, previsiblemente dominadas por la máxima funcionalidad de los dispositivos que permitirán concentrar experiencias a la carta en un universo saturado de interconexiones; las medioambientales, previsiblemente tomadas por medidas defensivas para frenar los efectos del deterioro del entorno y encaminadas a su recuperación. Hay muchas tendencias en el foco de estudio de sociólogos, think tanks, escuelas de negocio, universidades, fundaciones y expertos de muchas disciplinas.

Si hacemos zoom en los estudios más vanguardistas sobre tendencias globales, no hay, sin embargo, mención alguna a la comunicación de masas como macrotendencia crítica. La comunicación es tan fundamental en nuestro desempeño diario, que por evidente, tal vez explique su desaparición de los grandes análisis que se hacen sobre el futuro. Sin embargo, la comunicación de masas, su relación con los núcleos de poder, su rol en la configuración de imaginarios colectivos, su naturaleza intangible pero movilizadora, su impacto en las percepciones, todas estas variables harán que la comunicación sea determinante para entender qué derroteros tomarán otras disciplinas en los próximos años..

Es cierto que la comunicación de masas es, probablemente una de las disciplinas más jóvenes en el ámbito de las ciencias sociales, sin embargo, aquellos países u organizaciones que han entendido su naturaleza en cada momento del siglo XX y principios del XXI, han logrado imponerse, influir o avanzar en sus respectivos terrenos. Solamente me voy a detener en un ejemplo para ilustrarlo.

En 1955, Elihu Katz publica con Paul Lazarsfeld Personal Influence: The part played by people in the flow of man Communications. Este trabajo surge de una investigación en la que ambos mejoraron los mecanismos de análisis de la influencia de los medios sobre los líderes de opinión y sobre el conjunto de la opinión pública. Ha pasado más de medio siglo, pero Katz y Lazarsfeld rompieron los planteamientos precedentes y dieron un valor limitado (sí, digo limitado, sin i) a la influencia de los medios. Los medios de comunicación suelen confirmar procesos de formación de criterios alcanzados en los entornos sociales de los individuos. De este modo, ambos construyeron su teoría del 'two-step flow of communications'. El grupo que ejerce el liderazgo social en una comunidad es determinante en la formación de opinión, ya que es él quien mejor procesa la información de los medios o interactúa con ellos para convertirse en el distribuidor de consignas y marcos conceptuales. Esta teoría inspiró desde estrategias de comunicación política en USA, hasta algunos de los principales casos de éxito de la industria del entretenimiento mainstream hasta finales del siglo XX: Kennedy fue un caso gracias al criterio que aplicaron algunos de sus principales asesores como Ted Sorensen; la industria de Hollywood a través de la MPAA con la inestimable ayuda de Jack Valenti; Disney,…

Sin embargo, fue el propio Katz quien, anticipándose de nuevo, revisó todas sus tesis y en 1996, en el transcurso de una entrevista que Katz concedió a la revista argentina sobre comunicación, Aquiles, afirmó haber superado la mayoría de sus investigaciones y conclusiones y estar inmerso en la investigación de las conversaciones y dedicado en cuerpo y alma a ellas, a su naturaleza, a cómo se construyen, a como influyen los mass media en ellas, ellas en los mass media y ambas en el resto de las personas. Ojo, 1996, año en el que el concepto red social ni estaba ni se le esperaba. El caso es que Katz concluyó que la conversación coral, multipolar e instantánea dinamizaría movimientos, cambiaría el rol de los líderes de opinión, diluiría el peso de los mass media tradicionales, pero no el de los contenidos. Una vez más, los políticos, los personajes públicos y privados y las organizaciones que entendieron este cambio de paradigma, lograron diferenciarse y triunfar. La siguiente macrotendencia en comunicación está por anticiparse aún. Seguramente la clave, al igual que hizo Elihu Katz, está en mirar hacia atrás con detalle para entender bien los mecanismos de relación que mueven la comunicación interpersonal y de masas que tenemos hoy. Así entenderemos bien cómo será la del futuro y cómo sacarle el mejor partido.

