viernes, 29 de mayo de 2009

Nos olvidamos del contenido

Estamos en un momento de cambio intenso. Este cambio no sólo afecta al modelo económico ni a las tendencias sociales como marco general, sino que ambas categorías está dibujando un nuevo mapa industrial. Bueno, más bien está desbaratando industrias para que estas se reformulen o simplemente desaparezcan en beneficio de otras nuevas.

Una de estas industrias es la de los medios de comunicación. Cierto es que no se trata del fin, simplemente es un paso más en una evolución natural que ha sido progresiva durante los últimos 200 años y que en los últimos diez ha incrementado el ritmo vertiginosamente. El análisis podemos hacerlo, por ejemplo, desde las audiencias. Estas se han fragmentado y se han especializado. Podemos decir que este nuevo crisol social, atomizado y complejo, también ha diseminado las inversiones publicitarias que sustentan a los medios, lo cual se traduce en un modelo de muchos más por mucho menos. La ecuación arroja un resultado claro: menos calidad ¿por qué? Básicamente porque un periódico al uso, generalista y de amplia difusión, podía asegurarse márgenes del 30% y garantizar una red de periodista más o menos preparada, con dedicaciones más o menos rigurosas. Sin embargo, gran parte de la atomización de audiencias ha permitido la proliferación de numerosos medios en internet o multitud de canales temáticos que emiten en digital. Ninguno de estos medios logrará márgenes suficientes. Los mejores no llegarán a los dos dígitos en rentabilidad. Entretanto, se ha generalizado un debate sobre los aparatos, los continentes, vaya: ebooks, redes sociales, ediciones digitales, etc. Sin duda se trata de canales absolutamente revolucionarios, pero ¿qué pasa con los contenidos? Me pregunto si la calidad de la información que consumimos no es motivo de preocupación. Los nuevos soportes permiten la diseminación rápida de información, pero no se vela por el rigor de la información. Cuando comento esto, normalmente me responden con la misma ofensiva: mira el ejemplo de Wikipedia, la democratización del saber y otros argumentos de este tipo. Formatos como Wikipedia tienen enormes virtudes, pero no es el rigor lo que prima. Lo que prima en un soporte como Wikipedia, siempre en construcción, es si eres muy activo o poco activo. Yo he tratado de incorporar información sobre asuntos en los que estoy especializado o que conozco con detalle y el sistema wiki me los ha expulsado por no tener el nivel de actividad necesario en la construcción de contenidos y han vuelto a aparecer las mismas informaciones con los mismos errores. Este caso lo he comentado con otras personas que no se pasan horas y horas requiriendo citas en la web, sino que tratan de compartir su saber gracias a una hermosa herramienta como Wikipedia y otros formatos similares. Pocos han logrado validar estos formatos en la red (o que se lo validen) en beneficio de los errores alimentados por los más activos cibernautas. Me ha gustado la reflexión de Juan Luis Cebrián en la entrevista que le hizo Esquire en el número de mayo poniendo en paralelo a Wikipedia con la edición digital de la Enciclopedia Británica.
Si hasta ahora nos encontramos con que más del 80% de los contenidos informativos que consumimos a través de medios de comunicación social convencionales son inducidos por terceros (partidos políticos, empresas, fundaciones y otros grupos de interés), actualmente los medios digitales han vulgarizado aún más si cabe el producto informativo y lo han estandarizado. A esto hay que unirle que la fantástica bidireccionalidad que permiten los formatos digitales a través de los comentarios o las nuevas vías para compartir estos comentarios y noticias. En cualquier caso, en este debate efervescente sobre la nueva dimensión de los medios, su papel como industria, cuáles serán los soportes del futuro o su capacidad de influencia en la sociedad, se nos han olvidado los contenidos, bajo mi punto de vista, el elemento esencial de la comunicación que ayuda a crear sociedades fuertes.

