miércoles, 30 de diciembre de 2009

Tomar partido


El planteamiento idealista y formalmente poético formulado por Platón en su famoso mito de la caverna, ilustraba su percepción acerca del saber humano y cómo se alcanza. Platón planteaba que el saber estaba en el interior del hombre y para alcanzarlo debía seguir un proceso ascendente hasta alcanzar el mundo de las ideas. Sugiere, pues, un escenario de conocimiento hedonista y cuasi elitista.

Cierto es también que Aristóteles, como cualquier buen pupilo que se forma en semejante escuela, fue más allá que Platón y apeló al ‘peso de la experiencia’ como motor del conocimiento.

Actualmente asistimos y convivimos en un entorno socioeconómico presidido por la sobrecarga de impactos informativos y publicitarios que nos sitúan ante una potente paradoja: en un tiempo de sobrecarga informativa, sabemos mucho más de lo que sucede en otros puntos del planeta o de nuestro entorno más cercano, pero seguimos desconociendo las principales causas y efectos de esos acontecimientos.

Hay una tendencia ominosa que practican los medios de comunicación que causa nausea. La foto fija y el acento en el drama, en lo lacrimógeno o en lo grotesco; en el maniqueísmo de mostrar siempre buenos o malos.

En un post pasado que titulé Un ejemplo no actual, escribía que el orden informativo actual, la involución en el rigor de los contenidos informativos que ofrecen los medios, ambos sustraen al individuo del conocimiento crítico y lastran el debate cívico. El orden informativo actual nos permite saber, pero no conocer; el orden informativo actual nos impresiona con sus contenidos, pero la impresión y la afección dura el tiempo que tardamos en consumir la información.

El orden informativo actual fomenta falsos estados de conocimiento. Conocer requiere un duro esfuerzo. Es una labor dura pero liberadora a la vez, y la forma más pura de conocimiento no es otra que la experiencia. La experiencia completada por el estudio, las ideas vinculadas a la realidad y pasadas por el tamiz de la reflexión.

Conocer es un camino doloroso y sacrificado, pero pleno y liberador (ya lo escribió Baroja en ‘El árbol de la ciencia’), porque permite alcanzar puntos de vista y juicios más completos. Conocimiento, en definitiva, que es inversamente proporcional a la simplificación propia de las actuales estructuras informativas y publicitarias.

Cierto es que, llegados al punto del esfuerzo por conocer, grupo o individuo que opte por esta vía, contribuye al fomento de los dialogismos intersociales. Al igual que los científicos atienden, escuchan, rebaten, debaten y aceptan o rechazan las tesis de sus colegas a partir de la investigación, esta metodología de ascensión en el conocimiento es lo que debe plantearse la sociedad.

Sería una suerte de debate pleno en el que los intelectuales deben tener un papel esencial. Los intelectuales deben salir de su juego endogámico, deben dejar de escribir para ellos, de hablar para ellos, de criticar para ellos y tomar partido.

Es hora de retomar el planteamiento Feuerbachiano de superar la fase de interpretación de los acontecimientos para tomar partido y cambiarlos. Compromiso con la sociedad, compromiso con el conocer. Dinamizadores del debate que debe erigirse como antítesis del poder actual en una suerte de dialéctica regeneradora.


Vivimos inmersos en una suerte de indolencia. Casi nada nos mueve a la acción. Tenemos la enorme suerte de acceder a casi cualquier punto del planeta física o virtualmente gracias a las nuevas formas de comunicación, pero no pasa nada más. Si la crisis que está azotando de manera tremenda a millones de personas es tan fuerte como parece ¿Dónde está la contestación? ¿Nuestra máxima implicación va a ser ir a ver el nuevo documental de Michael Moore y salir a tomar unas cañas con los amigos, comentar la razón que tiene (o no) y volvernos a casa a mirar para otro lado y a esperar que todo se normalice? Me pregunto qué pasaría si un día cualquiera salieran a la calle a protestar cívicamente (pero con firmeza) los más de 4 millones de parados que hay en España y al menos uno de sus familiares directos o amigos. Supondría un punto de inflexión en la crisis porque las simples leyes de la imitación actuarían en la sociedad con la fuerza suficiente para convertir la pasividad en incertidumbre real. Sí, esa incertidumbre constructiva que genera cambios reales y contagia el cambio. Lo cierto es que este movimiento no es contra gobiernos de turno. Los gobiernos pasan. No es una cuestión de colores políticos ni de ideologías ¿Quiénes son los que quedan?

martes, 29 de diciembre de 2009

La nueva publicidad II


Al hilo de mi anterior post, La nueva publicidad, no puedo dejar de abundar en esta tendencia. Muchos de los lectores españoles de este blog habrán podido ver las autopromos de la televisión española (a 1 y La 2): ‘sinpubli’. Es una excelente noticia para el televidente, que podrá disfrutar de sus películas, series y programas sin cortes publicitarios a partir del 1 de enero. Yo les emplazo a que a finales del año que viene podamos compartir un análisis de la incursión de nuevos contenidos publicitarios camuflados en series, inducidos en programas o metidos en menciones. Sacaremos decenas de casos. Los anunciantes no van a concentrar sus esfuerzos de cobertura y OTS dejando de lado a la cadena líder en cuota de pantalla. Tampoco van a decir amén a la subida de tarifas publicitarias de los principales canales privados. Habrá que impulsar nuevas formas de colarse en los salones de los españoles con su permiso. Este es el gran reto.


Echen un ojo si no a Telemadrid, por ejemplo, y vean el mestizaje que Telemamadrid ha hecho entre uno de sus programas estrella ‘Madrileños por el mundo’ y el proyecto bandera de Cajamadrid durante este fin de año: Proyecto 2038. Esta tendencia se ha impuesto y las agencias de publicidad tradicionales tratan de reinventarse creando equipos específicos de ‘contenidos’ (crear o impulsar programas) o creando marcas paralelas. Mientras, al otro lado, los anunciantes, reciben decenas de propuestas tácticas difíciles de digerir entre otras cosas porque es difícil rebajar la furia con la que está impreso en el ADN de los anunciantes el mundo del GRP y su galaxia de teorías de difícil digestión.

La publicidad convencional lleva ya años sin ayudar a vender, pero sí ha contribuido a construir empatías y rechazos con y hacia las marcas. Siempre me pareció que las relaciones públicas eran la herramienta de proyección más interesante para políticos y empresas y al final parece que un primo hermano de estas es el que va a llevarse el gato al agua. En cualquier caso, las relaciones públicas y los nuevos formatos que integran contenidos para TV e Internet son caballos ganadores. La publicidad convencional ya sirve para lo mismo que las migas de pan que dejaban los hidalgos del siglo XVII español sobre su pechera: así parece que hemos comido. Pues eso, con la publicidad así parece que somos algo.

sábado, 19 de diciembre de 2009

La nueva publicidad


¿Morirá la publicidad y el spot convencional? No. Tampoco morirá la prensa del todo. Pero la publicidad convencional, tal y cómo la hemos consumido los últimos treinta años, ha perdido eficacia. Esto está sucediendo no porque se haga mala publicidad, sino por los hábitos de consumo televisivo y la atomización de canales.


La amplia oferta de canales y contenidos televisivos han roto definitivamente las audiencias y las han fragmentado. A esto hay que unirle el impacto del mando remoto y la televisión a la carta. Ambos fenómenos han provocado un cambio brusco en la manera de disfrutar del entretenimiento televisivo. El televidente tiene poder absoluto para cambiar de canal, de programa y de horario. Esto es lo más relevante. La publicidad tal y como la conocemos hoy, no entra en este nuevo imaginario televisivo ¿Qué están haciendo los anunciantes? Hacerse invisibles para seguir estando, pero de manera no intrusiva. Veamos algunos ejemplos:


El exceso de oferta televisiva no permite arriesgar mucho en los presupuestos destinados a nuevos programas. Las series de televisión están viviendo su época dorada. Muchas de ellas son de una calidad enorme y son estas, las de gran calidad, las que casualmente cuentan con mayores presupuestos. Una parte importante de estos presupuestos es aportada por anunciantes que se incorporan como contenido a la serie en cuestión.


Los ejemplos más claros de esta práctica son, por poner un par de ejemplos, Los Soprano y Big Love. Ambas series cuentan con el inestimable apoyo de la industria farmacéutica. En la primera, Tony Soprano (James Gandolfini) hace del consumo de Prozac y de sus visitas a su psicoanalista una parte fundamental del personaje, hasta tal punto que el inicio de la serie se enmarca precisamente en un episodio de ansiedad que es reducido gracias al antidepresivo estrella del siglo XX y a las conversaciones con su psicoanalista. En el otro caso, el de Big Love, serie que cuenta la vida de un mormón con tres mujeres, el protagonista, Bill Henrickson (Bill Paxton), consume el estimulador estrella de Pfizer para ‘darlo todo’ con sus mujeres.


El origen de esto está en el product placement, pero esta práctica es pasiva y se incorpora al guión de las series y películas con mayor o menor acierto según sea la maestría de los guionistas. Sin embargo, las grandes marcas que tienen dificultades para proyectarse (jurídicas o técnicas) o simplemente ven como cada céntimo de inversión ya no rinde de la misma manera que hace unos años, están impulsando series de televisión en las que sus productos principales forman parte de la vida de los personajes. Estos crean tendencia entre las masas de seguidores. El caso más espectacular seguramente sea el de Sex in the City (Sexo en Nueva York), seria de culto en la que convergen marcas tan diversas como Apple, Absolut o Manolo Blahnik.