Hoy, muchas organizaciones dedican mucho tiempo a encontrar su sitio en el flujo de conversaciones que saturan las autopistas de la información. Sin embargo, ese sitio había que haberlo tomado entre 2005 y 2011, el momento en el que la ventana de oportunidad era amplia. Ahora la clave está en anticipar las nuevas macrotendencias en comunicación para sacarle partido durante la próxima década. Mucho me temo que estas tendencias no tienen que ver con el control de los canales ni con estar en las conversaciones. Pasa por ser el contenido de la conversación y pasa por ser parte de la experiencia. Contenido de interés, de calidad, relevante, no invasivo y con escasísima presencia de marca. Es la era de la prescripción. Demos al prescriptor un argumento, pero no nos empeñemos en ponerle un logo detrás.

lunes, 16 de mayo de 2011

La intrahistoria de la Carrera Liberty


El próximo día 29 se celebra en Madrid la cuarta edición de la carrera Liberty Seguros, Una Meta Para Todos. La génesis de esta carrera surge en una tibia tarde de la primavera de 2007 cuando el que escribe, siendo aún director de comunicación del grupo Liberty Seguros, acabó de correr una maratón por relevos en el barrrio de Moratalaz de Madrid con un grupo de compañeros de Liberty.
Andábamos comentando los detalles de la carrera disfrutando de un magnífico ambiente deportivo y allí, de manera informal, decidimos crear una acción de relaciones públicas que aunase experiencia, branding y dinamización de patrocinios. Esto fue un sábado. Pocos días después, habíamos diseñado la mecánica. Por aquél entonces cerramos el acuerdo con el Comité Paralímpico Español para que el Grupo Liberty se convirtiese en uno de sus patrocinadores principales. Ahí estaba la clave ¿Qué mejor manera de activar un patrocinio deportivo con atletas paralímpicos que crear un happening deportivo por la integración en el que pudiesen participar atletas y aficionados de todo tipo?

L a idea fue acogida con entusiasmo por el Comité Paralímpico, pero faltaba el lugar: las calles de Madrid, saturadas de eventos y barreras arquitectónicas. Por aquél entonces el ayuntamiento de Madrid aspiraba a albergar los juegos olímpicos de 2016. Le propusimos el reto al ayuntamiento ¿Estaba Madrid capacitada para permitir correr por sus calles a atletas paralámpicos mezclados con aficionados al running? ¿Cuál sería el trazado? No exentos de problemas resueltos a última hora, pudimos fijar una fecha y un lugar: el 1 de junio con salida y llegada frente al Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid.

La acción tenía una batería clara de intenciones: dinamizar el patrocinio del Comité Paralímpico, impulsar experiencias con clientes y no clientes, convertir el evento en contenido informativo y aprovechar la ola creciente (confirmada) de la fiebre del running como plataforma de proyección. A pesar de esto, he de decir que hubo severas reticencias por parte de miembros de la (en ese momento) recién creada área de marketing de la compañía. Reticencias superadas ya, al hilo de la continuidad del proyecto, de lo cual me alegro mucho. A pesar de todo, la iniciativa fue un éxito y, gracias al buen hacer de grandes profesionales que aún siguen en Liberty como David Martínz Rodilla, Jesús de las Heras o Jesús Ángel González, la carrera Liberty ya va por su cuarta edición, a pesar de que ellos no son los que salen en las fotografías.

Por lo que a mí respecta, no puedo dejar de ver con un punto de orgullo que la criatura que surgió tras aquella maratón por relevos, tiene vida propia. Si puedo, correré y, durante los minutos que emplee en cubrir los 10 kilómetros del recorrido, no podré dejar de confirmar que si quieres convertirte en algo memorable para un individuo, has de darle experiencias.

