domingo, 23 de mayo de 2010

La Fiera Literaria


La contra es necesaria. Siempre lo ha sido, pero hoy es una obligación. El pensamiento masa, el de los lugares comunes, el de las posiciones de lo políticamente correcto, el pensamiento inducido invade todos los rincones, desde la acción política hasta la cultura. La contestación y la contra son ya una cosa de minorías.


Pero quiero matizar: La contra por la contra es absurda. La contra debe ser analítica, debe tener su puerto de partida y regreso en el criterio fundado y no en la opinión. Y en este tipo de acción es donde tiene su razón de ser La Fiera Literaria. Un compendio mensual fotocopiado y en las antípodas de la estética editorial actual. La Fiera Literaria podría ser un reflejo de aquél El Zurriago que en la primera mitad del siglo XIX azotaba sin piedad a los liberales moderados. El objetivo de La Fiera no son ni liberales ni socialistas. El objetivo de su afilada pluma es la actitud cateta del pensamiento vulgar y masificado, es la cultura de dominical y lo es también la industria cultural en general y editorial en particular que encumbra a escritores menores y los sitúa en los pedestales de los grandes grupos de comunicación para que pontifiquen desde sus egos a la vez que venden libros a espuertas y llenan la buchaca de sus mentores y protectores.

Es verdad que la industria, cualquier industria, funciona así, pero seguramente, por intangible, es necesaria la contra en la industria de la cultura, ya que ésta ha sido, es y será el motor de cambios y la única vacuna contra el adocenamiento y el inmovilismo general.

Yo, desde aquí, no puedo más que recomendar el sustento de La Fiera Literaria mediante suscripción. Su maquetación de instituto y sus tachones rezuman autenticidad, pero lo mejor son las ideas que destila.

Un abrazo ¡Fieras!

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