Sí, es la nueva era de la publicidad amable, aquella que deja atrás los planos de menos de 2 segundos que hicieron mágica la televisión de los 80 en Estados Unidos y que nos describió con maestría Neil Postman en su libro Divertirse Hasta Morir. Hoy no es seductor que nos presenten los productos en el contexto irreal del spot, hoy nos seduce ver cómo estos productos se integran con naturalidad en la vida de esos personajes que nos evocan situaciones intensas e interesantes que, por qué no, seguro que alguna vez alguien sueña vivir.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Yorokobu

Un breve post para hacer una mención a Yorokobu. He conocido Yorokobu primero por su versión en papel, una interesante propuesta informativa sobre el mundo del diseño, la comunicación y la incidencia de las marcas en nuestros hábitos y costumbres. No sé si será mi gran apego al papel, pero he disfrutado más con la lectura de la revista que con la experiencia en el blog. Creo que es una buena propuesta para profesionales en activo y estudiantes, especialmente para aquellos que frecuentan la cambiante y difícil cara del diseño aplicado a la comunicación o que aspiran a hacerlo.

Suerte al equipo de Yorokobu y larga vida. De entrada, y desde la modestia de este blog, se han ganado un enlace desde el que los seguiré... también online.


lunes, 7 de diciembre de 2009

Algunas lecturas buenas


Ahí dejo cinco títulos imprescindibles para abordar el mundo de la comunicación y entender mejor cómo se configuran las percepciones, imaginarios y tendencias sociales. También dejo dos polizones que ayudan a entender mejor la marco y el detalle.

Divertirse hasta morir. El discurso público en la era del show business, de Neil Postman. Sí, un clásico, pero no por eso le resta el mérito de abordar la incidencia de los medios de comunicación masivos en esa práctica tan inconsciente que es reírse o sorprenderse mientras aparcamos el pensamiento.


Imitación y Experiencia, de Javier Gomá Lanzón. Seguramente el mejor análisis en español sobre la imitación, la más potente palanca de activación del pensamiento masa. La virtud del libro de Gomá está en sistematizarlo con visión propia, pero especialmente en profundizar en los dos enfoques pioneros que sobre este tema hicieron Gabriel Tarde con Las leyes de la imitación a comienzos del siglo XX y Psicología de las masas de Gustave Le Bon en 1895.

¿Qué dice usted después de decir hola?, de Eric Berne, padre del Análisis Transaccional. Felicísimo Valbuena es la figura en España que mejor ha decodificado a Berne impulsando la difusión de su obra y práctica en España.

Comprender los medios de comunicación, de Marshall McLuhan. No seré yo quien escriba sobre el impacto de McLuhan, pero sí sugiero leer también el magnífico prólogo firmado por Lewis H. Lapham en la edición de Paidós de 2009.


Comunicación y Poder, de Manuel Castells. Recién sacado del horno. Hay que reconocer la capacidad de anticipación y visión del profesor Castells en la era del hipervínculo.


Para entender el marco, el terreno de juego en el que nos movemos: Ideas, de Peter Watson. Antológico recorrido por la historia intelectual de la humanidad y Mirar , de John Berger. En este libro, Berger destila el arte de mirar y saca un jugo exquisito a la importancia del detalle en la era de la imagen, en la era en la que casi nunca se mira y siempre se ve.

domingo, 29 de noviembre de 2009

El lenguaje que funciona


En el año 1946 George Orwell publicó Politics and the English Language, un alegato contra lo impreciso, inapropiado y afeado uso del lenguaje (en su caso el inglés) por parte de la sociedad de su época y de la clase política. En ese ensayo, Orwell citaba seis reglas básicas que, a pesar de que suenen a algo elemental, son el guión básico para hacerse entender con eficacia, informar e impactar:


1. Never use a metaphor, simile or other figure of speech which you are used to seeing in print.

2. Never use a long word where a short one will do.

3.If it is possible to cut a word out, always cut it out.

4. Never use the passive where you can use the active.

5.Never use a foreign phrase, a scientific word or a jargon word if you can think of an everyday English equivalent.

6. Break any of these rules sooner than say anything barbarous.


Hoy la tesis de Orwell mantiene todo su sentido y vigencia ¿Por qué? Porque el mal uso del lenguaje sigue instalado en el día a día de las empresas, campa a sus anchas en la vida política, se asoma cada dos por tres a los medios de comunicación y el resultado de todo esto es la ineficiencia, las dificultades de percepción y la comunicación crítica: mucha información y desajustes serios en la percepción.


Esta afirmación, se concreta en el uso intensivo del lenguaje abstracto, cargado de clichés, cargado de subordinadas, engolado y trufado de expresiones en inglés. Este tipo de lenguaje no funciona, está cargado de niebla y solamente trabaja para el ego del emisor, que suele asociar el uso de frases y palabras largas con el lenguaje culto y eficiente. Nada más lejos de la realidad.

El lenguaje que funciona es el auténtico, el que resulta memorable, el que es trascendente e informativo; el lenguaje que funciona es aquél que practica las cinco primeras reglas orwellianas y surge de la convicción.


Dicho esto, no puedo dejar de nombrar el mágnifico ensayo del Dr. Frank Luntz, Words that work. Sí, me dirá alguien, Luntz ha sido el gurú léxico y sintáctico de los neocons norteamericanos. Sí, lo ha sido y lo seguirá siendo, pero la visión de Luntz y su pragmatismo es increíble y dónde coloca su talento y para quién trabaja no inhabilita su valía. Luntz, en su libro, dedica un capítulo entero a glosar las 21 palabras que marcarán las primeras décadas del siglo XXI. Hoy solamente las enumeraré en éste post. Lo cierto es que Luntz nos deja el índice de las 21 palabras que funcionarán en USA…pero, vaya, lo que no podemos negar es que muchas de las palabras que funcionan de Luntz se han colado ya en España en las consignas políticas, empresariales y en el discurso de lo políticamente avanzado y correcto. Estas son:

Imagine
Hassle – free
Life Style
Accountability
Results
Innovation
RE-words
Efficencial – Efficiency
The Right to
Patient Centered
Investment vs. spending
Casual Elegance
Independent
Peace of Mind
Certified
All-American
Prosperity
Spirituality
Financial Security
Balanced Approach
A Culture of…

domingo, 22 de noviembre de 2009

Lo mejor de los dos mundos

Hoy me ha sorprendido el artículo escrito por Juan Goytisolo y publicado por El País con el título Especialistas en Todo. Y digo que me ha sorprendido porque este escritor, puro, recio, culto hasta la extenuación y rijoso frente a los convencionalismos que habitualmente nos rodean, se muestra tal como es en un diálogo con Pat, blogero de éxito.

Cierto es que Goytisolo manifiesta sus limitaciones para documentarse por no trabajar con Internet ni con la tecnología, pero lo más interesante de su posición es su extrema honestidad cuando afirma que él solo escribe de lo poco que sabe y no escribe de lo mucho que no sabe. Con esta sola afirmación, el escritor aflora todos los males y las imprecisiones que nos trae Internet a pesar de sus incuestionables virtudes: Internet ha hecho que todos seamos especialistas en todo. Esto, bajo mi punto de vista, es grave para el conocer (que no el saber), pues cualquiera teclea en buscadores varios términos y tan a mano está la fuente buena como la fuente mala. De este modo, cualquiera escribe (o escribimos) sobre lo que sea; cualquiera cree saber de medicina, de historia, de literatura, de cine o de finanzas. Goytisolo, con absoluta elegancia, deja marchar a su interlocutor blogero convencido de que su acceso rápido a aquello que está en la red y la rapidez con la que puede escribir de lo que quiera, le da ventaja sobre él, escritor de boli Bic y remiendos y tachones.

El caso es que los pocos que aún practican la honestidad del conocer poco y de ello hablar y escribir, me parece más admirable que la urgencia y la rapidez que hoy nos traen herramientas com esta desde la que escribo. En mi caso, aunque esto es irrelevante, practico casi más la escritura a mano en pequeñas e incómodas agendas que en formato digital. Es verdad, es incómodo, te hace trabajar el triple cuando quieres publicar algo en otros soportes, pero de todo lo malo que escribo, lo menos malo está en esos papeles. Me quedo con lo mejor de los dos mundos y, especialmente, cada vez me fío menos de lo que encuentro en la red...

sábado, 14 de noviembre de 2009

Las percepciones


Copyright de la imagen: Maka Fidyka 2008

Me apasiona indagar en el mundo de las percepciones. Ando escribiendo un libro sobre este asunto. Ahí va un pequeño avance:

Lo primero que aprende un periodista avezado cuando trabaja es que las personas, las empresas o los partidos políticos suelen ocultar más de lo que dicen (blindaje). Lo segundo es que la pauta comercial y editorial del medio para el que trabaja impone sacar de donde no hay y vestir las informaciones, incluso bordeando lo éticamente profesional, para alcanzar un impacto mayor (información creativa).

Poco después aprende el periodista una tercera lección. Empresas, partidos políticos y personas de distinto signo presionan para lograr que sus ocurrencias se conviertan en informaciones publicadas o emitidas por los medios de comunicación (presión).

Blindaje, información creativa y presión. Son los tres lados de un triángulo en cuya área se fraguan los contenidos informativos que los ciudadanos consumimos. La interrelación de las tres actitudes es más escalena que equilátera y su intensidad es irregular, aunque la presión ya se ha convertido en una digna competidora de la información creativa.