Igual que el director de orquesta del Titanic obligaba a sus músicos a seguir tocando mientras el barco se hundía, esto mismo ocurre cuando muchas organizaciones se empeñan en mantener criterios técnicos obsoletos en las estrategias de marketing y comunicación, como el coste por GRP, el marketing directo ylas estrategias outbound, entre otras. Brand content, social media y experiencias. Estas tres herramientas, bien agitadas y mezcladas en la coctelera del mix de marketing, son una apuesta ganadora.

¡Buena carrera!

martes, 12 de abril de 2011

Otro protocolo es posible. El caso de Marco León



El pasado 15 de marzo, Marco León, especialista en protocolo, impartió en el Museo del Traje de Madrid una ponencia titulada ¿Por qué ser caballero ha dejado de ser tendencia? Hasta aquí nada nuevo si tenemos en cuenta los centenares de cursos, ponencias y congresos que se celebran en toda España a diario. Tuve la ocasión de escuchar la intervención de Marco durante la primera jornada del congreso organizado por El Museo del Traje y patrocinado por la revista GQ bajo el título ‘El Hombre, el nuevo cliente de la moda’. La experiencia fue soberbia.

Lejos de la imagen un tanto naftalínica (nueva palabra) que rodea al mundo del protocolo, Marco abordó el tema con brillantez, dinamismo, sentido común y altas dosis de innovación ¿Por qué? Porque es uno de los pocos profesionales del protocolo que ha sabido entender y abordar la disciplina desde la innovación sin renunciar a la esencia ¿Cómo? Básicamente porque introduce un ingrediente nuevo y clave para desarrollar un concepto de protocolo adaptado a los tiempos que corren: el protocolo social.

Durante su exposición, Marco repasó los distintos tipos de protocolo, los lugares comunes y los espacios inéditos que, transitándolos con sentido, elevan el papel del especialista de protocolo a pieza clave en el desarrollo de cualquier evento que se precie de estar a la altura de la complejidad social actual. Cualquier evento institucional, empresarial o social acarrea elementos culturales que vienen muy pegados a sensibilidades muy concretas; implica gestionar diferentes modelos de familia y relación; obliga a estar al quite para saber cuándo y dónde deben romperse determinadas rigideces. Todas estas variables Marco las coloca en el front de su técnica y, no solamente lo ejerce, si no que sabe transmitirlo con elevadas dosis de eficacia y pedagogía.

Otro protocolo es posible y Marco León lo ha detectado, lo ha estructurado y lo más difícil, es capaz de aplicarlo con resultados. Instituciones, empresas y particulares, tengan en cuenta esta opción.

domingo, 27 de marzo de 2011

El estado mental


Este blog ha tratado siempre subrayar la necesidad de contar con enfoques y miradas intensas y profundas sobre ciertos temas. Hoy, en un entorno plegado de tantos cepos de atención, cantos de sirena y llamadas de atención, hoy sigue siendo absolutamente necesaria la labor de intelectuales, investigadores, filósofos y humanistas capaces de revisar y aportar contrapuntos para avanzar.

Esta tarde me he topado con una portada tipográfica en el anaquel de revistas de un Vips. Tres palabras en fucsia y a gran cuerpo han captado mi atención: TENEMOS QUE HABLAR. Encima, en la parte superior izquierda, en un negro discreto y a menor tamaño: El estado mental. Se trata de una nueva publicación de casi 300 páginas, precio 12 euros y, por lo que he podido leer en pocas horas, con un contenido excepcional que, según sus impulsores, busca hacer una "revisión apacible del espíritu de la época".

Hay que seguir la evolución de este proyecto. Dejo una breve cita del segundo capítulo de el número 1 de 'El estado mental' en el que Antonio Rodríguez de las Heras resume bien lo que comentaba en el arranque de esta entrada:

"Si hubiéramos sido una especie muy atenta a lo que estábamos haciendo no nos habríamos dado cuenta de que el depredador lo teníamos detrás. Mientras estábamos comiendo también estábamos escuchando, percibiendo el entorno; y eso nos ha dado un plus evolutivo. Pero esa capacidad tiene, en una sociedad como la nuestra, la contrapartida de que nos distraemos demasiado. De ahí la necesidad que tenemos de que haya personas que contemplen atentamente las cosas".