lunes, 25 de mayo de 2009

Comentario en directo del debate López Aguilar - Mayor Oreja

Sigo el debate en directo entre Juan Fernando López Aguilar y Jaime Mayor Oreja, candidatos de PSOE y PP a las elecciones europeas. Paralelamente sigo las reacciones en los principales periódicos generalistas y no veo reflejado en las crónicas sobre la marcha a lo que escucho y veo en la televisión. Cierto es que las restricciones de tiempo del debate hacen del mismo un diálogo rígido, pero técnicamente anoto a lo siguiente:

Mayor Oreja se ha llevado el efecto de primacía del debate y marca el guión en casi la mitad de las intervenciones. López Aguilar compensa ir por detrás en la estructura del debate con un estilo más dinámico y fresco. La ventaja de contenido lograda por Mayor (destila expertise), la pierde por la excesiva rigidez de su lenguaje corporal y, especialmente, porque en algunas de sus expresiones le rezuma su verdadero guión político: valores = disciplina o la familia tradicional como red salvadora única de la sociedad. Frente a eso, López Aguilar ha reaccionado con un discurso más pegado a las tendencias soicales. No obstante, López Aguilar ha encasquillado su discurso en dos datos que está utilizando de manera tautológica y que le restan credibilidad: el decretazo del PP durante la última legislatura (2000 - 2004) y la creación de 3 millones de empleos por parte del PSOE durante la primera legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero. Ambos argumentos no parecen los más pertinentes dadas las circunstancias actuales.

Los contraplanos son la perdición de muchos candidatos electorales. López Aguilar se ha mostrado sonriente y socarrón en algunos contraplanos que le han obligado a reconducir algunas sus intervenciones, especialmente cuando Mayor Oreja ha aludido a la familia. Por su parte, Mayor, se muestra rígido y duro en rostro y manos, casi estatutario. Esta pose cristaliza en los peores presagios del ala dura del PP. Mayor tiene el debate encarrilado si se muestra más pedagógico y flexible. López Aguilar tiene oportunidad de remontar siempre y cuando desglose con serenidad y precisión todas las medidas que el gonierno socialista parece estar poniendo sobre la mesa para salir de la crisis actual. (22.50 horas 25 de mayo).

Tras el corte publicitario, López Aguilar ha ganado en aplomo y ha entrado en temas sociales. momoria histórica y derechos y libertades individuales. En ese terreno funciona bien y ha desgranado un discurso yuxtapuesto y fluido. El contraplano ha delatado a Mayor, pero este no ha entrado al capote de Aguilar y se ha ido a un terreno más cómodo para él: su papel en el País Vasco y la vida amenazada que ha llevado. En esta parte del debate ambos están tratando de marcar la agenda del debate y a las 23.00 horas Mayor lo intenta con el tema del aborto y para ello dispara con una batería de interrogantes. López Aguilar se zafa y salta al tema de la inmigración y trata de llevar el debate a los derechos individuales. Mayor sigue con su estrategia de tomar el todo por la parte y trata de asimilar los valores tradicionales a la totalidad de los valores de la sociedad. Se muestra reconcentrado y extremadamente serio. En esta parte del debate López Aguilar se muestra más pedagógico y suelto.

El efecto de recencia es para López Aguilar. Mayor oreja mirando a cámara es robótico, con mirada extraña y desviada y el discurso ha sido formalista y previsile. López Aguilar se ha mostrado más honesto, creíble y convincente, con un lenguaje corporal más ágil, aunque un tanto convulso. Ha aprovechado su minuto para pedir el voto en dos ocasiones y para desgranar algunos de los contenidos básicos de su programa. Mejor, sin duda. El efecto de primacía fue para Mayor y el de recencia para López Aguilar.