La información que consumimos a partir de los medios de comunicación se instala en nuestras conversaciones. La información pasa de una persona a otra, la interpretamos, la adaptamos, la simplificamos y la sesgamos; bien por pereza, ya por interés, bien por cuestiones culturales. La experiencia perceptiva se subdivide, pues, en varias etapas.

Esta información condicionada, simplificada y en ocasiones poco rigurosa, contribuye a configurar imaginarios colectivos, consolida percepciones llenas de lugares comunes compartidas por grandes masas sociales y dinamiza creencias y vocaciones. A este flujo informativo hay que unirle el de los lemas y estéticas publicitarias impulsadas desde las grandes corporaciones. También hay que sumarle acciones sibilinas de comunicación y relaciones públicas promovidas desde organizaciones empresariales y políticas.

Las sociedades contemporáneas son receptoras de avalanchas de mensajes, intencionales casi todos ellos. Estos mensajes y consignas planean, envuelven y se instalan en los individuos menos activos intelectualmente (digámoslo así a riesgo de resultar pedantes).

La persistencia y la intensidad de los mensajes que recibimos desde los medios de comunicación y desde las empresas (a través de diferentes soportes publicitarios y de marketing) influyen más en los núcleos sociales menos preparados (que no en los que disponen de menos recursos económicos). La espiral simplificadora de la realidad y la escala de consumo asociada a la ecuación cuanto más mejor es casi única de estratos sociales acomodados o muy acomodados. Estos mensajes influyen en aquellos que acceden a la información a través de fuentes de fácil consumo: televisión y conversación sobre temas que emanan los medios.

Los especialistas en comunicación de las organizaciones, especialmente las empresariales y políticas, saben que la clave del éxito reside en adaptar el mensaje al medio (simplificación) y proyectar solamente la parte amable (imagen positiva) que no es más que un mero ejercicio de posicionamiento en la sociedad.

Como en cualquier proceso, en este caso asistimos a una espiral involutiva en la que confluyen variables diversas: déficit de conocimiento entre los individuos del sistema social, simplificación de los formatos informativos, relajación en el proceso decodificador por parte de los sujetos receptores, percepciones unívocas o condicionadas, medios de comunicación que progresivamente se impregnan de tintes corporativistas y se pliegan a intereses comerciales e ideológicos concretos,...

Los ciudadanos están inmersos en la dimensión de las percepciones cuando se fían de su periódico de referencia, cuando aceptan como absoluto lo que ven y escuchan en un informativo de radio o televisión. También se sumergen en la dimensión de las percepciones al juzgar la validez de una marca por la hermosa plasticidad de un spot publicitario, cuando deciden comprar un libro inducidos por las críticas favorables o la publicidad abundante en los medios de comunicación asociados a la empresa editora del libro... El mundo de la imagen, cuando entra en la dimensión de las percepciones encarcela voluntades y dicta el guión de lo que la sociedad debe percibir del entorno en el que vive. Los mensajes e imágenes que conforman la dimensión de las percepciones forman parte del saber más que del comprender y de la vivencia más que de la experiencia.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Innovar en Educación



Que la buena educación es básica para desarrollar individuos menos vulnerables a los excesos puede sonar a tópico, pero yo lo suscribo hasta el tuétano. Que innovar en educación es una palanca que añade eficiencia al proceso de aprendizaje, no solo lo suscribo, sino que lo apoyo con energía y que en España la educación de calidad sigue siendo la eterna aspiración, lo afirmo y me deprime.

¿Qué está ocurriendo en España? En la época de la dictadura de Franco, hombres y mujeres nacidos entre los años 30 y los 60 tuvieron que crecer con una educación castrada en los básicos y cargada de ripios religiosos y nacionalistas cuyo único objetivo era arraigar el imaginario del régimen. Afortunadamente, no hay ideologías tan únicas y tan aplastantes que puedan con la aspiración de cambio y de libertad. Sí, esta aspiración de mucha gente permitió sacar un cabo del que, ya en democracia, había que tirar para impulsar un sistema educativo eficaz, rico y regenerador. Pero no, desde el año 1982 hasta ahora, los diferentes gobiernos han puesto en marcha una sucesión de leyes orgánicas de educación que, sin haber cuajado una, ya estaba derogada y en marcha la siguiente.

Adicionalmente, en 1992, se aprueba la
Ley Orgánica 9/1992, de 23 de Diciembre, de Transferencia de Competencias a Comunidades Autónomas que accedieron a la Autonomía por la Vía del Artículo 143 de la Constitución. Cuando sucedió esto, tocaba a su fin la tercera legislatura del PSOE con Felipe González de presidente del gobierno. Desde 1993 en adelante, emergió en España un debate intenso sobre el efecto pernicioso que estaba teniendo en España el modelo educativo del País Vasco o Cataluña, comunidades autónomas con competencias delegadas años atrás. Lo cierto es que echar un vistazo a los planes de estudio de los colegios catalanes o vascos era desalentador (y sigue siéndolo): el empobrecimiento presidía casi todos los enfoques, los geográficos, los históricos, los lingüísticos, los políticos. Todo estaba impregnado de un sustrato sesgado e inflamado de omisiones y consignas para más loa de las aspiraciones independentistas.

El caso es que, esas malas prácticas, 18 años más tardes, han sido adoptadas por muchas comunidades autónomas que recibieron competencias de educación en 1992. Es lamentable abrir, por ejemplo, un libro de Conocimiento del Medio de cuarto curso de primaria y descubrir que los niños estudian los invertebrados y el texto finaliza con un capítulo titulado ‘Los invertebrados en la Comunidad de Madrid’, como si fuesen de una tipología diferente a los de Castilla León, Galicia, el Ampurdán o los de la Bretaña francesa; también es desalentador descubrir que un niño o una niña de nueve años estudia los ríos y, en lugar de conocer, por ejemplo, cuáles son los principales ríos de la Península Ibérica, estudian los afluentes del Tajo o los subafluentes del Jarama y la única mención al Tajo, es que pasa por Aranjuez…porque es la única localidad de la Comunidad de Madrid que atraviesa.
Esto me recuerda a las críticas de los noventa, cuando media España criticaba esto mismo de los libros que aprobaba la Generalitat de Cataluña. Hoy, dieciocho años más tarde, en Madrid se fomenta el mismo error.

Y a todo esto ¿qué ocurre además del empobrecimiento de los contenidos educativos? Pues que nos hemos instalado en una fiebre absurda de tecnicismo. Como ocurre siempre, preocupan las estructuras, pero no los contenidos. Algunos colegios, para satisfacer el deseo compulsivo de muchos padres para que sus hijos aprendan inglés, proponen impartir asignaturas como historia o lengua española en inglés. Es simplemente ridículo, cuando los idiomas pueden impartirse y enseñarse con éxito dedicando las horas oportunas para que los niños hablen, escuchen lean en inglés.

El caso es que desde que este desorden impera en la política educativa en España, ya han saltado a la arena dos generaciones con elevados niveles de especialización en áreas, pero con un escaso fondo cultural y humanístico. Esto es malo. Es cierto que las nuevas generaciones entran a la vida laboral activas más estimuladas, pero son más vulnerables y manipulables y esto también es malo. Por ello, sigo con mucha atención algunos movimientos como
WISE (World Innovation Summit for Education), foros en los que se debate cómo innovar en el ámbito educativo, pero lo sigo con interés buscando que la innovación legue también al fondo, y no solo a las formas.
(Copyright de la foto: Blog del profesor Potachov)

viernes, 30 de octubre de 2009

Traditional works againts you

Baekdal.com recoge una vez más una magnífica síntesis de las fases de la revolución que ha supuesto para el marketing la web social.


martes, 27 de octubre de 2009

¿Qué hacemos con todo esto?


Lord Nicholas Stern, padre del informe Stern, que tuvo el enorme acierto de cuantificar el cambio climático y convertir a datos económicos el impacto del calentamiento global, acaba de vaticinar que la humanidad se volverá vegetariana en pocos años. El vaticinio de Stern es inducido, al parecer, porque ya se ha podido cuantificar también cuál es la aportación de la cabaña bovina al calentamiento global: el 5% de las emisiones de CO2 que se emiten a la atmósfera viene de la flatulencia de las vacas.




Vaya. Esto sí es una noticia singular. Lo cierto es que este dato no deja en tan mal lugar a otros hábitos insanos de los humanos como, por ejemplo, usar el coche para todo, tirar de aires acondicionados y calderas de gas para mantenernos a temperaturas soportables tanto en invierno como en verano... Si tenemos en cuenta nuestra tendencia clarísima a mandar al muladar de nuestros hábitos aquello que emerge como insano (véase fumar, correr con el coche, etc.), todo indica que, efectivamente, lord Stern, a sus 61 años, verá cómo pedir un buen solomillo empezará a verse mal.


Esto de los cambios de hábitos y tendencias en lo rutinario de nuestro día a día me lleva a establecer algún paralelismo con nuestros hábitos de consumo informativo y publicitario. Estos están patas arriba, son cada vez menos intensos pero más recurrentes. Accedemos a contenidos informativos y comerciales por canales cada vez más diversos, muchas veces al día y en espacios muy cortos de tiempo. La cosa se complica por las noches, donde un porcentaje de jóvenes muy elevado y casi la mitad de los babyboomers, comparten canales de comunicación casi a partes iguales entre TV, Internet y móvil.