En fin, mientras escribo esto, más de 1 millón de espectadores ven en España 'Casadas con Miami' un corte transversal en la banalidad de un grupúsculo de mujeres adineradas y sus vaivenes en Miami. Hay de todo para todos...

lunes, 20 de septiembre de 2010

Las dos mitades de Jeff Jarvis



La mitad de las cosas que dice Jeff Jarvis son geniales, acertadas o atinadas. La otra mitad no. El problema es distinguir a qué mitad pertenecen los conceptos que desgrana en sus escritos y entrevistas ¿a la de las cosas acertadas o a la de las desatinadas?

Marcomplan ha enlazado a su blog, buzzmachine.com, pero Marcomplan tiene muchas dudas no sobre sus teorías, pero sí sobre cómo celebra el impacto social del objeto de sus análisis.

Dejo el enlace a la entrevista que ha concedido a el diario El País.

domingo, 23 de mayo de 2010

La Fiera Literaria


La contra es necesaria. Siempre lo ha sido, pero hoy es una obligación. El pensamiento masa, el de los lugares comunes, el de las posiciones de lo políticamente correcto, el pensamiento inducido invade todos los rincones, desde la acción política hasta la cultura. La contestación y la contra son ya una cosa de minorías.


Pero quiero matizar: La contra por la contra es absurda. La contra debe ser analítica, debe tener su puerto de partida y regreso en el criterio fundado y no en la opinión. Y en este tipo de acción es donde tiene su razón de ser La Fiera Literaria. Un compendio mensual fotocopiado y en las antípodas de la estética editorial actual. La Fiera Literaria podría ser un reflejo de aquél El Zurriago que en la primera mitad del siglo XIX azotaba sin piedad a los liberales moderados. El objetivo de La Fiera no son ni liberales ni socialistas. El objetivo de su afilada pluma es la actitud cateta del pensamiento vulgar y masificado, es la cultura de dominical y lo es también la industria cultural en general y editorial en particular que encumbra a escritores menores y los sitúa en los pedestales de los grandes grupos de comunicación para que pontifiquen desde sus egos a la vez que venden libros a espuertas y llenan la buchaca de sus mentores y protectores.

Es verdad que la industria, cualquier industria, funciona así, pero seguramente, por intangible, es necesaria la contra en la industria de la cultura, ya que ésta ha sido, es y será el motor de cambios y la única vacuna contra el adocenamiento y el inmovilismo general.

Yo, desde aquí, no puedo más que recomendar el sustento de La Fiera Literaria mediante suscripción. Su maquetación de instituto y sus tachones rezuman autenticidad, pero lo mejor son las ideas que destila.

Un abrazo ¡Fieras!

lunes, 5 de abril de 2010

What Magazines and Newspapers for the iPad should be like

Me parece muy buena la reflexión que el blog baekdal.com hace sobre el futuro de los medios a partir de la irrupción del iPad. Lo que aparece a continuación es el resumen final. Si quieres leer el artículo entero, pincha aquí.




The iPad, and devices like it (in the future), will be a game changer. I have no doubt about that. It allows us to have the convenience of a screen, without having to sit down behind a computer. And it can provide access to all the content in the world, real-time, wherever we are, with no real effort on our part. It's brilliant.


But magazines and newspapers needs to get it right before getting any hope of it being "their savior."

What you do is:

Stop thinking print! The iPad is not a digital version of your printed magazine. It is a really impressive version of your website. That's where you should look. What works and doesn't work on your website - and how can you then extend it into really impressive articles on the iPad?

Stop thinking distribution! The iPad is connected. You are in direct contact with your readers. Instead of thinking "we have to deliver this to our readers as an app." There is no distribution unless you make it up! Make you content available, and add it to the stream.

