El pasado 29 de junio escribía en este mismo blog un texto que titulé Lo que la crisis no va a cambiar. Han pasado algo más de siete meses y me temo que ese modesto pronóstico se confirma poco a poco. La clave: no hay sociedad más disciplinada que aquella que tiene miedo y que está hipotecada. Queramos o no, la mayoría de los españoles estamos en alguno de estos grupos. Los hay que tienen miedo a perder su trabajo y que esto repercuta en el estatus adquirido a golpe de endeudamiento personal. La hipoteca es el tótem más popular de esta situación. No es normal que no haya ni un solo movimiento social de cierto calado que levante la voz por lo que está sucediendo ¿Miedo? ¿Parálisis porque quien más quien menos ha participado o participa en esta situación? ¿Lo que está pasando es menos grave de lo que percibimos o lo que percibimos es tan preocupante que estamos paralizados para actuar?
Imagen: Getty Images (Fuente: http://images.google.es/imgres?imgurl=http://1.bp.blogspot.com)
Me temo que la crisis sigue sin cambiar el fondo, solamente está afectando a las formas de hacer las cosas. Son muchos los casos de personas cercanas que se han quedado sin trabajo y tomar partido, reivindicar o movilizarse simplemente se ha convertido en misión imposible ¿Qué hacer? Echemos un vistazo a redes sociales como Linkedin, por ejemplo, se disparan las recomendaciones profesionales; miremos cómo han adelgazado las páginas de ofertas de empleo de los periódicos; analicemos la calidad de los empleos que se generan...; reflexionemos sobre la lógica espantá hacia adelante, sin más, para salir de esta situación por la que optamos simplemente porque entendemos que no hay más opciones. Estos temas son meramente actitudinales, pero me preocupa que estos echen sordina sobre los estructurales, aquellos que pueden acarrear cambios positivos a medio y largo plazo y que tienen que ver con el desarrollo sostenible en general: dependencia, conciliación, cambio climático, investigación aplicada, innovación, cooperación, educación, TIC y energías renovables. Admitimos sugerencias. Lo paradójico de esta parálisis es que si tecleamos ‘soluciones contra la crisis’ en Google, encontramos casi 8 millones de referencias ¿Cómo aplicarlas?