Y a todo esto, las áreas de Comunicación y Marketing de las organizaciones viven asediadas por ofertantes de servicios y soluciones para el móvil, para Internet, integración de contenidos, agencias que se reinventan para adaptarse a los nuevos tiempos, pero todo desagregado. El caso es que estas, las áreas de Comunicación y Marketing tienen un reto de integración y adaptación brutal. Muchas andan preguntándose ‘¿qué hacemos con todo esto?’, otras simplemente se aferran a las viejas fórmulas con incursiones puntuales en las nuevas opciones que ofrece la multicanalidad y solamente unas pocas empiezan a marcar la diferencia. Estas áreas más avanzadas, las early adopters investirán a sus organizaciones de todo el éxito que ofrecen las ventanas de oportunidad a los que primero se asoman a ellas.

sábado, 17 de octubre de 2009

Andrés Montes


Reconozco que la primera vez que oí a Andrés Montes retransmitir un partido me quedé desconcertado. No supe situarle en el lado de los buenos o de los malos. Era peculiar y diferente. Le seguí de reojo y finalmente llegué a la conclusión de que era un tipo único en su estilo y que con él se abría y cerraba una tipología nueva en el mundillo del periodismo deportivo. Era un tío muy culto, versado y leído. Creo que en ese bagaje residía ese punto diferente que no dejaba indiferente. La retransmisión deportiva no es un terreno muy amplio para dar rienda suelta a la erudición, pero sí para marcar una impronta muy distinta a la cansina 'jota' intersilábica y la chulería castiza de de Manolo Lama, muy superior a la nasalidad y la altanería de Javier Ares o a años luz de la insipidez de Juan Carlos Rivero. La lista es larga. Andrés incorporó aires muy nuevos a las retransmisiones deportivas.


El blog en caja baja le ha rendido a Montes un pequeño homenaje. A él me uno.

viernes, 16 de octubre de 2009

Errores en comunicación política


El Partido Popular nos dejó el pasado martes día 13 de octubre un sainete de despropósitos en comunicación política a propósito del no cese de Ric Costa, el secretario general del PP en la Comunidad Valenciana. No será en este blog el sitio en el que hablaré de perfiles políticos, de buenos y de malos y menos aún del caso Gürtel. Pero sí voy a hacer varias reflexiones acerca del déficit profesional de los partidos políticos en España en comunicación política.

Bajo mi punto de vista hay varios errores estructurales muy graves:

1. Los elegidos para este puesto (el de responsable de comunicación) son elegidos por su filiación política y por su afinidad con el político.
2. [Para elegirlos] prima la cercanía y no el componente técnico.
3. Las dependencias que esto genera hacen que el Dircom ejerza de cortesano del político en lugar de planificar la línea estratégica, coordinar su puesta en práctica, gestionar con acierto situaciones de crisis y detectar oportunidades de proyección para el partido y para su líder.
4. El Dircom debe conjugar la visión estratégica con una buena carga de creatividad para lograr diferenciación y desempeñar su función de manera eficaz. Esto no casa con el papel de mamporreros que ejercen
responsables de prensa como el que acompaña al ministro Corbacho (¡qué bajón hacer de jefe de prensa cuando la comunicación en su sentido más amplio ofrece tantas oportunidades!)
5. Muchos políticos, por el mero hecho de haber sido elegidos cargos públicos al ir en unas listas electorales, sufren del peor mal: se sienten infalibles. Un buen Dircom es aquél que entrena día a día la capacidad estratégica y de comunicación de su político. En un entorno con tanta complejidad de canales, mensajes y audiencias, la capacidad de segmentar consignas y adaptarlas al medio, requiere de análisis, planificación, pericia y mucho entrenamiento [para elpolítico].

Además de los estructurales, también hay errores metodológicos:

1. Las relaciones con la prensa no puede ser el único eje de la comunicación política.
2. Sacar a un periodista de la redacción y ponerle a dirigir la comunicación significa renunciar a otras habilidades que deben acompañar una buena dirección de comunicación: la suma de las relaciones públicas, el marketing estratégico, el operativo, la publicidad multicanal y todos los básicos del management, entre otros.
3. Darle al botón de la churrera de las notas de prensa y comer con periodistas es un mero instrumento, pero ambas cosas están muy alejadas de una buena dirección de comunicación.
4. El político debe escuchar y aprender. El Dircom debe aprender y hacer pedagogía continuamente con el político.
5. La gestión de los momentos para comunicar es tan importante como la forma y el contenido.

Hoy hay tanta buena teoría en comunicación política, que es sorprendente la escasa buena práctica que nos asalta. Los buenos Dircom existen, pero la política los expele. Hay que hacerlos volver.
PD. La imagen que acompaña este texto se llama 'El Comunicador' (de Claudio Goldini).

jueves, 8 de octubre de 2009

Cositas buenas

Comunicar a millones de personas puede hacerse con la sencillez como pauta: a world of music, la minipromo online de Spotify.

El trabajo en red también da para para crear una estupenda revista de nicho: La Cabeza.

El periodismo político de calidad vuelve a primera línea...en un medio online y con un modelo de negocio sin publicidad. Fantástico!!: The Politico.

Las portadas de The New Yorker, especialmente las de sátira política.

El buen gusto de Monocle para editar su revista. No sé si es mejor la versión en papel o su versión online.

Los mejores discursos de Ted Sorensen para John Fitzgerald Kennedy.

Otro día más.

martes, 6 de octubre de 2009

Un puñado de pronósticos


En los blogs somos dados a criticar, a analizar a toro pasado ¡Qué fácil! ¿verdad? Es complicado eso de mojarse y además dejarlo por escrito para que aquello circule por la red y, andando el tiempo, esos errores persigan al autor dejándole en mal lugar. En fin. Dicho esto, ahí van algunos pronósticos que seguramente me perseguirán por erráticos:

- Antes de que Río de Janeiro nos seduzca con los Juegos Olímpicos de 2016, la integración de canales que ahora viven separados (TV, Internet, radio y videojuegos) convergerán en una sola pantalla. Pero esto no es nada especial, seguro. Será especial que ya no hablaremos de 'lo he visto en la tele' o 'lo he consultado en Internet'. Simplemente hablaremos de 'lo sé' o 'lo he visto'. Los canales estarán tan fusionados, que dejaremos de usar las palabras con las que actualmente los definimos.

- La publicidad convencional no se estructurará por bloques partidos en spots de 10, 20 o 30 segundos o cuñas de radio del mismo pelo. Los impactos inducidos o condicionados estarán diluidos en los contenidos informativos. Eso sí, con intención.

- El libro seguirá vivo. Las publicaciones bien editadas persistirán y ganarán en cuota de mercado y aceptación.

- Las revistas de nicho estarán más vivas que nunca.

- La superficialidad de los contenidos seguirá imponiéndose engrasada por el pensamiento masa dócil y permisivo.

- Facebook, Tuenti y Twitter serán cementerios de datos desperdigados e inutilizados. No creo que 250 millones de personas aguanten estar rechazando 'amigos' intrusos y escribiendo obviedades todas las semanas. Con todos los respestos ¿eh? Son grandes herramientas.

- Los valores habrán desbancado a las ideologías totalmente antes de 2012 y las elecciones generales, por ejemplo, se decidirán a favor de los candidatos y partidos que adapten su estrategia a la comunicación de valores.

- La simplificación de conceptos se agudizará en los mensajes intencionales. Sí, se simplificarán aún más, pero se impondrán aquellos que otorguen al destinatario la posibilidad de la experiencia y le dé el protagonismo a éste para que lo comparta con su entorno social.

- Wikipedia gripará por falta de voluntarios y se llenará de más errores de los que ahora tiene.

Otro día más.

jueves, 1 de octubre de 2009

Bodygroom

Los periódicos pierden lentamente lectores. Las cadenas de televisión apenas llegan al 19% de share de audiencia cuando lideran la parrilla con alguno de sus programas estrella. La irrupción de los canales temáticos y las TDT han fragmentado la audiencia y el proceso sigue. Internet gana cuota en horas de conexión por usuario... Este fenómeno ha provocado que la publicidad convencional pierda poco a poco eficiencia, que el coste por impacto sea caro (a pesar de las rebajas de tarifas) y que la saturación de mensajes comerciales sea total. El panorama de hoy se parece poco al de hace tres años y no se va a parecer en nada al que tengamos en 2012.

Ante esto, algunas marcas se están desmarcando con propuestas interesantes, diferenciadoras, que se cuelan en nuestros ordenadores y se diseminan por el orbe a través del correo electrónico. Lo cierto es que en este fenómeno viral hay tanta basura, que los consumidores reparan poco y la vida de las iniciativas es efímera. Hay excepciones.
La campaña en Internet ideada por Philips para promocionar su maquina depiladora para hombres llamada Bodygroom, es un ejemplo de ello. Diviértanse con esta experiencia. Dos minutos de interacción y la percepción del destinatario será intensa y duradera. Un par de minutos en este site valen más que 1200 GRP en campaña convencional en TV. Cualquier macho alfa que quiera rebajar su virilidad ¿pensaría en otro producto que no fuera el de Philips después de reír con esto?

martes, 29 de septiembre de 2009

Periodismo líquido


El otro día me hice con un libro de Zygmunt Bauman: Vida líquida. Me atrajo una cita que el autor hacía de Ralph Waldo Emerson. Dice así: Cuando patinamos sobre hielo quebradizo, nuestra seguridad depende de nuestra velocidad.