Stop thinking magazine! Think really amazing articles. You are not selling a magazine. You are selling truly amazing stories.

Stop thinking animation and effects! Start thinking a better way to tell a story.

Start thinking sharing!

Start thinking social engagement! Can people comment, can people collaborate, do you allow people to be a part of the articles, instead of merely readers? Do you base the rank of each article on reader interaction, or do you limit it to "editorial decision making"

Start thinking "getting content to where people are"!

Start thinking "linking content together" (as opposed to "tables of contents")

Start thinking niche! It is much better to write five really good articles, than one good one and ten not very interesting ones. If you want to cover five wildly different topics, create five widely different magazines. But reuse your resources.

And finally, stop thinking that you have to deliver something big. The future of publishing is like social media - It is not an event. It is a process! (thanks to Seth Godin for that quote)

For magazines: The iPad is not the next "print". The iPad is the next "web".

domingo, 24 de enero de 2010

Lo que me gusta de Esquire


¿Por qué hay un enlace a Esquire en este blog que trata sobre percepciones, comunicación e imagen? ¿Por qué subrayar las bondades de una revista masculina que trata de moda, tendencias, entrevista a personajes del mundo del cine, escritores, emprendedores o perfiles diversos pero consagrados y con personalidad propia?


La respuesta es la siguiente. Compro Esquire, leo Esquire y sigo Esquire desde que arrancase su aventura española allá por el mes de septiembre de 2007. Las razones:

Es una revista para hombres que gusta a las mujeres y no aspira a captar nuestra atención poniendo en portada a una tía cañón.

Mantiene el halo de la mejor escuela Esquire norteamericana. No sería posible mantener una franquicia en España sin ser fiel al mejor espíritu que nos dejaron, por ejemplo, las memorables portadas de George Lois allá por los mejores años sesenta.

Está redactada con un punto irónico. Los textos rezuman hilaridad a ratos y relativismo a otros.

Sus contenidos nos dejan el jugo de aquello que, si cuentas con recursos, no puedes dejar de ver, visitar, hacer o vestir. Esto, que puede ser interpretado como algo frívolo, no deja de ser una buena válvula de escape para complementar lo plomizo que nos deja el mundo día a día, pero sin dejar de comprometerse con todo lo que aún hay que hacer para cambiar las cosas.

Tiene personalidad propia y esto se percibe desde las portadas y la solera de la cabecera. Les animo a que hagan el ejercicio divisando el anaquel de revistas de un Vips, por ejemplo. Creo que es difícil sustraerse a esbozar una mueca empática al ver a Homer Simpson ocupándolo todo o a flipar con la enorme fotografía de Robert Redford con las tipografías de la cabecera en naranja chillón pisando la imagen. Más ¿No es interesante ver la imperfección de Punset mirando desde el papel y disfrutar de una buena charla con él en el interior? Aún es posible diferenciarse.

Esquire apuesta por el papel y esta declaración de intenciones me gusta mucho, entre otras cosas porque me gustan las revistas y me gusta más aún contribuir un poco a que permanezca y crezca un proyecto periodístico en papel en la era donde casi nadie se lanza a estas aventuras. La experiencia de leer Esquire no sería la misma online, ni de lejos.

Hoy dejo esta breve reseña sobre Esquire. En próximas entradas me centraré en otra publicación que se sitúa en las antípodas de Esquire y que cuya lectura es un aluvión de ingenio y capacidad crítica.

martes, 29 de diciembre de 2009

La nueva publicidad II


Al hilo de mi anterior post, La nueva publicidad, no puedo dejar de abundar en esta tendencia. Muchos de los lectores españoles de este blog habrán podido ver las autopromos de la televisión española (a 1 y La 2): ‘sinpubli’. Es una excelente noticia para el televidente, que podrá disfrutar de sus películas, series y programas sin cortes publicitarios a partir del 1 de enero. Yo les emplazo a que a finales del año que viene podamos compartir un análisis de la incursión de nuevos contenidos publicitarios camuflados en series, inducidos en programas o metidos en menciones. Sacaremos decenas de casos. Los anunciantes no van a concentrar sus esfuerzos de cobertura y OTS dejando de lado a la cadena líder en cuota de pantalla. Tampoco van a decir amén a la subida de tarifas publicitarias de los principales canales privados. Habrá que impulsar nuevas formas de colarse en los salones de los españoles con su permiso. Este es el gran reto.


