sábado, 29 de mayo de 2010

Periodismo de viñeta


Páginas y páginas de prensa, minutos de radio y TV, cientos de miles de páginas web...para analizar, interpretar e informar del papel de los políticos y de la política en la gestión de la crisis. El periodismo gráfico es fantástico y Peridis ha sintetizado con maestría lo que está pasando en dos tiras publicadas en El País los días 28 y 29 de mayo.


domingo, 23 de mayo de 2010

La Fiera Literaria


La contra es necesaria. Siempre lo ha sido, pero hoy es una obligación. El pensamiento masa, el de los lugares comunes, el de las posiciones de lo políticamente correcto, el pensamiento inducido invade todos los rincones, desde la acción política hasta la cultura. La contestación y la contra son ya una cosa de minorías.


Pero quiero matizar: La contra por la contra es absurda. La contra debe ser analítica, debe tener su puerto de partida y regreso en el criterio fundado y no en la opinión. Y en este tipo de acción es donde tiene su razón de ser La Fiera Literaria. Un compendio mensual fotocopiado y en las antípodas de la estética editorial actual. La Fiera Literaria podría ser un reflejo de aquél El Zurriago que en la primera mitad del siglo XIX azotaba sin piedad a los liberales moderados. El objetivo de La Fiera no son ni liberales ni socialistas. El objetivo de su afilada pluma es la actitud cateta del pensamiento vulgar y masificado, es la cultura de dominical y lo es también la industria cultural en general y editorial en particular que encumbra a escritores menores y los sitúa en los pedestales de los grandes grupos de comunicación para que pontifiquen desde sus egos a la vez que venden libros a espuertas y llenan la buchaca de sus mentores y protectores.

Es verdad que la industria, cualquier industria, funciona así, pero seguramente, por intangible, es necesaria la contra en la industria de la cultura, ya que ésta ha sido, es y será el motor de cambios y la única vacuna contra el adocenamiento y el inmovilismo general.

Yo, desde aquí, no puedo más que recomendar el sustento de La Fiera Literaria mediante suscripción. Su maquetación de instituto y sus tachones rezuman autenticidad, pero lo mejor son las ideas que destila.

Un abrazo ¡Fieras!

jueves, 13 de mayo de 2010

Comunicación crítica en la política real



Ayer, mientras iba conduciendo, seguí atentamente por radio la intervención de José Luis Rodríguez Zapatero en el Congreso de los diputados. Lo hice sobrecogido ¿Por qué? Porque Zapatero desgranó el discurso más preciso y menos retórico desde que es presidente del gobierno. La ocasión lo merecía. No había espacio para imprecisiones. Las nueve medidas son tan tristes y punzantes como necesarias. Y sí, yo escuchaba sobrecogido porque cada medida anunciada era una vértebra que el presidente quitaba de la columna de su acción política: las políticas sociales. El principal y más importante legado de Zapatero se desmontaba parcialmente en cada frase.

Zapatero apuntaló su discurso en algunas excusatio que denotaban algo así como ‘yo no quiero, pero debo’ y hasta ahí su discurso, milimétrico, sin salirse del guión. Pero como la clave de una comunicación de éxito es la propia convicción, la réplica de Zapatero estuvo deshilachada en todas y cada una de sus respuestas al resto de portavoces. Es obvio que en su fuero interno todo lo que estaba en el papel era inversamente proporcional a sus convicciones políticas. Hete aquí que la política real mata cualquier ejercicio de convicción y la comunicación se torna en crítica. En ese momento, comienza el circo de las percepciones encontradas, las interpretaciones y las opiniones. Los grupos políticos de la oposición reaccionaron según el guión previsto, pero he de decir que miro con cierta envidia el sentido de estado que tienen alemanes o ingleses, capaces de hacer piña cuando lo que cuenta es sacar adelante situaciones críticas ¿Seríamos capaces en España de tener un gobierno de coalición como el formado por los conservadores y liberales británicos siete días después de unas elecciones generales?

Las medidas de Zapatero son asimétricas. Es difícil entender por qué no ha habido ni una sola de ellas que debamos soportar los asalariados, entre los que me incluyo, rentistas o empresas que dan beneficios. Si se trata de hacer esfuerzos solidarios, estos deben recaer en todos y no en la parte más vulnerable de la cadena. Ese gap no le cuadra a casi nadie. Ha sido y es un ruido que no despeja todas las incertidumbres. Habrá más ajustes porque estas medidas han llegado tarde y han entrado como un tsunami impelido por el cerco especulador. Zapatero confió en que la recesión remitiría en el segundo cuatrimestre del año, como parece que ha ocurrido, pero ni él ni ningún ‘rojo biológico’ tenían en el radar una segunda crisis financiera cuyos agitadores condicionan la acción política desde hace años.

Sin embargo, ahora, los sindicatos amenazan con movilizaciones y huelgas ¡Qué gran irresponsabilidad! Conozco bien la dinámica interna de estos y son entidades que nunca consideraron a los trabajadores de las pymes (más del 80% del tejido industrial del país) y campan a sus anchas entre el funcionariado y en los reductos de las grandes empresas. Entiendo que quieran agradar a su público, afectado por las medidas que atañen de manera especial a los funcionarios, pero no es el momento, no toca, no es el camino, no es constructivo.

Zapatero erró en sus cálculos y hemos perdido tiempo, pero ha respondido y ha rectificado, tarde, pero con tiempo para reconducir la situación. Habrá más ajustes porque la política real impone su ritmo y la política hace tiempo que no controla la variable más importante que nos gobierna: la economía. Resulta que Clinton tenía razón…