miércoles, 25 de junio de 2008

La actitud de innovar

La Actitud de Innovar

Innovar en servicios es una actividad que poco a poco crece y se consolida. Innovar en servicios es el mejor tratamiento para abrirse pasos en ciclos con crecimientos negativos- Schumpeter ya apuntaba en el año 1934 que solamente la innovación era capaz de incorporar variables de crecimiento cuando los modelos se agotan y los ciclos son negativos.
El área de Servicios, Innovación y Competitividad del Instituto de Análisis Económico y Social acotaba las cinco macrotendencias para innovar en servicios: Interacción con el cliente, nuevos servicios, sistemas de distribución, tecnología y la combinación de alguna de las cuatro primeras.
En el caso del sector asegurador, estamos asistiendo a una suerte de antesala innovadora. Surgen iniciativas, productos y servicios que encajan más en el ámbito de las mejoras que en el de la innovación, pero que apunta ya a una reconducción del enfoque, que no debe ser otro que el de adecuar el grado de percepción positivo por parte del mercado hacia una actividad que, además de ser uno de los pesos pesados del PIB, podríamos decir que, si no existiese (el seguro), habría que inventarlo.
Innovar en seguros podría tener muchos frentes de desarrollo, pero hay uno que ofrece posibilidades inmensas: La responsabilidad social de las empresas abre vías inéditas para innovar en el mercado, adquirir ventajas competitivas y hacerlo en un contexto de desarrollo sostenible, siempre más rentable y más beneficioso que el insostenible, el que ha marcado la pauta hasta la fecha.
Hace pocos meses, Naciones Unidas impulsaba la iniciativa UNEP-FI, de la que surgió el informe Insuring for sustainability. Why and how the leaders are doing it? Este informe identificaba nueve áreas de desarrollo vinculadas al negocio asegurador y la sostenibilidad. Estas son: cambio climático, microseguros, salud y dependencia, renta vitalicia, responsabilidad ambiental, reciclaje, recursos naturales, riesgos emergentes provocados por el hombre y eficiencia interna. Si desplegamos todas y cada una de estas áreas, asistimos a un enorme ámbito de desarrollo con conexión directa al negocio asegurador. Cuando hablamos o escribimos de algunos de estos problemas que azotan al planeta, hay una corriente muy potente aún que echa sordina sobre ellos y obliga a mirar hacia otro lado. Esta actitud no es viable ni aceptable desde una perspectiva social, pero tampoco lo es desde la óptica empresarial. El seguro, al fin y al cabo, es una actividad industrial que flirtea con el riesgo y esa es su razón de ser. Hoy, el mundo actual, nos deja macro riesgos que rompen, en algunos casos, nuestro imaginario colectivo, siempre rayano a la pereza. Sin embargo, estos riesgos entrañan oportunidades claras de desarrollo de negocio a la par que actúan como elementos correctores de los excesos cometidos hasta la fecha.
Innovar es pues una actitud. La responsabilidad social de las empresas emerge como una herramienta estupenda para activar la innovación. Pero antes de esto, es urgente que los equipos directivos de las compañías aseguradoras asuman la siguiente gradación: 1) entender que innovar está en ellos, 2) salirse del espacio de las meras mejoras para innovar en un marco de sostenibilidad, 3) asumir que los problemas globales inciden en los riesgos locales asegurados y 4) incorporar la innovación como estrategia y la RSC como herramienta clave en su desarrollo de negocio. Este paradigma de estrategia empresarial, debe abarcar desde los procesos hasta los productos y servicios que las empresas aseguradoras ponen en el mercado. El campo para actuar y crecer es amplio y esto solo acaba de empezar.