Echen un ojo si no a Telemadrid, por ejemplo, y vean el mestizaje que Telemamadrid ha hecho entre uno de sus programas estrella ‘Madrileños por el mundo’ y el proyecto bandera de Cajamadrid durante este fin de año: Proyecto 2038. Esta tendencia se ha impuesto y las agencias de publicidad tradicionales tratan de reinventarse creando equipos específicos de ‘contenidos’ (crear o impulsar programas) o creando marcas paralelas. Mientras, al otro lado, los anunciantes, reciben decenas de propuestas tácticas difíciles de digerir entre otras cosas porque es difícil rebajar la furia con la que está impreso en el ADN de los anunciantes el mundo del GRP y su galaxia de teorías de difícil digestión.

La publicidad convencional lleva ya años sin ayudar a vender, pero sí ha contribuido a construir empatías y rechazos con y hacia las marcas. Siempre me pareció que las relaciones públicas eran la herramienta de proyección más interesante para políticos y empresas y al final parece que un primo hermano de estas es el que va a llevarse el gato al agua. En cualquier caso, las relaciones públicas y los nuevos formatos que integran contenidos para TV e Internet son caballos ganadores. La publicidad convencional ya sirve para lo mismo que las migas de pan que dejaban los hidalgos del siglo XVII español sobre su pechera: así parece que hemos comido. Pues eso, con la publicidad así parece que somos algo.

sábado, 19 de diciembre de 2009

La nueva publicidad


¿Morirá la publicidad y el spot convencional? No. Tampoco morirá la prensa del todo. Pero la publicidad convencional, tal y cómo la hemos consumido los últimos treinta años, ha perdido eficacia. Esto está sucediendo no porque se haga mala publicidad, sino por los hábitos de consumo televisivo y la atomización de canales.


La amplia oferta de canales y contenidos televisivos han roto definitivamente las audiencias y las han fragmentado. A esto hay que unirle el impacto del mando remoto y la televisión a la carta. Ambos fenómenos han provocado un cambio brusco en la manera de disfrutar del entretenimiento televisivo. El televidente tiene poder absoluto para cambiar de canal, de programa y de horario. Esto es lo más relevante. La publicidad tal y como la conocemos hoy, no entra en este nuevo imaginario televisivo ¿Qué están haciendo los anunciantes? Hacerse invisibles para seguir estando, pero de manera no intrusiva. Veamos algunos ejemplos:


El exceso de oferta televisiva no permite arriesgar mucho en los presupuestos destinados a nuevos programas. Las series de televisión están viviendo su época dorada. Muchas de ellas son de una calidad enorme y son estas, las de gran calidad, las que casualmente cuentan con mayores presupuestos. Una parte importante de estos presupuestos es aportada por anunciantes que se incorporan como contenido a la serie en cuestión.


Los ejemplos más claros de esta práctica son, por poner un par de ejemplos, Los Soprano y Big Love. Ambas series cuentan con el inestimable apoyo de la industria farmacéutica. En la primera, Tony Soprano (James Gandolfini) hace del consumo de Prozac y de sus visitas a su psicoanalista una parte fundamental del personaje, hasta tal punto que el inicio de la serie se enmarca precisamente en un episodio de ansiedad que es reducido gracias al antidepresivo estrella del siglo XX y a las conversaciones con su psicoanalista. En el otro caso, el de Big Love, serie que cuenta la vida de un mormón con tres mujeres, el protagonista, Bill Henrickson (Bill Paxton), consume el estimulador estrella de Pfizer para ‘darlo todo’ con sus mujeres.


