jueves, 30 de septiembre de 2010

El Futuro del periodismo II: los periodistas.

Fuente de la imagen: blog Animación Socio Cultural José Francisco Jiménez Santos.

Cuando empecé la carrera de periodismo en la Universidad Complutense de Madrid, en mi clase había 250 alumnos matriculados y había cinco grupos por la mañana además de un turno de mediodía y otro de tarde. Cada turno contaba con varias claseso. Era el año 1991 y solamente en la facultad de CC de la Información de la Universidad Complutense, más de 1200 aspirantes a periodistas nos disponíamos a regenerar la profesión. La proliferación de canales de televisión privados y autonómicos, las televisiones y emisoras locales y el continuo nacimiento y muerte de cabeceras de prensa y revistas, permitió bombear cada mes (no sin cierta dificultad) a centenares de periodistas.

En la primera parte de los noventa también comenzaron a profesionalizarse en España los gabinetes de prensa, las agencias de comunicación y relaciones públicas y las áreas de comunicación en las empresas, instituciones y partidos políticos. Fue la salida para muchos y el inicio de una gran confusión en el mundo de la comunicación.

Los periodistas que ejercen en los medios son, salvando casos concretos, mileuristas o ni siquiera llegan a serlo. Hasta la emergencia de Internet y de los departamentos de comunicación, el periodista era esencialmente proactivo a la hora de realizar su trabajo y tenía claro lo que era noticiable y lo que no.

Hoy, el periodista es esencialmente reactivo, recibe decenas de notas de prensa a diario, su trabajo se limita a dar marco conceptual y a especular con titulares, pero una gran parte de la construcción de sus informaciones proviene de procesos inducidos desde organizaciones empresariales y políticas. Estas ‘ocurrencias’ o ‘acontecimientos’ los recibe el periodista perfectamente empaquetados, con el mismo lenguaje que él utilizar, llegan las cadenas de televisión packs informativos con imágenes precargadas con lo que interesa emitir. El marco de actuación del periodista se reduce a seleccionar, interpretar y adaptar. El producto informativo per se está desnaturalizado y gran parte de los periodistas lo saben.

El trasvase de periodistas de los medios al mundo empresarial e institucional es continuo. Esto, unido a la imposibilidad de realizar un trabajo absolutamente independiente (la empresa informativa antepone rentabilidad a calidad y si hay que priorizar sobre productos o acontecimientos que beneficien al grupo, se prioriza), la apuesta por lo efímero, la obsesión por el directo y la fiebre del está pasando ahora y yo te lo cuento el primero han dejado patas arribas la profesión. El directo y la rapidez no permite distinguir lo verdadero de lo falso (Ignacio Ramonet dixit).

El periodismo y el periodista, fascinados por la forma, se han olvidado del fondo, justo en el momento en el que el mundo es más complejo que nunca.

La metamorfosis del canal es tan rápida, que la técnica de redacción periodística no se ha adaptado a su forma efímera, telegráfica y esencial. Un ejemplo son las aplicaciones (app) para Blackberry, iPhone o Android. La de El País replica titulares de su edición en papel hasta tal punto que lo que funciona en papel no tiene sentido en un Smartphone. Si no, ¿qué sentido tienen titulares como estos cuando accedes a leer las noticias a través de la app de El País para Blackberry? (titulares sacados a las 23.00 horas del 30/09/2010):

Un futuro incierto
Entre la prudencia y la gloria

Luchando sin dinero y contactos.

Estos titulares con referencias fotográficas pueden tener sentido en una edición impresa, pero exentas, son absurdas en un listado de titulares de una aplicación. Parece necesario, pues, un ejercicio de versatilidad en la técnica de redacción, una suerte de vuelta a los orígenes y a esculpir noticias a golpe de pinceladas con alta carga informativa y con economía de palabras.

El periodismo y el periodista de calidad, tienen en Internet y en el desarrollo de apps una excelente oportunidad para realizar periodismo de calidad, vinculando fuentes, imprimiendo un estilo dinámico, versátil y de gran profundidad para aquellos lectores que, independientemente del aparato o canal a través del cual accedan a la información, buscan calidad y no solamente metralla. Los hay y muchos.

viernes, 24 de septiembre de 2010

El futuro del periodismo I: la prensa




Estos días se ha celebrado en Segovia (España) una nueva edición de Hay Festival, un lugar de encuentro y debate en el que se dan cita, escritores, filósofos, pensadores y periodistas. Una vez más, el debate sobre la situación del periodismo y su futuro ha ocupado gran parte de las intervenciones. No haré una glosa de lo que se ha dicho, pero abro con esta mención porque inicio una pequeña serie de entradas acerca de la crisis y el futuro del periodismo.


El 50% de la solución de un problema está en conocer las causas que lo originan. Hoy, las principales causas de la crisis del periodismo son claras, pero los editores y grupos de comunicación persisten en el error:

El consumidor de información se siente informado picando lo que encuentra en ediciones online de periódicos, blogs, conversaciones en redes sociales y accediendo solamente a aquellas informaciones que dan lo que quiere oír…

…por lo tanto, se reduce la ventana de oportunidad de vender información empaquetada en papel tal cual la conocemos ahora.

