lunes, 23 de mayo de 2011

Las partes blandas del 15M


El movimiento 15M no podía más que generar simpatías porque el hecho de que millones de personas en España lo pasen mal merece la solidaridad de todos. A muchos nos da vergüenza lo que vemos y el talante pacífico, lleno de símbolos y de guiños a la mesura de estas movilizaciones no podía más que generar respeto y adhesión.


Pero a pesar de esto, he de decir que el movimiento presentaba y (tras el rodillo del PP), presenta síntomas de desatino muy serios. El tono, los eslóganes, la espontaneidad, los movimientos de manos en alto en señal de aprobación y haciendo el molinillo cuando hay desaprobación, el buen rollo y la tranquilidad van a dejar a buen seguro un espíritu y un mensaje de regeneración que no caerá en saco roto. Seguirá siendo foco informativo y dejará estampas imborrables. Sin embargo, el movimiento adolecía y, tras los resultados electorales de ayer, adolece de foco y mezcla consignas en forma de pastiche, un síntoma clarísimo de eso que Ortega denominó pensamiento masa. Por partes:

Acabamos de pasar una fiesta de excesos y, mientras todos andábamos ocupados en comprarnos casas, irnos de city breaks, llenábamos a nuestros hijos las habitaciones de cachivaches y los mandábamos a buenos colegios, en el salón de nuestro sistema democrático se nos había instalado una casta política mediocre, pacata, medradora y con tendencia imparable a la corrupción. Esta casta se ha arraigado con especial virulencia en la administración municipal y autonómica. Compañeros del 15M, el problema no es el sistema democrático, son los políticos que nos hemos buscado. Pero las elecciones municipales y autonómicas de ayer siguen poniendo de manifiesto que, hasta en eso, persisten aún dos Españas. Unos lo ven así y otros no.

Esto me lleva a añadir otro desatino del movimiento. Es muy tierno pasear entre las diferentes asambleas y descubrir que grupetos de jóvenes elaboran listas de temas sobre los que debatir: acceso a la vivienda, propuestas para la reforma laboral, etc. Estoy convencido de que están surgiendo propuestas interesantes y otras absolutamente absurdas, pero lo cierto es que sean las que sean, la manera de articularlas no es mediante la elaboración de manifiestos, ni consiguiendo fans en Facebook o siendo trending topics en Twitter. La manera de aplicarlas es accediendo a las instituciones después de haber desbancado a otras opciones políticas en contienda electoral, Un clavo saca a otro clavo, un partido político saca a otro y una generación de políticos desbanca a la precedente. Se llama política y lo que hay que replantearse es el rol del político, no la validez del sistema democrático. Hagan números: más de un millón de votos en blanco y otro millón de voto diseminado a pequeños partidos suma una tercera fuerza política apta para hacerse oír e incidir desde las instituciones.

El tercer desatino tiene cariz económico. No he escuchado ni una sola consigna dirigida al negocio promotor inmobiliario, verdadero cáncer de nuestra actual crisis. Pocas personas se han molestado en identificar a qué ritmo estaría creciendo hoy la economía española si no fuese por el lastre de paro, mora e involución generado por esta industria. Estaríamos creciendo ya al 2%, lo que supondría estar generando empleo. Sin embargo, las consignas contra la banca son las más oídas. Es necesario hacer un ejercicio de responsabilidad: no es lo mismo la banca que las cajas y tampoco es lo mismo la banca que la banca de inversión . La gran banca de inversión internacional tuvo una responsabilidad muy grande en el inicio de la crisis financiera. En España, la suma del ladrillo más la gestión de cajas de ahorro por parte de políticos empeñados en extender su huella más allá de lo que les correspondía, ha generado un problema en estas entidades financieras. Pero no es lo mismo el problema de las cajas gestionadas por políticos que los bancos gestionados por profesionales y que, hasta la fecha, generan empleo, diversifican negocio y tiran de la economía. Pude oír un mantra de manera persistente en mi incursión en Sol durante el fin de semana: hay que crear una banca pública ¿Pero nadie se ha planteado que han sido las cajas de ahorro sino entidades financieras de gestión pública cuyos consejos estaban llenos de políticos y al servicio de intereses partidistas municipales o autonómicos? ¿De dónde salió la financiación de los aeropuertos sin aviones?, ¿de dónde la de las urbanizaciones construidas en la nada? ¿y la de los hoteles en secarrales rodeados de campos de golf? Algunas de las consignas y propuestas suenan a las peripecias que el maestro Juan Martínez le contó a Manuel Chaves Nogales cuando el primero quedó atrapado en la Rusia del 17. La historia que siguió la conoce todo el mundo y si no la conoce, recomiendo encarecidamente leer ‘El Maestro Juan Martínez que estaba allí’ (Libros del Asteroide)

Mi impresión es que el tsunami electoral ha barrido la energía del 15M. En el momento que los medios han dejado de sacar en sus portadas las plazas de las capitales con un gran angular amplificando el efecto, los hashtags estrella de Twitter durante la semana pasada han caído en picado. Hoy han aflorado las primeras fisuras en las asambleas. El movimiento tenderá a radicalizarse en las posiciones, aunque no en el talante y eso es lo que permitirá que cierto espíritu perdure.

El pensamiento masa genera mucha espuma y poco fondo y es especialmente compatible con la morfología de las redes sociales. En este blog he repetido varias veces otro mantra: para estar bien informado hay que hacer un gran esfuerzo. El caso es que no hacer este esfuerzo genera planteamientos que no aguantan un envite.

 

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