Me pareció tan buena metáfora del mundo actual, que no me resistí y ahora ando sumergido en y disfrutando de la lectura de Vida líquida. Escribiré sobre el libro... Dicho esto, y aunque Bauman centra su tesis en el estilo de vida efímero que practicamos, no pude dejar de encontrar una simetría perfecta entre este estilo de vida y la forma en la que los medios de comunicación recogen, procesan y difunden la información que consumimos. La carrera por la exclusiva (sobrevalorada por la profesión), la escasez de espacio y tiempo para empaquetar la información, la superficialidad a la que abocan los soportes el tratamiento de los asuntos de interés y la escasa disposición de los consumidores de información a dedicar tiempo (y, claro, esfuerzo) a profundizar en ciertos temas, ha instalado la calidad periodística en un punto de no retorno. De manera definitiva.


La estructura de los grupos de comunicación y la forma de trabajar en las redacciones induce a patinar a toda velocidad ante el riesgo de que todo se desmorone si algo no sale a tiempo. Es obvio que ha dejado de importar la calidad en favor de la velocidad. Esto acarrea informaciones llenas de erratas, superficiales, poco contrastadas y el trágala de las consignas, recomendaciones y presiones que viene de los núcleos de poder. Este fenómeno lo ha trabajado con acierto Pascual Serrano en su libro Desinformación. Hoy más que nunca, en la era con más impactos informativos per cápita de toda la historia, es necesario que los consumidores de información hagamos un esfuerzo para no dar casi nada por bueno ni por válido.

domingo, 27 de septiembre de 2009

No con las hijas


El viernes 25 Internet se llenó de comentarios despectivos y otros más comprensivos sobre la fotografía de la familia del presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, con Barack y Michell Obama a las puertas del Metropolitan de N. York. Vaya por delante que yo, siendo periodista fuera de ejercicio, nunca en la vida hubiese dado el rango de noticia a una imagen en la que el morbo reside en el atuendo de dos adolescentes desconocidas porque el sentido común de sus padres las ha mantenido alejadas de toda exposición pública.

Hay que decir que este acuerdo no escrito entre Zapatero y los medios se ha respetado gracias a estos últimos. Lo que me llama la atención es que hayan sido dos medios de la derecha profunda los que rompieron este pacto lógico. Se trata de La Nación y El Economista. ABC y otros del ala conservadora pixelaron los rostros de las menores. Pero da igual, el daño hecho está ¿Por qué? Porque el objeto de la publicación de la fotografía no era el interés de ver la cara de las niñas, sino de mofarse de su vestimenta y de si esta era pertinente o no para la ocasión. Con ese ánimo se publicaron y el fenómeno viral se extendió en horas por la Red en forma de fotomontajes duros que, imagino, harán daño a las niñas cuando estas se reincorporen a su vida normal en su colegio, instituto o grupo de amigos.

Todos sabemos que a los 13 y a los 15 años los adolescentes no atienden a criterios estéticos determinados ni a protocolos. Ojalá siga siendo así. Es sana esa reafirmación de una personalidad despistada y en construcción. Ante esto, los padres poco pueden hacer y me atrevo a afirmar que nada deberían hacer. En el caso que nos ocupa, concurre la derivada de ser las hijas de y estar al lado de Obama. Zapatero y su mujer, Sonsoles Espinosa, tal vez relajados por casi seis años sin contratiempos en el cumplimiento del pacto de respeto hacia la intimidad de sus hijas por parte de la prensa española, no calibraron que posar con Obama, icono universal actual, tiene consecuencias. Para bien o para mal. Pero si a esto le unimos que se trata de la figura del presidente de Estados Unidos, una posición que día a día, hora a hora y minuto a minuto, es seguido, retratado y escrutado por una nube de periodistas y por los servicios oficiales de la Casa Blanca, la decisión de posar fue un error de cálculo del entorno de La Moncloa.

Dicho esto, el pecado no sería el posado, sino la publicación y el ánimo de mofa de muchos medios de comunicación. Esto pone de manifiesto una vez más que la prensa crítica con el gobierno busca el apaleo continuo con lo primero que le viene a la mano. Pero el periodismo no va de esto. El gobierno actual y la gestión de Zapatero tienen muchos puntos débiles por los que atacar. Flancos políticos, que es donde el periodismo serio desarrolla su misión. Por esos flancos sí, pero no con las hijas.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Los padres 'scurling'


Hay ocurrencias que el pensamiento masa convierte en reformas de calado. Esta semana nos desayunamos con la ocurrencia de Esperanza Aguirre de equiparar en autoridad a los maestros y a los jueces y fuerzas de orden público. Desde un punto de vista de la difusión de consignas, la ocurrencia reune todos los requisitos para instalarse en el debate social. Esta, como todas las ocurrencias simplificadoras que se precien, se diseminan como aguas desbocadas entre las circunvoluciones que nos ofrece la opinión pública. Dicho esto, la ocurrencia tiene todos los visos de triunfar ya que 'per se' el pensamiento masa premiará a aquellas consignas que obliguen a la gente a tomar partido de manera maniquea: estás a favor o estás en contra.

A mi me parece que el problema no está en darle manga ancha al profe para con los alumnos. Muchos profesores temen más a los padres que a los alumnos. Me explico. Si un chaval es un gamberro y le dan un toque en el colegio, enseguida salta el padre o madre para justificarle y montar un pollo en el centro en el que estudia el susodicho. La culpa siempre será del profesor. El chico o la chica o no quería hacer lo que hizo, o le interpretaron mal o simplemente no le entienden en el colegio. Claro, con esa impunidad, no es de extrañar que muchos niños y adolescentes se sientan con alas suficientes para hacerse los amos del colegio. La cobertura la tienen en casa. Es duro para muchos padres asumir que el problema lo tienen en casa y es suya la responsabilidad, no es del colegio. Por esto me parece que es una gran filfa que nos traten de convencer de que el profesor con autoridad resolverá un problema que arranca en aquellos hogares cuyos padres engrasan la impunidad de los malotes de colegios e institutos.

No me alarma que haya tan pocas voces que pongan el acento en esto (salvo Ignacio Escolar), ya que el pensamiento masa mata el debate de matices, neutraliza las enormes variables que un tema como este acarrea. Los profesores tienen un papel complicado, pero tampoco son infalibles. Aquí, los principales responsables de este problema son muchos padres scurling que limpian el terreno al paso de los hijos para que estos campen a sus anchas ¿Quién dijo que fuese fácil ser padre?

lunes, 14 de septiembre de 2009

Universo Dircom

El mundo de los blogs de comunicación es amplio, pero pobre y superficial en contenidos. Desde julio, Felicísimo Valbuena de la Fuente, catedrático de Teoría de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, alimenta un blog fantástico, lleno de erudición, visión y sencillez. Sírvanse. Universo DirCom.

jueves, 10 de septiembre de 2009

El debate masa



Debatir es un arte difícil de dominar. La esencia de un debate pasa por dejar fluir la dialéctica en su sentido más básico: contraponer tesis para avanzar y obtener síntesis constructivas. Debatir es avanzar, llegar a conclusiones mejoradas, convencer con solidez gracias al tictac acompasado que siempre traen las buenas ideas.

He analizado decenas de debates políticos durante años y ahora estoy inmerso en el análisis de debates sociales de diversa índole que surgen al hilo de acontecimientos varios: educación, inmigración, economía, sanidad, etc. Las peculiaridades que caracterizaban el debate político de antaño, elevado, en ocasiones hilarante y de gran carga de erudición, simplemente han desaparecido en beneficio del pensamiento masa.

El pensamiento masa, se caracteriza por la creencia de que el individuo en cuestión tiene ideas sobre las cosas. Esta es la gran diferencia entre el debate dialéctico y constructivo del debate de masas, que es plano e improductivo. Esta diferencia ya la anticipó Ortega y Gasset en La Rebelión de las Masas. Hay que reconocerle su capacidad de anticipación

Antes de la irrupción del pensamiento masa, antes de la aparición de lo que Ortega llamó “la vulgaridad intelectual”, existían creencias, tradiciones, hábitos, refranes, proverbios e intuiciones. No existía un estado de opinión sobre las cosas. Hoy sí, y el estado de opinión es una suerte de rodillo que arrasa el conocimiento real y profundo. En este contexto, las ideas consistentes no tienen encaje, mueren arrolladas por el pensamiento masa o son víctimas de ese 'magnífico' efecto que Elisabeth Noelle Neumann acuñó como espiral de silencio. El miedo al aislamiento social hace que individuos opinen contra su propio juicio o simplemente silencien sus criterios. Esto debilita el avance a través del debate. El análisis de Noelle Neumenn es simplemente brillante.

El pensamiento masa campa a sus anchas y el debate político no ha podido sustraerse a ello. Simplemente no existe. Tampoco existe el debate social en el sentido dialéctico que apuntaba antes. La técnica para vencer (no necesariamente para convencer) pasa por fijar la agenda de contenidos durante la discusión y esta, cuando se torna generalista e ideológica, simplemente conduce a un erial de ideas o a lugares comunes que no favorecen el avance ni tampoco llegar a conclusiones mejoradas. Sí, esas que vienen de la mano de las buenas ideas, las mismas que traen los buenos debates.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Fernando Onega, como no


Fernando Onega es de los pocos periodistas que maneja con maestría el cambio de registro según sea el medio desde el que habla. Parece obvio, pero no es así. Escribir para un diario, escribir para radio o para televisión requiere de un nivel de adaptación de registros que poca gente maneja bien. Fernando Onega lo hace a la perfección.

