martes, 12 de mayo de 2009

El azote y la parálisis como estrategia

El azote y la parálisis. Esa es la estrategia política y la de comunicación, a la sazón medio y fin, la misma cosa en la política actual. Esta es la pauta: azotar al contrincante y situarse de inmediato en la otra orilla para que quede claro que la oposición no debe arrimar el hombro con el gobierno de turno, no sea que las huestes propias se revuelvan. Esta ha sido la estrategia política y la de comunicación (o la de comunicación que hace parecer que haya estrategia política) del Partido Popular desde que el 11 - M dejó de ser una coartada. Lo fue en la política antiterrorista, fue la estrategia de Mariano Rajoy en los debates electorales de 2008, es la pauta que sigue el PP ante la mano tendida de Zapatero para un pacto de estado que haga frente a la actual crisis económica. Es irresponsable políticamente y una estrategia política y de comunicación (o de comunicación que hace parecer que haya estrategia política) condenada a fracasar una y otra vez ¿Por qué? Porque el votante volátil, el que otorga victorias en las elecciones es pragmático. Decodifica bien lo constructivo y bloquea lo destructivo. Esto último, lo destructivo, no supera los umbrales de percepción que mueven a la acción y genera rechazo. Persistir en esta pauta, tal y como Rajoy ha hecho hoy durante la primera sesión del debate del Estado de la Nación, solamente trabaja en mantener más o menos contentos a los convencidos, normalmente los menos activos intelectualmente. El guión de la oposición, por lo tanto la estrategia política y la de comunicación (que hace parecer que hay estrategia política) la han marcado y la marcan aún la Cadena Cope y el diario El Mundo.

Dicho esto, lo más asombroso es que si el Partido Popular siguiese una estrategia de conciliación en los temas relevantes, esta actitud neutralizaría la otra estrategia, la del Partido Socialista, la de la mano tendida en los temas relevantes. Pero no. Parece que en esta ocasión, el dicho aquél que afirma que si a quien vive de sus heridas si le curas le matas, se hace real en la estrategia política actual del Partido Popular. No puedo dejar de admirar o cuando menos subrayar la paciencia y la perseverancia de Rodríguez Zapatero para no saltar por los aires ante tanta patada en la espinilla. Honestamente, creo que la política es una carrera de fondo y como tal debe gestionarse la estrategia poítica y la de comunicación: no confrontación, gobernar desde los valores y no desde la ideología, gobernar desde la convicción y no desde la impostura, mantener la pauta de inicio, mantener la consistencia, fomentar el ingenio y estimular un estilo valiente y elegante. Cierto es que Zapatero no ha encarnado ni encarna todos o muchos de estos atributos, pero sí es cierto que ha flireado y flirtea con algunos de ellos. Esto y solamente esto, explica por qué Zapatero no se ha desgastado todo lo que la actual crisis y cinco años de gobierno tendrían que haberle desgastado. También explica lo inexplicable: que hay lastres muy visibles y muy obvios que provocan que Rajoy se haya elevado escasos tres centímetros de su actual techo político. Eso y nada es lo mismo y todo está en la estrategia anquilosada, equivocada y destructiva.

No hay comentarios:

Archivo del blog