viernes, 22 de mayo de 2009

El rumor como estrategia. El caso de Florentino Pérez

El caso de Florentino Pérez y la presidencia del Real Madrid es un microcosmos que ilustra bien como las percepciones originan movimientos y desencadenan éxitos y fracasos. La primera variable a tener en cuenta. El poder del rumor. Allport y Postman decían en su obra Psicología del rumor que la intensidad de èste era igual al interés del tema en cuestión multiplicado por la falta de información oficial. El caso es claro, desatado el rumor, este solamente perderá fuerza con la contra: la información oficial. La supuesta candidatura de Pérez a la presidencia del Real Madrid se disemina como rumor, es morbosa y se alimenta y crece al calor de la falta de información oficial. Ni sí ni no ni todo lo contrario. Una vez más, la estrategia (consciente o inconsciente) reside en la inflación de las percepciones. Una vez más, la comnicación es la estrategia.
La segunda variable: los ingredientes. El primero es el fútbol, tal vez el mundo más irracional y emocional de todos los ocios de la posmodernidad; el siguiente es el dinero. Se manejan y se habla de cantidades tremendas al amparo del ángulo ciego legal en el que se mueven las Sociedades Anónimas Deportivas; el tercer ingrediente es la fama. Los jugadores de fútbol son objeto de debate y especulación. Sus idas o venidas terminan forjando ilusiones y desencantos entre los miles de aficionados y llena las conversaciones del día a día; El cuarto ingrediente es el poder, el que fascina a las masas y que encarna el personaje (Florentino Pérez) cuyo éxito en los negocios cristaliza en una suerte de tótem que es el palco del Bernabéu, a la sazón epicentro de atención de ricos y pobres, listos y tontos. El cóctel es perfecto. La batalla de las percepciones está librada y ganada.

A todo esto debemos añadir los deméritos de los candidatos competidores, picados y amedrentados por el poder del rumor, que infla percepciones y gana batallas. Todo encaja. Es absolutamente increíble que la candidatura del segundo en la liza, Juan Onieva, haga un performance con discursos plagados de ripios y metáforas malas, que acompañe la puesta en escena con fotos sacadas de Google, que una de esas fotos muestre a John F.Kennedy con una mano de seis dedos fruto de un mal retoque de photoshop… Grave es que nadie se percate de ello y que luego te retraten en el diario Marca, el que hasta la fecha más lectores tiene en España, pero peor es si alguien pensó que la ocurrencia arrancaría titulares. Si fue así, el objetivo lo cumplió. El quid de la cuestión está en que la notoriedad no siempre es pertinente y hay que saber dosificarla. Es un basic en el mundo de la comunicación. En cualquier caso, el rumor siempre conduce al error. Todo apunta a que en el corto plazo la estrategia (sea esta consciente o incosncientemente planteada) ha funcionado. Seguiremos atentos a la evolución de este microcosmos para aprender lecciones, analizar situaciones y sacar conclusiones.

martes, 12 de mayo de 2009

El azote y la parálisis como estrategia

El azote y la parálisis. Esa es la estrategia política y la de comunicación, a la sazón medio y fin, la misma cosa en la política actual. Esta es la pauta: azotar al contrincante y situarse de inmediato en la otra orilla para que quede claro que la oposición no debe arrimar el hombro con el gobierno de turno, no sea que las huestes propias se revuelvan. Esta ha sido la estrategia política y la de comunicación (o la de comunicación que hace parecer que haya estrategia política) del Partido Popular desde que el 11 - M dejó de ser una coartada. Lo fue en la política antiterrorista, fue la estrategia de Mariano Rajoy en los debates electorales de 2008, es la pauta que sigue el PP ante la mano tendida de Zapatero para un pacto de estado que haga frente a la actual crisis económica. Es irresponsable políticamente y una estrategia política y de comunicación (o de comunicación que hace parecer que haya estrategia política) condenada a fracasar una y otra vez ¿Por qué? Porque el votante volátil, el que otorga victorias en las elecciones es pragmático. Decodifica bien lo constructivo y bloquea lo destructivo. Esto último, lo destructivo, no supera los umbrales de percepción que mueven a la acción y genera rechazo. Persistir en esta pauta, tal y como Rajoy ha hecho hoy durante la primera sesión del debate del Estado de la Nación, solamente trabaja en mantener más o menos contentos a los convencidos, normalmente los menos activos intelectualmente. El guión de la oposición, por lo tanto la estrategia política y la de comunicación (que hace parecer que hay estrategia política) la han marcado y la marcan aún la Cadena Cope y el diario El Mundo.