A él se le atribuyen algunas de las más célebres frases del ex presidente del gobierno español, Adolfo Suárez, cuando ejercía como escribano de sus discursos. De él es también aquél inigualable 'jugamos como nunca y perdimos como siempre' para abrir un informativo cuando presentaba las noticias en Tele 5 después de una de las ya históricas caídas en cuartos de la selección española de fútbol en la época anterior a la Eurocopa 2008. Suyas son también las aperturas magníficas en sus intervenciones en Herrera en la Onda, el magazine que dirige carlos Herrera en Onda Cero Radio y en el que suele intervenir Onega a las 8.15 y a las 8.33 aproximadamente. Pero si a los adictos de los buenos análisis esto le sabe a poco, todas las semanas tenemos un par de píldoras semanales en La Vanguardia y en La Voz de Galicia.


Sin ir más lejos, no puedo dejar de sugerir la lectura del estupendo artículo que publica hoy La Vanguardia titulado Quién gobierna aquí. Magnífico en el fondo y en la forma.

sábado, 22 de agosto de 2009

Simetrías

El verano no es parco en noticias. En la intrahistoria siguen sucediendo las mismas cosas que normalmente no saltan a los informativos durante el resto del año porque forman parte de aquello sobre lo que hay que echar sordina. En verano también ocurre, claro. Durante estos días de agosto he podido reflexionar más sobre las teorías de Shannon y Weaver en las que vinculan la necesidad de información a la reducción de la incertidumbre. La necesidad de información es un concepto acuñado por Claude Steiner al hilo de la formulación de Eric Berne ‘necesidad de caricias’ en su teoría del análisis transaccional.

Bien ¿y qué tiene que ver todo esto con las simetrías? Pues que controlar la información asegura un cierto orden social y este afán de control es inherente a la estructura de poder. Si seguimos la senda de Shannon, hay núcleos de poder que, aprovechándose de la necesidad de información por parte de los individuos, son capaces de inducir un proceso de comunicación lo suficientemente consistente como para influir en la construcción de imaginarios sociales, en las percepciones grupales y configurar opiniones. Esto, nos guste o no, ha ocurrido siempre y se agudizó sobre todo durante la guerra de bloques del pasado siglo.

La simetría surge cuando los núcleos de poder desinforman y la desinformación es la pauta. La simetría es perfecta porque la experiencia de los destinatarios es la misma si estos consumen información veraz o falaz. Lo que cambia es la intención del inductor de la información. Normalmente el esquema es muy básico: quien ostenta el poder suele optar por controlar el proceso informativo viciándolo parcialmente o simplemente adaptándolo a sus objetivos. En el otro lado está quien aspira a obtenerlo y es aquí donde surgen dos derivadas: la primera es la de desmontar la estrategia de control informativo y este papel debería ejercerlo esencialmente el periodismo de calidad, absolutamente desaparecido hoy en día. La segunda derivada es la de confundir para debilitar al que ejerce poder. Esta estrategia la está sufriendo claramente este mes de agosto de 2009 Barack Obama quien, absolutamente entregado a cumplir con una de sus convicciones personales más atávicas, busca reformar la sanidad de su país y paliar que decenas de millones de norteamericanos no tengan acceso a la sanidad. Frente a esto, el entorno más conservador del ala republicana y de la sociedad civil, se ha tirado a tumba abierta a difundir consignas moralistas que nada tienen que ver con el fondo de la cuestión. Y ahí reside la clave de esta suerte de contrapoder: los sectores sociales más vulnerables confundirán el verdadero referente del debate y este corre el riesgo de convertirse en un debate pseudo religioso, no de gestión y de derecho social. Este es el gran drama al que se ven abocadas las sociedades que se rigen mayoritariamente por la ideología y no por los valores. La estrategia del, en este caso ostentador del poder, debe ser neutralizar el debate ideológico y reconducirlo a un debate de derechos civiles basado en valores muy sencillos: derecho universal a la salud.

No pretendo analizar en este post esta cuestión en concreto, pero no puedo dejar de encontrar similitudes y simetrías entre esta cuestión y otras similares donde la confusión y la desinformación emergen como cortinas de humo para tapar miserias propias. Cierto es que luego el tiempo pasa, todo se disipa y queda en evidencia la contumaz inconsistencia de los agitadores. Hoy, por poner algunos ejemplos, me vienen a la cabeza casos como el de Nixon y el Watergate, el de la tenencia de armas de destrucción masiva en manos de Irak alentada por el ex presidente español José María Aznar, la negación de la crisis por parte del actual presidente del gobierno José Luis Rodríguez Zapatero durante las elecciones generales de 2008 en España o la ficticia fortaleza esgrimida por los directivos de Enron en 2001. En definitiva, la estrategia para informar y desinformar es simétrica mientras los destinatarios sean pasivos. La clave reside en cómo responden estos al flujo informativo que consumen, cómo lo decodifican y cómo actúan. Ser más o menos vulnerables está en nuestra mano.

martes, 14 de julio de 2009

Juan Muñoz




Hace dos años en la Tate de Londres, el año pasado en el Guggenhein en Bilbao, hasta el 31 de agosto en el Museo Reina Sofía de Madrid. La retrospectiva de Juan Muñoz es soberbia. Este post no va de crítica de arte, pero sí de percepciones, como casi todo lo que aquí escribo.
Pasear entre las esculturas de la exposición es un vaivén de sensaciones. El visitante pasa de palpar la soledad y la incomunicación de sus personajes solitarios en salas diáfanas, en actitud de total abstracción (El Apuntador), a la tensión comunicativa de las esculturas de base redondeada de la terraza del claustro (Escena de Conversación) o a la desgarrada tensión de Figura Colgada. En cualquier caso, lo composición que me parece sublime es Muchas Veces. Una composición de casi cien figuras realizadas en poliéster y resina. Todas las figuras tienen la misma cara. Lo que cambia son las posturas de los personajes. El visitante pasea entre los corrillos que forman o se acerca a centímetros de alguna figura solitaria. Nunca cien rostros idénticos fueron tan diferentes. Nunca un conjunto de esculturas tan sobrio y simple fue tan bello y equilibrado. Todas las figuras están a un gesto de tener vida. Deambulando entre los personajes, el visitante tiene la sensación de que alguno de ellos va a arrancarse a hablar. Lo más curioso de todo es que todas las personas que andaban de un lado a otro de la sala tenían (teníamos), de manera inconsciente, el mismo rictus de media sonrisa, de buen rollo, como si los invisibles fuéramos nosotros y asistiésemos de oyentes ocasionales a las conversaciones livianas y afables que mantenían las esculturas entre sí.

El mismo rostro repetido cien veces transmite cosas diferentes. Ese es el gran mérito de esta composición. De una sala a otra de la exposición, Juan Muñoz repasa todos los estados de la comunicación interpersonal: la comunicación fluida y sencilla, la introspección, la comunicación tensa, la incomunicación, la tartamudez, el autismo, la locura o la ira. es un compendio estupendo de comunicación no verbal cargada de fuerza y talento. Imprescindible.

miércoles, 8 de julio de 2009

Software para la libertad de expresión

Luis Fernando Ruiz me pasa información sobre un software interesante. Se trata de Psiphon, un programa elaborado en la Universidad de Toronto que convierte nuestro ordenador personal en un servidor. Bien. Hasta aquí nada nuevo en la era de los discos compartidos y las descargas. Lo verdaderamente relevante de Psiphon es su utilidad para aquellos usuarios de países en los que existe censura de prensa y se practica el intento de censura en Internet.

Myanmar, Cuba, Irán, China, Corea del Norte...son muchos los países en los que la libertad de información está ahogada, países en los que se pone cerco a las redes sociales y en los que, como el caso de China, muchas de las plataformas sobre las que trabajamos habitualmente (Google, Microsoft, etc.), miran hacia otro lado y renuncian a algunas de sus esencias para entrar en el mercado. Por esto y porque merece la pena que los que no pueden hablar lo hagan, es recomendable instalar este software. Los usuarios de esos países podrán conectarse y navegar libremente. Según BrandLife, en las revueltas de Irán de junio de 2009, más de 18.000 usuarios han navegado con cierta libertad gracias a Psiphon. Merece la pena apoyar y aplaudir este software en pro de los derechos humanos.

viernes, 3 de julio de 2009

La visión de Elihu Katz

Katz es un sociólogo de la comunicación. Nació en Estados Unidos en 1926 y estudió en la Universidad de Columbia. En ella obtuvo el título de doctor. A los 29 años publicó su primer libro, como coautor con Paul Lazarsfeld, Personal influence: The part played by people in the flow of mass communications, en el que analizaban las relaciones entre la comunicación de masas y la comunicación interpersonal. Sus teorías sobre los líderes de opinión han sido algunas de las más usadas y aplicadas hasta finales de los noventa.

Elihu Katz se ha movido siempre dentro de la corriente difusionista y gran parte de su trabajo posterior lo ha dedicado a la difusión de innovaciones en el ámbito médico de Estados Unidos. Uno de sus principales inspiradores fue el sociólogo francés Gabriel Tarde, padre de las leyes de la imitación. A partir de los escritos de Tarde, Katz estudió el espacio público como ámbito de interacción entre medios, individuos y sociedad. Otra de las grandes áreas de trabajo de Katz fue analizar los procesos de formación de la opinión y la acción que esta genera. Es uno de los teóricos que estudió con más profusión el fenómeno de los usos y gratificaciones de la comunicación de masas. Es difícil sintetizar en pocas líneas la enorme capacidad de trabajo de Katz. Su impronta la dejó también en la BBC, donde trabajó como asesor al hilo de sus formulaciones acertadas en las que atribuía a las televisiones públicas o nacionales un papel integrador de la sociedad. Tal vez la BBC ha sido el medio de comunicación de masas que más y mejor ha encarnado ese papel desde la II Guerra Mundial hasta nuestros días.

