domingo, 27 de marzo de 2011

El estado mental


Este blog ha tratado siempre subrayar la necesidad de contar con enfoques y miradas intensas y profundas sobre ciertos temas. Hoy, en un entorno plegado de tantos cepos de atención, cantos de sirena y llamadas de atención, hoy sigue siendo absolutamente necesaria la labor de intelectuales, investigadores, filósofos y humanistas capaces de revisar y aportar contrapuntos para avanzar.

Esta tarde me he topado con una portada tipográfica en el anaquel de revistas de un Vips. Tres palabras en fucsia y a gran cuerpo han captado mi atención: TENEMOS QUE HABLAR. Encima, en la parte superior izquierda, en un negro discreto y a menor tamaño: El estado mental. Se trata de una nueva publicación de casi 300 páginas, precio 12 euros y, por lo que he podido leer en pocas horas, con un contenido excepcional que, según sus impulsores, busca hacer una "revisión apacible del espíritu de la época".

Hay que seguir la evolución de este proyecto. Dejo una breve cita del segundo capítulo de el número 1 de 'El estado mental' en el que Antonio Rodríguez de las Heras resume bien lo que comentaba en el arranque de esta entrada:

"Si hubiéramos sido una especie muy atenta a lo que estábamos haciendo no nos habríamos dado cuenta de que el depredador lo teníamos detrás. Mientras estábamos comiendo también estábamos escuchando, percibiendo el entorno; y eso nos ha dado un plus evolutivo. Pero esa capacidad tiene, en una sociedad como la nuestra, la contrapartida de que nos distraemos demasiado. De ahí la necesidad que tenemos de que haya personas que contemplen atentamente las cosas".

En fin, mientras escribo esto, más de 1 millón de espectadores ven en España 'Casadas con Miami' un corte transversal en la banalidad de un grupúsculo de mujeres adineradas y sus vaivenes en Miami. Hay de todo para todos...

domingo, 13 de marzo de 2011

Liberales, leyes y republicanistas.


Las leyes, nos gusten o no, son las que ocupan y regulan ese espacio de interferencia que siempre existe cuando los que practican algo (y piensan que nada ni nadie puede decirles que no) asaltan e invaden espacios ajenos. Esta práctica de 'a mi nadie me dice lo que tengo que hacer' es el ideal de libertad de los liberales de toda la vida.

En el extremo opuesto están los que entienden la libertad como un espacio en el que todo puede caber, aun sabiendo que es preciso renunciar a ciertas licencias. Este equilibrio es el que permite que los excesos de unos pocos no invadan, molesten o interfieran en la opción elegida por otros. Es la esencia de la vida en sociedad. El liberalismo salvaje provoca excesos y la interferencia continua de consignas unívocas, ya nos enseñó el siglo XX que no era una buena fórmula. Tal vez las tesis republicanistas de Philipe Petit sean las ideas mejor estructuradas sobre este asunto que se hayan plasmado por escrito en la última década.

Hoy, leyendo algunos blogs que sigo, me topé con este artículo que José Andrés Torres Mora ha publicado recientemente en La Opinión de Málaga y que recoge en su blog.Una pequeña y excelente reflexión sobre esto mismo.

domingo, 6 de marzo de 2011

Un buen trabajo de Marketing



El Marketing debe ayudar a vender más y mejor, a ser posible subrayando la diferenciación. No hay nada peor que la activación de una sola de las palancas del mix de marketing, la publicidad, generar expectativas entre el público destinatario y defraudarlas porque entre lo proyectado y la experiencia de producto y servicio hay un abismo.


Si hacemos un corte en un bloque publicitario cualquiera, asistimos a un erial de conceptos de marketing. Mucho spot y poco fondo. Creo que de lo más innovador a lo que hemos asistido en los últimos meses han sido los seguros remunerados lanzados por BBVA. Seguros es una categoría saturada y trillada por las compañías que se empeñan en vender precio, coberturas que no superan el umbral de intensidad perceptiva de los destinatarios o dimensión de compañía. No hay nada menos sexy que eso. La sensación general de cualquier cliente de seguros es que pagas y, des parte o no, siempre palmas pasta, sin entrar en valorar la calidad del servicio que presta cada compañía. Por eso, que pase lo que pase, que haya seguros que te devuelven dinero cada año a cambio de la permanencia, es una ruta de marketing brillante como concepto de producto.

En otro orden de cosas, también destaco la valentía de IKEA que, a falta de abrasarnos con campañas de líneas específicas de muebles, se ha desmarcado con una campaña de televisión osada, rayana en la incorrección, pero tremendamente cercana, en la que cualquiera puede verse reflejado, sin alegatos estéticos.