El origen de esto está en el product placement, pero esta práctica es pasiva y se incorpora al guión de las series y películas con mayor o menor acierto según sea la maestría de los guionistas. Sin embargo, las grandes marcas que tienen dificultades para proyectarse (jurídicas o técnicas) o simplemente ven como cada céntimo de inversión ya no rinde de la misma manera que hace unos años, están impulsando series de televisión en las que sus productos principales forman parte de la vida de los personajes. Estos crean tendencia entre las masas de seguidores. El caso más espectacular seguramente sea el de Sex in the City (Sexo en Nueva York), seria de culto en la que convergen marcas tan diversas como Apple, Absolut o Manolo Blahnik.


Sí, es la nueva era de la publicidad amable, aquella que deja atrás los planos de menos de 2 segundos que hicieron mágica la televisión de los 80 en Estados Unidos y que nos describió con maestría Neil Postman en su libro Divertirse Hasta Morir. Hoy no es seductor que nos presenten los productos en el contexto irreal del spot, hoy nos seduce ver cómo estos productos se integran con naturalidad en la vida de esos personajes que nos evocan situaciones intensas e interesantes que, por qué no, seguro que alguna vez alguien sueña vivir.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Yorokobu

Un breve post para hacer una mención a Yorokobu. He conocido Yorokobu primero por su versión en papel, una interesante propuesta informativa sobre el mundo del diseño, la comunicación y la incidencia de las marcas en nuestros hábitos y costumbres. No sé si será mi gran apego al papel, pero he disfrutado más con la lectura de la revista que con la experiencia en el blog. Creo que es una buena propuesta para profesionales en activo y estudiantes, especialmente para aquellos que frecuentan la cambiante y difícil cara del diseño aplicado a la comunicación o que aspiran a hacerlo.

Suerte al equipo de Yorokobu y larga vida. De entrada, y desde la modestia de este blog, se han ganado un enlace desde el que los seguiré... también online.


domingo, 29 de noviembre de 2009

El lenguaje que funciona


En el año 1946 George Orwell publicó Politics and the English Language, un alegato contra lo impreciso, inapropiado y afeado uso del lenguaje (en su caso el inglés) por parte de la sociedad de su época y de la clase política. En ese ensayo, Orwell citaba seis reglas básicas que, a pesar de que suenen a algo elemental, son el guión básico para hacerse entender con eficacia, informar e impactar:


1. Never use a metaphor, simile or other figure of speech which you are used to seeing in print.

2. Never use a long word where a short one will do.

3.If it is possible to cut a word out, always cut it out.

4. Never use the passive where you can use the active.

5.Never use a foreign phrase, a scientific word or a jargon word if you can think of an everyday English equivalent.

6. Break any of these rules sooner than say anything barbarous.


Hoy la tesis de Orwell mantiene todo su sentido y vigencia ¿Por qué? Porque el mal uso del lenguaje sigue instalado en el día a día de las empresas, campa a sus anchas en la vida política, se asoma cada dos por tres a los medios de comunicación y el resultado de todo esto es la ineficiencia, las dificultades de percepción y la comunicación crítica: mucha información y desajustes serios en la percepción.


Esta afirmación, se concreta en el uso intensivo del lenguaje abstracto, cargado de clichés, cargado de subordinadas, engolado y trufado de expresiones en inglés. Este tipo de lenguaje no funciona, está cargado de niebla y solamente trabaja para el ego del emisor, que suele asociar el uso de frases y palabras largas con el lenguaje culto y eficiente. Nada más lejos de la realidad.

El lenguaje que funciona es el auténtico, el que resulta memorable, el que es trascendente e informativo; el lenguaje que funciona es aquél que practica las cinco primeras reglas orwellianas y surge de la convicción.