En el año 1989 Elihu Katz visitó España. Fue el año anterior a que en España empezasen a emitir en pruebas las cadenas de televisión privadas. No ha pasado tanto tiempo, pero en esa época, en todo el país seguía alimentándose el imaginario común debido a las emisiones a través de un solo canal de televisión. Sin embargo, Katz ya hablaba con gran precisión de la segmentación social que producía la televisión comercial, la televisión por cable y las temáticas, ya muy evolucionadas en USA. Lo importante de su aseveración no era tanto asistir a lo que hoy nos parece evidente, sino la anulación de sus teorías sobre los dos pasos de la comunicación y la de los líderes de opinión. Hasta la segmentación de las audiencias, la figura del líder de opinión era tremendamente importante. Sin embargo la segmentación comenzó a anular al líder de opinión y ganó en importancia la conversación, pero no la conversación como antaño, sino la digital, la que ha traído la penúltima revolución segmentadora: Internet y las redes sociales.

En el año 1996, en una entrevista que Katz concedió a la revista argentina sobre comunicación, Aquiles, un pletórico septuagenario Katz afirmaba haber superado la mayoría de sus investigaciones y conclusiones y estar inmerso en la investigación de las conversaciones y dedicado en cuerpo y alma a ellas, a su naturaleza, a cómo se construyen, a como influyen los mass media en ellas y cómo estas influyen en las personas. Apasionante filón investigador. Hoy estamos asistiendo a un cambio absoluto en los hábitos de comunicación, transmisión de la información e impacto social que esto produce.

lunes, 29 de junio de 2009

Lo que la crisis no va a cambiar

La crisis va a cambiar menos cosas de lo que parece. Durante los últimos meses han sido muchos los comentarios y reflexiones que vaticinaban que la crisis financiera acarrearía reestructuración de los mercados financieros, pero también cambiaría los hábitos en la forma de gestionar las empresas, los gobiernos y las actitudes de los consumidores.

Lo que seguro va a traer la crisis es más regulación en el ámbito financiero y habrá menos laxitud en la permisividad hacia los paraísos fiscales. A partir de ahí poco más. Un par de ejemplos: hasta el verano del año 2007, asistíamos a un crecimiento esperanzador, por ejemplo, de la conciencia sobre los efectos del cambio climático. Este fenómeno era bueno per se por evitar el calentamiento global, pero lo era también porque esta toma de conciencia obligaba a empresas e individuos a modificar conductas perniciosas contra el entorno. Por lo tanto, la emergencia de esta conciencia verde acarreaba una seria opción de cambio estructural. Pero lo más interesante de todo residía en que esa posición responsable se empezaba a ramificar a otros ámbitos del desarrollo sostenible y responsable y, según fuese el sector de actividad, afloraban iniciativas de integración de discapacitados, de paridad, de excelencia en la gestión, de conciliación, de trato justo a las personas, etc. Precisamente si ha cambiado algo la crisis actual, es que estos discursos han desaparecido de la agenda de los medios, de las prioridades de cientos de organizaciones e incluso ha desaparecido de la agenda política.

Otra cosa que la crisis no va a cambiar es que la sociedad se vuelva más responsable en sus hábitos de consumo ¿Por qué? Porque queramos verlo o no, esta crisis, por enésima vez en la historia, tiene dos velocidades: la que afecta mucho a muchas personas y la que afecta poco a otras tantas. Los verdaderos damnificados de esta crisis tiraban de la locomotora del consumo hasta hace poco más de un año. Hoy están en paro o viven acogotados por la enorme deuda que han contraído y que les hacía vivir en una suerte de limbo de estabilidad que se ha tornado irreal. Estos damnificados son los que antaño, en otras épocas de nuestra historia reciente, apretaban y se removían por cambiar las cosas. Aspiraban a vivir mejor. Hoy, los que aspiraban a vivir mejor son conscientes de que lo lograron, pero a un coste muy elevado y muchos de ellos no dan crédito a lo que ahora les pasa. Trabajadores que hace un año ganaban 2un buen sueldo mensual, hoy asisten dramáticamente al fin de su prestación de desempleo con una estructura vital que mantener harto compleja (hipotecas, coches, colegios, segundas residencias,…). A poco que piensen en las razones de su situación actual, inevitablemente van a encontrar parte de culpa en ellos mismos. Esto neutraliza cualquier tipo de acción. Parece imposible aspirar de nuevo a vivir mejor si ese salto cualitativo siempre será a costa del apalancamiento brutal.

Digo yo que si los que están cargados de razones para exigir cambios están paralizados por su propia realidad ¿quién los va a impulsar? Pasados cuatro o cinco años, poco a poco todo volverá a su ser. Los que vivieron esta crisis en el grupo de los que notaron simplemente su roce es lógico que no tomen conciencia de la necesidad de un cambio. Los que la han notado de lleno, irán reponiéndose poco a poco y, también poco a poco, irán imbuyéndose del mundo de las percepciones que invitan a elevarse un poco más de lo que uno puede, porque es lícito tender a ser lo que uno no es, es humana la aspiración a mejorar, pero también es esencial que nos convirtamos en ciudadanos más críticos, más atentos y mejor formados para saber diferenciar lo real de lo ilusorio. Solamente así podremos aspirar al debate cívico, constructivo y regenerador para que algo cambie…a mejor.

lunes, 15 de junio de 2009

Palabras

Palabras. Las palabras son la gran paradoja de nuestra era. El uso acertado de las palabras es el mejor atajo para decodificar la complejidad del mundo. Las palabras tienen poder. Pero las palabras usadas con arte y criterio y puestas al servicio de causas perversas, son el narcótico de las sociedades actuales. He de reconocer que el que mejor ha trabajado el poder persuasivo de las palabras y su poder instrumental en la era de la información ha sido Frank Luntz. Este consultor que ha dedicado su tarea a adecuar el lenguaje a los objetivos de sus clientes (corporaciones y políticos), tiene entre sus 'méritos' haber construido imperios perceptivos en torno a entidades como Fanny Mae o George Bush, entre otros. Burbujas de percepción que hacía que pareciese real y normal algo que el tiempo a descubierto falaz, mendaz y mortal y antisocial. Son ejemplos de los efectos perversos que los atajos del lenguaje pueden generar en las sociedades. Frente a Luntz han surgido contrapesos interesantes como George Lakoff, mucho más armado intelectualmente, pero menos pragmático en sus postulados. Sobre ambos escribiré más adelante en Marcomplan.

Palabras. Su poder es estremecedor. Gestionarlas técnicamente es una pasión para personas como yo, pero ponerlas al servicio de causas constructivas es una tarea urgente, necesaria y responsable. Me gusta asistir a este fenómeno que ha reeditado Obama. Con él la palabra a vuelto a escena y ha cobrado un protagonismo ya perdido en política. Debemos reivindicar ya la vuelta de la palabra como herramienta de entusiasmo, de movilización, de incentivo, de pasión, de ánimo y de ilusión; la vuelta de la palabra eficaz, ágil y certera a la vida política, social y empresarial. Frente a la palabra y su valor como palanca de entusiasmo y movilización tenemos el discurso tecnócrata, pragmático y seco que impera en casi todas las esferas de decisión. Hay camino por recorrer...

martes, 9 de junio de 2009

Apuntes sobre las percepciones

Lo primero que aprende un periodista avezado cuando trabaja es que las personas, las empresas o los partidos políticos suelen ocultar más de lo que dicen (blindaje). Lo segundo es que la pauta comercial y editorial del medio para el que trabaja impone sacar de donde no hay y vestir las informaciones, incluso bordeando lo éticamente profesional, para alcanzar un impacto mayor (información creativa).

Poco después aprende el periodista una tercera lección. Empresas, partidos políticos y personas de distinto signo presionan para lograr que sus ocurrencias se conviertan en informaciones publicadas o emitidas por los medios de comunicación (presión).

Blindaje, información creativa y presión. Son los tres lados de un triángulo en cuya área se fraguan los contenidos informativos que los ciudadanos consumimos. La interrelación de las tres actitudes es más escalena que equilátera y su intensidad es irregular, aunque la presión ya se ha convertido en una digna competidora de la información creativa.

La información que consumimos a partir de los medios de comunicación se instala en nuestras conversaciones. La información pasa de una persona a otra, la interpretamos, la adaptamos, la simplificamos y la sesgamos; bien por pereza, ya por interés, bien por cuestiones culturales. La experiencia perceptiva se subdivide, pues, en varias etapas.

Esta información condicionada, simplificada y en ocasiones poco rigurosa, contribuye a configurar imaginarios colectivos, consolida percepciones llenas de lugares comunes compartidas por grandes masas sociales y dinamiza creencias y vocaciones. A este flujo informativo hay que unirle el de los lemas y estéticas publicitarias impulsadas desde las grandes corporaciones. También hay que sumarle acciones sibilinas de comunicación y relaciones públicas promovidas desde organizaciones empresariales y políticas.