Dicho esto, lo más asombroso es que si el Partido Popular siguiese una estrategia de conciliación en los temas relevantes, esta actitud neutralizaría la otra estrategia, la del Partido Socialista, la de la mano tendida en los temas relevantes. Pero no. Parece que en esta ocasión, el dicho aquél que afirma que si a quien vive de sus heridas si le curas le matas, se hace real en la estrategia política actual del Partido Popular. No puedo dejar de admirar o cuando menos subrayar la paciencia y la perseverancia de Rodríguez Zapatero para no saltar por los aires ante tanta patada en la espinilla. Honestamente, creo que la política es una carrera de fondo y como tal debe gestionarse la estrategia poítica y la de comunicación: no confrontación, gobernar desde los valores y no desde la ideología, gobernar desde la convicción y no desde la impostura, mantener la pauta de inicio, mantener la consistencia, fomentar el ingenio y estimular un estilo valiente y elegante. Cierto es que Zapatero no ha encarnado ni encarna todos o muchos de estos atributos, pero sí es cierto que ha flireado y flirtea con algunos de ellos. Esto y solamente esto, explica por qué Zapatero no se ha desgastado todo lo que la actual crisis y cinco años de gobierno tendrían que haberle desgastado. También explica lo inexplicable: que hay lastres muy visibles y muy obvios que provocan que Rajoy se haya elevado escasos tres centímetros de su actual techo político. Eso y nada es lo mismo y todo está en la estrategia anquilosada, equivocada y destructiva.

jueves, 7 de mayo de 2009

Más RSC

En febrero de 2008, al acabar una ponencia sobre RSC durante la presentación del Anuario de la Empresa Responsable que con tino y profesionalidad edita Media Responsable, PRNoticias me preguntaba sobre el futuro de la RSC. En ese momento afirmé que durante los ciclos negativos veríamos qué empresas han integrado la acción responsable en su propuesta de valor. Casi 15 meses después, una crisis económica de gran intensidad está deteriorando cuentas de resultados, calidad de los trabajos y, sobre todo, la calidad de vida de 1 de cada 5 personas en edad de trabajar. Esto ha dejado al aire las miserias y costuras de cientos de empresas: expedientes de regulación de empleo masivos, bajadas de precios que ilustran la inflación en la que estábamos instalados, despidos encubiertos en bajas y prejubilaciones mal remuneradas y anticipadas, evaporado el discurso verde de casi todos los foros... Un desastre. Aún así, hay pequeños héroes que mantienen dignos gestos de responsabilidad empresarial aun siendo pequeñas empresas o Pymes. En un par de semanas ilustraré esto con casos concretos. La crisis sigue erosionando recursos tangibles y afectando emocionalmente a millones de personas (recojo las impresiones de José Luis Ortiz Santilán sobr este tema), pero está haciendo cristalizar nuevas voluntades y tendencias presididas por el sentido común que deben llevarnos a evitar los errores del pasado. La RSC debe ser hoy más que nunca una oportunidad para reenfocar ética y estéticamente los negocios y la política. Dejo aquí algunos ejemplos.

lunes, 4 de mayo de 2009

Un ejemplo no actual

El 3 de septiembre de 2004 las fuerzas de seguridad rusas asaltaban el colegio de la república de Osetia del Norte. Un grupo de malhechores chechenos había retenido a centenares de niños, profesores y padres en el interior del colegio. Solamente un día antes del fatal desenlace, tras dos días de sitio, tensión e incertidumbre, el presidente ruso, Vladimir Putin, había asegurado que la prioridad era salvar la vida de los rehenes (El Periódico, 03/09/2004: 8). Pasadas 24 horas de esta declaración de intenciones, las fuerzas de seguridad rusas asaltaban el colegio causando más de trescientos muertos y dejando centenares de heridos.

Hasta aquí el resumen de unos acontecimientos que, con más o menos intensidad, más o menos muertos, ocurren a diario en todo el mundo. Pero si indagamos en lo que se dice, se sabe y se conoce acerca de un acontecimiento de estas características, podemos constatar que en el discurrir de los acontecimientos confluyen la mentira (la de Putin, presidente ruso en aquél momento y actual primer ministro), la instrumentalización de los medios (la que hace el gobierno ruso para sorprender luego a la opinión pública mundial y a los asaltantes) y el tratamiento pueril que los medios hacen de estos hechos.