Dicho esto, no puedo dejar de nombrar el mágnifico ensayo del Dr. Frank Luntz, Words that work. Sí, me dirá alguien, Luntz ha sido el gurú léxico y sintáctico de los neocons norteamericanos. Sí, lo ha sido y lo seguirá siendo, pero la visión de Luntz y su pragmatismo es increíble y dónde coloca su talento y para quién trabaja no inhabilita su valía. Luntz, en su libro, dedica un capítulo entero a glosar las 21 palabras que marcarán las primeras décadas del siglo XXI. Hoy solamente las enumeraré en éste post. Lo cierto es que Luntz nos deja el índice de las 21 palabras que funcionarán en USA…pero, vaya, lo que no podemos negar es que muchas de las palabras que funcionan de Luntz se han colado ya en España en las consignas políticas, empresariales y en el discurso de lo políticamente avanzado y correcto. Estas son:

Imagine
Hassle – free
Life Style
Accountability
Results
Innovation
RE-words
Efficencial – Efficiency
The Right to
Patient Centered
Investment vs. spending
Casual Elegance
Independent
Peace of Mind
Certified
All-American
Prosperity
Spirituality
Financial Security
Balanced Approach
A Culture of…

domingo, 22 de noviembre de 2009

Lo mejor de los dos mundos

Hoy me ha sorprendido el artículo escrito por Juan Goytisolo y publicado por El País con el título Especialistas en Todo. Y digo que me ha sorprendido porque este escritor, puro, recio, culto hasta la extenuación y rijoso frente a los convencionalismos que habitualmente nos rodean, se muestra tal como es en un diálogo con Pat, blogero de éxito.

Cierto es que Goytisolo manifiesta sus limitaciones para documentarse por no trabajar con Internet ni con la tecnología, pero lo más interesante de su posición es su extrema honestidad cuando afirma que él solo escribe de lo poco que sabe y no escribe de lo mucho que no sabe. Con esta sola afirmación, el escritor aflora todos los males y las imprecisiones que nos trae Internet a pesar de sus incuestionables virtudes: Internet ha hecho que todos seamos especialistas en todo. Esto, bajo mi punto de vista, es grave para el conocer (que no el saber), pues cualquiera teclea en buscadores varios términos y tan a mano está la fuente buena como la fuente mala. De este modo, cualquiera escribe (o escribimos) sobre lo que sea; cualquiera cree saber de medicina, de historia, de literatura, de cine o de finanzas. Goytisolo, con absoluta elegancia, deja marchar a su interlocutor blogero convencido de que su acceso rápido a aquello que está en la red y la rapidez con la que puede escribir de lo que quiera, le da ventaja sobre él, escritor de boli Bic y remiendos y tachones.

El caso es que los pocos que aún practican la honestidad del conocer poco y de ello hablar y escribir, me parece más admirable que la urgencia y la rapidez que hoy nos traen herramientas com esta desde la que escribo. En mi caso, aunque esto es irrelevante, practico casi más la escritura a mano en pequeñas e incómodas agendas que en formato digital. Es verdad, es incómodo, te hace trabajar el triple cuando quieres publicar algo en otros soportes, pero de todo lo malo que escribo, lo menos malo está en esos papeles. Me quedo con lo mejor de los dos mundos y, especialmente, cada vez me fío menos de lo que encuentro en la red...

jueves, 8 de octubre de 2009

Cositas buenas

Comunicar a millones de personas puede hacerse con la sencillez como pauta: a world of music, la minipromo online de Spotify.

El trabajo en red también da para para crear una estupenda revista de nicho: La Cabeza.

El periodismo político de calidad vuelve a primera línea...en un medio online y con un modelo de negocio sin publicidad. Fantástico!!: The Politico.

Las portadas de The New Yorker, especialmente las de sátira política.

El buen gusto de Monocle para editar su revista. No sé si es mejor la versión en papel o su versión online.

Los mejores discursos de Ted Sorensen para John Fitzgerald Kennedy.

Otro día más.