La gran fortaleza de los medios impresos reside en el valor de su cabecera, cuya credibilidad es mayor en Internet que las emergentes y sin pasado analógico pero ¿Por qué persisten en dar online una parte y reservando lo mejor para la edición en papel cuando esa información publicada en papel, si es relevante, es inmediatamente replicada y diseminada en el espacio web? Esta actitud de la industria dilata la agonía y retrasa lo inevitable. En la era del hipervínculo solo funcionarán en papel las publicaciones de nicho, las especializadas, las indie y las que añaden valor de estatus al que las muestra en su entorno social. Me refiero especialmente a las publicaciones de moda y la as centradas en productos veblen.

Adicionalmente a este grupo de supervivientes, permanecerán solamente un pequeño grupo de grandes cabeceras capaces de ofrecer en Internet un amplio abanico de información superficial y de servicio, mientras que la profundidad y el análisis quedará para el papel, pero sin replicar contenidos. Cierto es que estas ediciones en papel no se caracterizarán por las grandes tiradas, pero sí tendrá audiencias cualificadas.

La situación actual tiene cierto paralelismo con la aparición de las primeras cámaras Kodak. Cuando estas cámaras se hicieron pequeñas y accesibles, aparte de miedos enormes acerca de la pérdida de intimidad que se avecinaba (los ciudadanos de a pie que empezaron a retratar paisajes y escenas en parques y calles fueron bautizados como kodakers y sobre ellos cayó el peso de la crítica desde los periódicos. Era el fin de ilustradores y el poder de la imagen ya no estaba exclusivamente en sus manos, en la de los editores de prensa ¿No suena esta situación a twitter y bloggers frente a la industria?). Sin embargo, la popularización de la fotografía dinamizó el mundo de los pintores y espoleó el talento de grupos de creadores que pasaron del realismo, naturalismo y costumbrismo a reinventarse y mirar y pintar el mundo desde otra óptica. Los periódicos entendieron que la versatilidad y flexibilidad que otorgaban las cámaras populares añadían valor a su producto. No en vano, la época dorada del periodismo impreso no se concebiría sin el uso de la fotografía que permitió a los lectores enmarcar el contenido informativo y ponerle cara y ojos.

Por primera vez, si el receptor quería, podía consumir información sin hacer el menor esfuerzo intelectual. Esto, la pereza del receptor y los múltiples formatos que empezaron a ofrecer radio y TV, permitieron la emergencia de la comunicación de masas, posiblemente la Idea (me apropio del concepto de Peter Watson) más importante del siglo XX.

Pues bien, hoy Internet y sus tres dioses: buscadores, redes sociales y blogs, son los nietos de los kodakers de entonces y la industria de la prensa vuelve a rugir herida. Esta vez su dolor es más fundado y real que entonces, pero hay salidas. Hace un par de semanas, un amigo y veterano periodista me decía que uno de los fundadores del diario El País le confesaba que si hoy tuviese que fundar de nuevo el periódico, lo haría en Internet y con otra estructura. Posiblemente.

Yo creo que Internet ofrece espacio para el análisis y la profundidad, especialmente gracias al hipervínculo. También creo que el futuro del periodismo pasa por trasladar lo que le hizo grande en papel, pero aprovechando las ventajas de la Red. Es pues una cuestión de contenidos, no de aparatos. Asisto perplejo a la fe ciega que algunos editores o empresarios de la comunicación tienen en los tablets, como si la fidelidad a un medio pasase por el aparato que tiene en las manos y no por el contenido. Es verdad que la experiencia de lectura es importante y a eso contribuye la tecnología, pero si la propuesta de contenidos no completa esa experiencia, tener un tablet, un laptop o un Pegaso Troner encima de la mesa no garantiza tener lectores.

En breve la segunda parte.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Las dos mitades de Jeff Jarvis



La mitad de las cosas que dice Jeff Jarvis son geniales, acertadas o atinadas. La otra mitad no. El problema es distinguir a qué mitad pertenecen los conceptos que desgrana en sus escritos y entrevistas ¿a la de las cosas acertadas o a la de las desatinadas?

Marcomplan ha enlazado a su blog, buzzmachine.com, pero Marcomplan tiene muchas dudas no sobre sus teorías, pero sí sobre cómo celebra el impacto social del objeto de sus análisis.

Dejo el enlace a la entrevista que ha concedido a el diario El País.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Cómo crear un icono: Sergio Canales





En este blog es habitual el pronóstico, a veces de temas más graves y sesudos, otras de asuntos más livianos y populares. Estos últimos, aún siendo los que menos me motivan, sin embargo son los que más visitas generan a esta página…Es lo que hay. Hoy escribo sobre uno de los asuntos que van al segundo grupo, al de los temas populares.