Pasadas las 14.30 horas del mismo día 3, una vez conocida la sorprendente noticia del asalto y de la muerte de cientos de niños, los servicios informativos de la emisora de radio española Onda Cero entrevistaban a Carlos Taibo, especialista en política rusa. La entrevistadora tomaba partido a través de una temeraria pregunta afirmativa (aseveración, diría yo) en la que pedía que Taibo valorase los métodos salvajes (sic) de los chehenos.

Taibo respondió que [métodos salvajes] “de los Chehenos y del ejército ruso” que había causado más de 100.000 muertes gracias a una política de “tierra quemada o terrorismo de estado” y completó la afirmación aportando datos en los que evidenciaba que el problema de Chehenia no era un asunto de buenos o malos.

A continuación la entrevistadora insistía en cómo podía justificarse que los chechenos actuasen de manera tan cruel para reivindicar cuestiones políticas. Taibo apeló a conocer las causas que pueden arrastrar a alguien a la desesperación y se preguntaba qué causas podían desesperar tanto a una chica de 22 años en Gaza o la Cisjordania para inmolarse matando. Tras ese paralelismo Taibo apelaba a la complejidad del problema y a que políticos y medios de comunicación deberían prestar más atención a la política terrorista que desarrolla el gobierno ruso o el del, en aquel momento, primer ministro Sharon en Israel.

Cabe preguntarse ¿qué sabemos realmente del conflicto entre rusos y chechenos? ¿lo que nos dicen las imágenes de niños heridos o muertos víctimas de un asunto en el que se miente?

Una vez más lo sangriento, lacrimógeno o terrorífico condicionan el interés de la noticia ¡¡cientos de muertos!! No cabe duda que es un hecho noticioso y de interés, pero cabe preguntarse por las noticias de los 100.000 muertos provocados por el ejército ruso en Chechenia. Tal vez si conociésemos la política de tierra quemada desarrollada por el gobierno Putin instrumentalizando al ejército ruso (Taibo dixit), nos pensaríamos dos veces cómo y cuándo utilizar el término terrorismo o terrorista. En definitiva, pasaríamos de saber algo que ha sucedido, a conocer los porqués del suceso de una manera más adecuada.

La actualidad, lo actual queda desgajado de su contexto de contemporaneidad. Esto ocurre hasta tal punto que lo que hoy es noticia no lo será al día siguiente. Tanto la información sobre un acontecimiento como la experiencia perceptiva que cualquier individuo pueda tener sobre tal hecho, quedan sepultadas en un aluvión de nuevos acontecimientos que se convierten en referentes informativos. Esto lo explicaba de manera sublime Manuel Azaña:

Lo contemporáneo es, pues, distinto a lo actual. Y en cierto sentido incompatible con ello. Lo actual se obtiene mediante cortes verticales en la cinta del tiempo que transcurre. Hoy es actual lo que ayer no lo fue ni lo será mañana. Lo contemporáneo se establece en la visión profunda, penetrando de una en otra capa para abrir comunicación entre una sensibilidad personal de hoy y obras y personas de otros días. Emboscarse en lo actual, poner la sensibilidad al filo de lo actual, suele ser aturdimiento nacido de la frivolidad y conduce a perderse. El ingenuo gustador de cosas literarias que se imagina estar a tono con la sensibilidad del día, no sabe siquiera por dónde va la suya propia ni a qué tiempo pertenece, porque lo actual abarca direcciones no sólo múltiples, sino contrapuestas (Goytisolo, 2004: 80).

Esta cita que destaca Juan Goytisolo en un su ensayo El Lucernario, sobre la figura literaria de Manuel Azaña, él la usa para ilustrar la realidad literaria que divide a los escritores que cultivan la fama y la imagen y aquellos que se sumergen en lo contemporáneo. Bajo mi punto de vista, la reflexión del prócer Azaña es un molde perfecto que ilustra la clave de la perversa y actual deriva de la industria informativa.

