martes, 29 de septiembre de 2009

Periodismo líquido


El otro día me hice con un libro de Zygmunt Bauman: Vida líquida. Me atrajo una cita que el autor hacía de Ralph Waldo Emerson. Dice así: Cuando patinamos sobre hielo quebradizo, nuestra seguridad depende de nuestra velocidad.

Me pareció tan buena metáfora del mundo actual, que no me resistí y ahora ando sumergido en y disfrutando de la lectura de Vida líquida. Escribiré sobre el libro... Dicho esto, y aunque Bauman centra su tesis en el estilo de vida efímero que practicamos, no pude dejar de encontrar una simetría perfecta entre este estilo de vida y la forma en la que los medios de comunicación recogen, procesan y difunden la información que consumimos. La carrera por la exclusiva (sobrevalorada por la profesión), la escasez de espacio y tiempo para empaquetar la información, la superficialidad a la que abocan los soportes el tratamiento de los asuntos de interés y la escasa disposición de los consumidores de información a dedicar tiempo (y, claro, esfuerzo) a profundizar en ciertos temas, ha instalado la calidad periodística en un punto de no retorno. De manera definitiva.


La estructura de los grupos de comunicación y la forma de trabajar en las redacciones induce a patinar a toda velocidad ante el riesgo de que todo se desmorone si algo no sale a tiempo. Es obvio que ha dejado de importar la calidad en favor de la velocidad. Esto acarrea informaciones llenas de erratas, superficiales, poco contrastadas y el trágala de las consignas, recomendaciones y presiones que viene de los núcleos de poder. Este fenómeno lo ha trabajado con acierto Pascual Serrano en su libro Desinformación. Hoy más que nunca, en la era con más impactos informativos per cápita de toda la historia, es necesario que los consumidores de información hagamos un esfuerzo para no dar casi nada por bueno ni por válido.

domingo, 27 de septiembre de 2009

No con las hijas


El viernes 25 Internet se llenó de comentarios despectivos y otros más comprensivos sobre la fotografía de la familia del presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, con Barack y Michell Obama a las puertas del Metropolitan de N. York. Vaya por delante que yo, siendo periodista fuera de ejercicio, nunca en la vida hubiese dado el rango de noticia a una imagen en la que el morbo reside en el atuendo de dos adolescentes desconocidas porque el sentido común de sus padres las ha mantenido alejadas de toda exposición pública.

Hay que decir que este acuerdo no escrito entre Zapatero y los medios se ha respetado gracias a estos últimos. Lo que me llama la atención es que hayan sido dos medios de la derecha profunda los que rompieron este pacto lógico. Se trata de La Nación y El Economista. ABC y otros del ala conservadora pixelaron los rostros de las menores. Pero da igual, el daño hecho está ¿Por qué? Porque el objeto de la publicación de la fotografía no era el interés de ver la cara de las niñas, sino de mofarse de su vestimenta y de si esta era pertinente o no para la ocasión. Con ese ánimo se publicaron y el fenómeno viral se extendió en horas por la Red en forma de fotomontajes duros que, imagino, harán daño a las niñas cuando estas se reincorporen a su vida normal en su colegio, instituto o grupo de amigos.

Todos sabemos que a los 13 y a los 15 años los adolescentes no atienden a criterios estéticos determinados ni a protocolos. Ojalá siga siendo así. Es sana esa reafirmación de una personalidad despistada y en construcción. Ante esto, los padres poco pueden hacer y me atrevo a afirmar que nada deberían hacer. En el caso que nos ocupa, concurre la derivada de ser las hijas de y estar al lado de Obama. Zapatero y su mujer, Sonsoles Espinosa, tal vez relajados por casi seis años sin contratiempos en el cumplimiento del pacto de respeto hacia la intimidad de sus hijas por parte de la prensa española, no calibraron que posar con Obama, icono universal actual, tiene consecuencias. Para bien o para mal. Pero si a esto le unimos que se trata de la figura del presidente de Estados Unidos, una posición que día a día, hora a hora y minuto a minuto, es seguido, retratado y escrutado por una nube de periodistas y por los servicios oficiales de la Casa Blanca, la decisión de posar fue un error de cálculo del entorno de La Moncloa.