Las sociedades contemporáneas son receptoras de avalanchas de mensajes, intencionales casi todos ellos. Estos mensajes y consignas planean, envuelven y se instalan en los individuos menos activos intelectualmente (digámoslo así a riesgo de resultar pedantes).

La persistencia y la intensidad de los mensajes que recibimos desde los medios de comunicación y desde las empresas (a través de diferentes soportes publicitarios y de marketing) influyen más en los núcleos sociales menos preparados (que no en los que disponen de menos recursos económicos). La espiral simplificadora de la realidad y la escala de consumo asociada a la ecuación cuanto más mejor es casi única de estratos sociales acomodados o muy acomodados. Estos mensajes influyen en aquellos que acceden a la información a través de fuentes de fácil consumo: televisión y conversación sobre temas que emanan los medios.

Los especialistas en comunicación de las organizaciones, especialmente las empresariales y políticas, saben que la clave del éxito reside en adaptar el mensaje al medio (simplificación) y proyectar solamente la parte amable (imagen positiva) que no es más que un mero ejercicio de posicionamiento en la sociedad.

Como en cualquier proceso, en este caso asistimos a una espiral involutiva en la que confluyen variables diversas: déficit de conocimiento entre los individuos del sistema social, simplificación de los formatos informativos, relajación en el proceso decodificador por parte de los sujetos receptores, percepciones unívocas o condicionadas, medios de comunicación que progresivamente se impregnan de tintes corporativistas y se pliegan a intereses comerciales e ideológicos concretos,...

Los ciudadanos están inmersos en la dimensión de las percepciones cuando se fían de su periódico de referencia, cuando aceptan como absoluto lo que ven y escuchan en un informativo de radio o televisión. También se sumergen en la dimensión de las percepciones al juzgar la validez de una marca por la hermosa plasticidad de un spot publicitario, cuando deciden comprar un libro inducidos por las críticas favorables o la publicidad abundante en los medios de comunicación asociados a la empresa editora del libro... El mundo de la imagen, cuando entra en la dimensión de las percepciones encarcela voluntades y dicta el guión de lo que la sociedad debe percibir del entorno en el que vive. Los mensajes e imágenes que conforman la dimensión de las percepciones forman parte del saber más que del comprender y de la vivencia más que de la experiencia.

martes, 2 de junio de 2009

Jesús Calleja

Mi amigo y admirado Óscar Pascual siempre me empuja a pensar o a actuar sobre muchas cosas, y lo hace mucho más de lo que él cree. Esta misma mañana me enviaba un correo en el que se hacía eco de la estupenda acogida que tienen las crónicas de Jesús Calleja, aventurero y protagonista de Desafío Extremo en su web y libro de visitas. Lo cierto es que nunca habíamos hablado del tema, pero los dos seguimos los programas y las andanzas de Jesús en diferetes partes del mundo gracias a las emisiones de Cuatro.

¿Por qué escribir de Desafío Extremo en un blog que suele tratar temas más sesudos sobre comunicación, intangibles, innovación o RSC? Muy sencillo: por el formato del programa. Sí, el formato es exitoso y brillante por la sencillez y por la calidez. Ambas se dan cita en circunstancias a veces increíblemente peligrosas y extremas. Esta calidez y sencillez gana enteros cuando, por ejemplo, Jesús cuenta con cuarenta de fiebre que se acaba de levantar en plena noche cerrada a seis mil metros de altura para apurar los últimos metros de asalto a una cumbre; no pierde la calidez y la sencillez cuando explica su deriva por el polo norte o cuando una enorme tormenta deja al equipo aislado en el Aconcagua. El formato es el estilo llano y cercano de Jesús aun cuando él mismo se graba cámara en mano la mayoría de las veces, sin perder la media sonrisa mientras él y sus compañeros de viaje dan matarile a una sopa de sobre en condiciones lamentables. No puedo dejar de mencionar dos estupendos programas poco extremos pero muy significativos por su valor antropológico uno y llamativo el otro. El de valor antropológico se emitió el 18 de abril de 2009 y en éste, viaja hasta Katmandú para hacer las labores de padrino en la boda de su amigo Suresh, un nepalí con el que convive desde hace 10 años. Suresh, junto a su padrino español, Jesús Calleja, viajará desde León hasta Katmandú para esposarse con Sabrina, una muchacha a la que sólo conoce a través de una fotografía y largas conversaciones a través de la red. En este programa, Jesús nos mostró una estupena escena costumbrista del lugar en tono desenfadado y nada pretencioso. El relato tenía en lo visual y en lo narrativo la misma personalidad que el resto de sus aventuras.

El programa llamativo es la excursión que se marca con el presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero por el corazón de los Picos de Europa para ascender al Collado Hermoso, después de que, por motivos de seguridad, se desechase ascender al pico Llambrión, a 2642 metros. Este programa se emitió el 8 de setiembre de 2008. Una vez más, la aproximación y el trato que Calleja hace de una situación tan poco habitual es de calidez, sencillez y normalidad. Esto es así hasta tal punto, que cualquiera que haya pateado algún collado o los aledaños de los grandes picos con refugios de montaña, se podía cer reflejado en la estampa en la que los montañeros y guardas asistían entre alucinados y confundidos a que apareciese por allí el presidente del gobierno y el aventurero como quien entra a pedir un botellín a un bar.

Vaya esta nota como sencillo homenaje a Jesús y a su programa que encarnan muy bien un formato absolutamente versátil en los tiempos que corren. La calidad no está reñida con la sencillez, pero además de entretener y entusiasmar, se trata de un programa que permite que funcionen todas sus derivadas: las audiovisuales y las digitales, Un buen ejemplo de contenido televisivo que funciona ahora y seguirá funcionando en el futuro.

viernes, 29 de mayo de 2009

Nos olvidamos del contenido

Estamos en un momento de cambio intenso. Este cambio no sólo afecta al modelo económico ni a las tendencias sociales como marco general, sino que ambas categorías está dibujando un nuevo mapa industrial. Bueno, más bien está desbaratando industrias para que estas se reformulen o simplemente desaparezcan en beneficio de otras nuevas.

Una de estas industrias es la de los medios de comunicación. Cierto es que no se trata del fin, simplemente es un paso más en una evolución natural que ha sido progresiva durante los últimos 200 años y que en los últimos diez ha incrementado el ritmo vertiginosamente. El análisis podemos hacerlo, por ejemplo, desde las audiencias. Estas se han fragmentado y se han especializado. Podemos decir que este nuevo crisol social, atomizado y complejo, también ha diseminado las inversiones publicitarias que sustentan a los medios, lo cual se traduce en un modelo de muchos más por mucho menos. La ecuación arroja un resultado claro: menos calidad ¿por qué? Básicamente porque un periódico al uso, generalista y de amplia difusión, podía asegurarse márgenes del 30% y garantizar una red de periodista más o menos preparada, con dedicaciones más o menos rigurosas. Sin embargo, gran parte de la atomización de audiencias ha permitido la proliferación de numerosos medios en internet o multitud de canales temáticos que emiten en digital. Ninguno de estos medios logrará márgenes suficientes. Los mejores no llegarán a los dos dígitos en rentabilidad. Entretanto, se ha generalizado un debate sobre los aparatos, los continentes, vaya: ebooks, redes sociales, ediciones digitales, etc. Sin duda se trata de canales absolutamente revolucionarios, pero ¿qué pasa con los contenidos? Me pregunto si la calidad de la información que consumimos no es motivo de preocupación. Los nuevos soportes permiten la diseminación rápida de información, pero no se vela por el rigor de la información. Cuando comento esto, normalmente me responden con la misma ofensiva: mira el ejemplo de Wikipedia, la democratización del saber y otros argumentos de este tipo. Formatos como Wikipedia tienen enormes virtudes, pero no es el rigor lo que prima. Lo que prima en un soporte como Wikipedia, siempre en construcción, es si eres muy activo o poco activo. Yo he tratado de incorporar información sobre asuntos en los que estoy especializado o que conozco con detalle y el sistema wiki me los ha expulsado por no tener el nivel de actividad necesario en la construcción de contenidos y han vuelto a aparecer las mismas informaciones con los mismos errores. Este caso lo he comentado con otras personas que no se pasan horas y horas requiriendo citas en la web, sino que tratan de compartir su saber gracias a una hermosa herramienta como Wikipedia y otros formatos similares. Pocos han logrado validar estos formatos en la red (o que se lo validen) en beneficio de los errores alimentados por los más activos cibernautas. Me ha gustado la reflexión de Juan Luis Cebrián en la entrevista que le hizo Esquire en el número de mayo poniendo en paralelo a Wikipedia con la edición digital de la Enciclopedia Británica.
Si hasta ahora nos encontramos con que más del 80% de los contenidos informativos que consumimos a través de medios de comunicación social convencionales son inducidos por terceros (partidos políticos, empresas, fundaciones y otros grupos de interés), actualmente los medios digitales han vulgarizado aún más si cabe el producto informativo y lo han estandarizado. A esto hay que unirle que la fantástica bidireccionalidad que permiten los formatos digitales a través de los comentarios o las nuevas vías para compartir estos comentarios y noticias. En cualquier caso, en este debate efervescente sobre la nueva dimensión de los medios, su papel como industria, cuáles serán los soportes del futuro o su capacidad de influencia en la sociedad, se nos han olvidado los contenidos, bajo mi punto de vista, el elemento esencial de la comunicación que ayuda a crear sociedades fuertes.

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