El orden informativo actual, la involución en el rigor de los contenidos informativos que ofrecen los medios, ambos sustraen al individuo del conocimiento crítico y lastran el debate cívico. El orden informativo actual nos permite saber, pero no conocer; el orden informativo actual nos impresiona con sus contenidos, pero la impresión y la afección dura el tiempo que tardamos en consumir la información. Un rato, un instante.

sábado, 2 de mayo de 2009

Relativizar

Eric Berne acuñó sus teorías sobre Análisis Transaccional (AT) y las aplicó. Aplicar la investigación solamente está al alcance de mentes muy preclaras. La de Berne lo era. Tanto es así, que en pleno auge del psicoanálisis, tuvo el arrojo suficiente para abandonar la teoría psicoanálítica para construir una basada en la comunicación. La profusión de derivadas y aplicaciones de su obra nos sigue ofreciendo hoy caminos inéditos por los que adentrarnos y entender cómo se mueven las sociedades actuales. Un ejemplo de ello es el 'hambre de estímulo', noción básica de la teoría berniana para entender los porqués de muchos de los problemas típicos de las relaciones interpersonales. Pero el 'hambre de estímulo' de Eric Berne fue interpretado y ampliado de manera magistral por Claude Steiner, unos de sus discípulos más originales. Steiner refuerza el concepto de Berne incorporando una noción nueva: 'hambre de información' y lo fundamenta afirmando que si el hambre de estímulo es precursor del hambre de reconocimiento y del hambre de caricias, entonces el precursor de las tres es el 'hambre de información' (Transactional Analysis Journal 1997 Vol. 27, 1).

Bien, pero ¿cómo encaja esto en la manera de configurar la realidad que actualmente tenemos? ¿Es realmente tan importante la información para las sociedades actuales? Los matemáticos Shannon y Weaver definieron la información en 1949 de la siguiente manera: es un medio para reducir la incertidumbre. Es magnífica esta definición por su simplicidad no exenta de carga de conocimiento. Efectivamente, sin información, la tendencia natural de las sociedades es al desorden, al caos y a la entropía. La información contrarrestra la decadencia. Las personas necesitamos información para vivir y para configurar el mundo que nos rodea. Ahora bien, y aquí reside una variable importante ¿Qué tipo de información? Siendo esta un elemento inconscientemente necesario para nuestra supervivencia, la necesidad atávica de información es también nuestro punto más vulnerable. Esta vulnerabilidad se acentuó durante el siglo XX y emergió la propaganda como un sucedáneo aceptado por la gran mayoría de los destinatarios. Steiner afirma que "las personas no son víctimas pasivas de la propaganda, sino que realmente la buscan y la reciben con ganas". Es fácil detectar entonces (y ahora también) la querencia masiva a buscar la desinformación y aceptar esta en lugar de la información valiosa y rigurosa. Antes, la desinformación la encarnaban enormes maquinarias impulsadas desde los grandes núcleos de poder. Ahora esto sigue sucediendo en una suerte de gran holograma a partir de las estrategias de comunicación y relaciones públicas. Esto es tan apabullante, que más del 80% de los contenidos informativos que consumimos son informaciones inducidas, condicionadas o interesadas. Por lo tanto, ahora más que nunca, cobra sentido aquél axioma formulado por Ignacio Ramonet que afirmaba que para estar bien informados hay que hacer un gran esfuerzo. Es preciso relativizar todo y sobreponernos día a día la vivencia táctil, catódica y binaria que nos rodea.