Sergio Canales es un chico de 19 años que el año pasado jugaba en el Rácing de Santander (equipo de fútbol que juega en la Liga BBVA) y esta temporada lo hace en el Real Madrid. Pues bien, salvo que las lesiones se lo impidan, este chico será el icono del Real Madrid de la próxima década. No, a mi no me interesa hablar en este blog de fútbol o de sus cualidades técnicas, las de Canales, ya que no entiendo de fútbol lo suficiente y no tengo criterio. Lo que me interesa es ilustrar como se construye el icono que representa a una entidad, en este caso al Real Madrid.

La construcción del icono Canales ya está en marcha y los síntomas son claros:

1. ausencia de críticas en prensa

2. dosificación de todo lo que concierne a su vida privada (y que lo que trascienda sea normal y reconocible por la clase media: novia, padres, estudios, vida tranquila)

3. exaltación de sus arranques de talento futbolístico mediante la saturación de imágenes en TV, vídeos y fotografías

4. diseminación de imágenes cargadas de simbolismo, plasticidad y épica

5. incremento progresivo de mancha informativa en prensa e Internet

6. consenso tácito en la prensa deportiva para alimentar esta espiral

Con Canales el Real Madrid está haciendo algo parecido a lo que hizo con Raúl a finales de los noventa. La única diferencia es que Raúl comenzó a sacar los pies del tiesto al poco de debutar (algunas publicaciones del corazón publicaron fotografías de Raúl en Barnon, un bar de copas de Madrid, a altas horas de la madrugada). Los escarceos de Raúl por la noche fueron frenados en seco. Al poco tiempo Raúl estaba casado, llevaba una vida disciplinada y ejemplarizante y con poco más de 20 años tenía una biografía publicada y autorizada. A Canales ni siquiera le verán los aficionados de copas. Este verano ya ha acumulado portadas de prensa, un diario deportivo ha regalado posters suyos para inundar las paredes de los cuartos de las quinceañeras y sus goles con la selección sub 21 (normalmente desaparecida de los contenidos informativos) ocupan portadas de medios digitales y minutos en televisión.

A poco que este futbolista hile una temporada buena y logre arrancar imágenes icónicas a partir de un gol simbólico o especial, el icono Sergio Canales cristalizará como el nuevo símbolo del madridismo.

Moldear mitos es una de las artes más interesantes a la que puede dedicarse un buen estratega de comunicación. Mantenerlos es la labor más complicada.

domingo, 5 de septiembre de 2010

ETA pide árnica y tiempo, pero éste sí es el principio del fin



Hace unas semanas escribía en este blog sobre el papel que el silencio había desempeñado en alimentar la espiral terrorista de ETA. Romper la espiral de silencio es, junto a la presión policial y el estrangulamiento financiero, el tercer eje para la derrota de ETA. Este tercer eje nunca se activó, solamente de manera espontánea tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco.

Hoy ETA acaba de anunciar una suerte de alto el fuego que no deja de ser una rendición a cámara lenta provocada por la asfixia. En su comunicado, menos palurdo que en ocasiones anteriores, pero aún lleno de ambigüedades y axiomas que insultan a la inteligencia, dicen textualmente
"ETA hace saber que ya hace algunos meses tomó la decisión de no llevar a cabo acciones armadas ofensivas"
Tampoco tiene desperdicio su filosofía de vida:
“Ha transcurrido ya medio siglo desde que ETA organizara a los ciudadanos frente a la estrategia salvaje de negación y aniquilación del Pueblo Vasco y, con las armas en la mano, se empeñara en la lucha en favor de la libertad. Desde entonces, son cientos los hombres y mujeres que han traído a esta organización su ilusión y pasión, lo mejor de ellos mismos"
Dicen que trajeron lo mejor de ellos mismos. Imaginaos si llegan a traer lo peor. ETA es la hez más absoluta, pero me mojo una vez más y mi pronóstico es el siguiente:

Este es el principio del fin. Asistiremos a una espiral lógica de declaraciones públicas haciendo hincapié en la insuficiencia del gesto, pero paralelamente se abrirán líneas de verificación y presión para que emerjan gestos más concretos que desmoralicen a los más resistentes del entorno abertzale. El punto de inflexión de este proceso que se inicia ahora no va a ser el cruce de comunicados y declaraciones, sino cuando asistamos con luz y taquígrafos a la entrega de arsenales de armas y a una declaración expresa de abandono de la violencia por parte de los brazos políticos de ETA. Ahora bien, pasarán meses hasta que eso suceda, pero que el magma de percepciones al que vamos a asistir a partir de ahora no nos confunda. El veneno social del terrorismo sigue vivo en el imaginario inflado de la épica vasca y eso no se neutraliza con el abandono de las armas; eso solamente se extirpa desde la educación, que fue el caldo de cultivo lento y aparentemente ingenuo que impulsó esa lisonjera consigna de que inventando Historia y exprimiendo el victimismo no pasaba nada, y resulta que sí pasaba.

Esto se empieza a acabar y es una gran noticia, pero estemos muy alerta. Hoy más que nunca es necesario el análisis profundo, la paciencia, la correcta gestión del conocimiento y que la opinión pública no dicte el paso, sino el criterio y la prudencia.