jueves, 13 de mayo de 2010

Comunicación crítica en la política real



Ayer, mientras iba conduciendo, seguí atentamente por radio la intervención de José Luis Rodríguez Zapatero en el Congreso de los diputados. Lo hice sobrecogido ¿Por qué? Porque Zapatero desgranó el discurso más preciso y menos retórico desde que es presidente del gobierno. La ocasión lo merecía. No había espacio para imprecisiones. Las nueve medidas son tan tristes y punzantes como necesarias. Y sí, yo escuchaba sobrecogido porque cada medida anunciada era una vértebra que el presidente quitaba de la columna de su acción política: las políticas sociales. El principal y más importante legado de Zapatero se desmontaba parcialmente en cada frase.

Zapatero apuntaló su discurso en algunas excusatio que denotaban algo así como ‘yo no quiero, pero debo’ y hasta ahí su discurso, milimétrico, sin salirse del guión. Pero como la clave de una comunicación de éxito es la propia convicción, la réplica de Zapatero estuvo deshilachada en todas y cada una de sus respuestas al resto de portavoces. Es obvio que en su fuero interno todo lo que estaba en el papel era inversamente proporcional a sus convicciones políticas. Hete aquí que la política real mata cualquier ejercicio de convicción y la comunicación se torna en crítica. En ese momento, comienza el circo de las percepciones encontradas, las interpretaciones y las opiniones. Los grupos políticos de la oposición reaccionaron según el guión previsto, pero he de decir que miro con cierta envidia el sentido de estado que tienen alemanes o ingleses, capaces de hacer piña cuando lo que cuenta es sacar adelante situaciones críticas ¿Seríamos capaces en España de tener un gobierno de coalición como el formado por los conservadores y liberales británicos siete días después de unas elecciones generales?

Las medidas de Zapatero son asimétricas. Es difícil entender por qué no ha habido ni una sola de ellas que debamos soportar los asalariados, entre los que me incluyo, rentistas o empresas que dan beneficios. Si se trata de hacer esfuerzos solidarios, estos deben recaer en todos y no en la parte más vulnerable de la cadena. Ese gap no le cuadra a casi nadie. Ha sido y es un ruido que no despeja todas las incertidumbres. Habrá más ajustes porque estas medidas han llegado tarde y han entrado como un tsunami impelido por el cerco especulador. Zapatero confió en que la recesión remitiría en el segundo cuatrimestre del año, como parece que ha ocurrido, pero ni él ni ningún ‘rojo biológico’ tenían en el radar una segunda crisis financiera cuyos agitadores condicionan la acción política desde hace años.

Sin embargo, ahora, los sindicatos amenazan con movilizaciones y huelgas ¡Qué gran irresponsabilidad! Conozco bien la dinámica interna de estos y son entidades que nunca consideraron a los trabajadores de las pymes (más del 80% del tejido industrial del país) y campan a sus anchas entre el funcionariado y en los reductos de las grandes empresas. Entiendo que quieran agradar a su público, afectado por las medidas que atañen de manera especial a los funcionarios, pero no es el momento, no toca, no es el camino, no es constructivo.

Zapatero erró en sus cálculos y hemos perdido tiempo, pero ha respondido y ha rectificado, tarde, pero con tiempo para reconducir la situación. Habrá más ajustes porque la política real impone su ritmo y la política hace tiempo que no controla la variable más importante que nos gobierna: la economía. Resulta que Clinton tenía razón…

2 comentarios:

Justerini dijo...

Estos días no hago más que acordarme del simil del señor al que le tienen que cortar la pierna porque la tiene gangrenada. Cualquier aprendiz de medicina quizá pueda corroborar cual es la única solución: cortar la pierna. ¡Sin discusión!
Eso si, el médico que dijo que solo era un rasguño y que para qué había que ponerle antibiótico, a ese le quitan de la profesión médica y como le pille el de la ex-pierna le corta los forromblillos.

Si te hacen un griego (y no me estoy refiriendo a las medidas económicas en ese país) -por culpa de que a alguien no le ha dado la gana de hacerte caso cuando le avisabas de lo que iba a pasar- lo mínimo es que te quejes, por mucho que ahora sea "obligado".

Como comparto lo que comentas de la asimetría, no incido en ello, aunque es clave para que zETA pETAs pretenda que alguien le apoye.

Y como buen "aficionado fútbol", te pierden los colores y si después de que la semana pasada Maricomplejines ;-) le dijo que tenía que hacer cosas de estas y Rodríguez se lo afeó (perdón por el eufemismo), lo mínimo es que ahora diga: si cuando yo lo propongo tu me apaleas, ahora que lo propones tú no pretendas que encima me desgaste contigo: tuviste la oportunidad la semana pasada.

Sandro M. dijo...

Todo es relativo. Zp ha sido valiente y ha sufrido con esta decisión que no es otra cosa que un ejercicio de responsabilidad. El PP sigue metido hasta el cuello en un magma movedizo que no le lleva a ningún sitio que no sea a otra legislatura en la oposición, de 2012 a 2016.