viernes, 1 de mayo de 2009

Los mejores

Fíjense. Mi formación personal y mi carrera profesional poco importan. Seguramente hasta a mi mismo me importe poco ¿Por qué? Porque evolucionar no es otra cosa que someter a revisión nuestras siempre viejas y desfasadas ideas y convicciones. Solamente así afloramos continuamente hombres nuevos. El caso es que durante años me he formado, informado y trabajado, entre otras cosas, diseñando estrategias de comunicación para otros, formando portavoces y haciendo que estos parezcan más de lo que son. Lo cierto es que, paralelamente a mi modesta aportación, han surgido como flores silvestres ‘maestros’ de la telegenia y aprendices de político que han hecho de la política una impostura constante.
Permítanme señalar el inicio de mi tesis: para mí la política es el arte más noble al que puede dedicarse un individuo. Además, entiendo que la política debe ejercerla solamente aquél o aquella que esté preparado para no sucumbir al espejismo que proyecta el poder prestado; deben ejercerla aquellos que sepan decir no a las prebendas y loas de los personajes que pululan alrededor del que tiene cuota de poder de la que chupar para engordar; la política es también para aquellos que la decodifican como una constante tendencia a la excelencia, como un ejercicio al que hay que añadir siempre un punto de trascendencia. En definitiva, la política es para aquellos que asumen, de una vez por todas, que la política ideológica es excluyente, mientras que la de valores es integradora.
Claro, cuando el político se convierte en profesional de la forma y esta no queda anclada en valores, el político tiene el mismo fondo que un charco, su cimiento es escaso y termina siendo un ser vulnerable y sospechoso. Sin embargo, si de eficacia se trata, eficacia entendida esta como una manera de comunicar, entusiasmar y añadir valor a la sociedad, la ecuación infalible es la honestidad, los valores democráticos y el talento para gestionar la cosa púbica. La forma, sin la fortaleza que otorga al político la solidez de los valores democráticos y el talento, tiene la misma consistencia que una pompa, llamativa mientras crece y absolutamente vulnerable mientras vuela. Por otro lado, el fondo sólido inherente a los verdaderamente convencidos, el que proporcionan los valores democráticos, es el mejor propulsor de la forma. Si a esto le unimos el talento innato, la combinación es portentosa. A los hechos me remito. Todos tenemos en mente los problemas y dificultades de los ex presidentes norteamericanos acerca de si habían fumado marihuana en su juventud, si habían cumplido en la guerra de Vietnam o cosas similares. Estas dificultades venían impuestas por el corsé de la forma, de lo que había que proyectar a la sociedad, a la que solamente había tenido en cuenta en su vertiente ideológica. Sin embargo, cuando la relación de un político con la sociedad la construyen desde los valores, los aspectos formales pierden relevancia ¿Por qué? Porque verdad y convicción comunican. Lo demás genera ruidos y confusión. Barack Obama ha cumplido esta regla. El ejercicio del poder y todos los factores que condicionan su actividad dejarán a Obama donde sea, pero lo cierto es que su natural talento para comunicar destila autenticidad. Semejante poder de convicción no consigue solamente con entrenamientos en portavocía. No. Las aguas que mueven semejante noria vienen de lejos y con fuerza. Tenemos un caso excepcional porque conocemos su historia y sus pensamientos, todos ellos contados por él mismo. Obama no ha necesitado trovadores que inventen, edulcoren o cuenten su leyenda. Él ya se ocupó de ello en una más que digna biografía escrita con 35 años titulada Obama, los sueños de mi padre. En ella relata sin tapujos y con luz y taquígrafos, su origen multiétnico, su genealogía peculiar, su adolescencia y juventud muy típica de cualquier chaval que flirtea con drogas y alcohol, su evolución como persona y sus valores más básicos. En su otro libro, La audacia de la esperanza, escrito ya como senador de los Estados Unidos, no oculta sus valores democráticos y sus críticas a todo lo que funciona mal en política. Es un texto honesto, ágil y valiente, sobre todo valiente. Su historia la ha escrito él y su discurso y línea política ya aparecen plasmados, ambos, en las dos obras. En el caso de Obama, fondo y forma convergen en forma de ciclón. Por mucho que se imiten prácticas y tácticas de campañas utilizadas por Obama y por su equipo. Por mucho que se repliquen sus mensajes, por mucho que surjan clones, nunca funcionará tan bien. Y no lo hará porque es necesaria una base de talento y convicción personal que añada valor y diferenciación. Esa base la tienen solamente los mejores y hoy, los mejores no están en la política.