Dicho esto, el pecado no sería el posado, sino la publicación y el ánimo de mofa de muchos medios de comunicación. Esto pone de manifiesto una vez más que la prensa crítica con el gobierno busca el apaleo continuo con lo primero que le viene a la mano. Pero el periodismo no va de esto. El gobierno actual y la gestión de Zapatero tienen muchos puntos débiles por los que atacar. Flancos políticos, que es donde el periodismo serio desarrolla su misión. Por esos flancos sí, pero no con las hijas.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Los padres 'scurling'


Hay ocurrencias que el pensamiento masa convierte en reformas de calado. Esta semana nos desayunamos con la ocurrencia de Esperanza Aguirre de equiparar en autoridad a los maestros y a los jueces y fuerzas de orden público. Desde un punto de vista de la difusión de consignas, la ocurrencia reune todos los requisitos para instalarse en el debate social. Esta, como todas las ocurrencias simplificadoras que se precien, se diseminan como aguas desbocadas entre las circunvoluciones que nos ofrece la opinión pública. Dicho esto, la ocurrencia tiene todos los visos de triunfar ya que 'per se' el pensamiento masa premiará a aquellas consignas que obliguen a la gente a tomar partido de manera maniquea: estás a favor o estás en contra.

A mi me parece que el problema no está en darle manga ancha al profe para con los alumnos. Muchos profesores temen más a los padres que a los alumnos. Me explico. Si un chaval es un gamberro y le dan un toque en el colegio, enseguida salta el padre o madre para justificarle y montar un pollo en el centro en el que estudia el susodicho. La culpa siempre será del profesor. El chico o la chica o no quería hacer lo que hizo, o le interpretaron mal o simplemente no le entienden en el colegio. Claro, con esa impunidad, no es de extrañar que muchos niños y adolescentes se sientan con alas suficientes para hacerse los amos del colegio. La cobertura la tienen en casa. Es duro para muchos padres asumir que el problema lo tienen en casa y es suya la responsabilidad, no es del colegio. Por esto me parece que es una gran filfa que nos traten de convencer de que el profesor con autoridad resolverá un problema que arranca en aquellos hogares cuyos padres engrasan la impunidad de los malotes de colegios e institutos.

No me alarma que haya tan pocas voces que pongan el acento en esto (salvo Ignacio Escolar), ya que el pensamiento masa mata el debate de matices, neutraliza las enormes variables que un tema como este acarrea. Los profesores tienen un papel complicado, pero tampoco son infalibles. Aquí, los principales responsables de este problema son muchos padres scurling que limpian el terreno al paso de los hijos para que estos campen a sus anchas ¿Quién dijo que fuese fácil ser padre?

lunes, 14 de septiembre de 2009

Universo Dircom

El mundo de los blogs de comunicación es amplio, pero pobre y superficial en contenidos. Desde julio, Felicísimo Valbuena de la Fuente, catedrático de Teoría de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, alimenta un blog fantástico, lleno de erudición, visión y sencillez. Sírvanse. Universo DirCom.

jueves, 10 de septiembre de 2009

El debate masa



Debatir es un arte difícil de dominar. La esencia de un debate pasa por dejar fluir la dialéctica en su sentido más básico: contraponer tesis para avanzar y obtener síntesis constructivas. Debatir es avanzar, llegar a conclusiones mejoradas, convencer con solidez gracias al tictac acompasado que siempre traen las buenas ideas.

He analizado decenas de debates políticos durante años y ahora estoy inmerso en el análisis de debates sociales de diversa índole que surgen al hilo de acontecimientos varios: educación, inmigración, economía, sanidad, etc. Las peculiaridades que caracterizaban el debate político de antaño, elevado, en ocasiones hilarante y de gran carga de erudición, simplemente han desaparecido en beneficio del pensamiento masa.

El pensamiento masa, se caracteriza por la creencia de que el individuo en cuestión tiene ideas sobre las cosas. Esta es la gran diferencia entre el debate dialéctico y constructivo del debate de masas, que es plano e improductivo. Esta diferencia ya la anticipó Ortega y Gasset en La Rebelión de las Masas. Hay que reconocerle su capacidad de anticipación

Antes de la irrupción del pensamiento masa, antes de la aparición de lo que Ortega llamó “la vulgaridad intelectual”, existían creencias, tradiciones, hábitos, refranes, proverbios e intuiciones. No existía un estado de opinión sobre las cosas. Hoy sí, y el estado de opinión es una suerte de rodillo que arrasa el conocimiento real y profundo. En este contexto, las ideas consistentes no tienen encaje, mueren arrolladas por el pensamiento masa o son víctimas de ese 'magnífico' efecto que Elisabeth Noelle Neumann acuñó como espiral de silencio. El miedo al aislamiento social hace que individuos opinen contra su propio juicio o simplemente silencien sus criterios. Esto debilita el avance a través del debate. El análisis de Noelle Neumenn es simplemente brillante.

El pensamiento masa campa a sus anchas y el debate político no ha podido sustraerse a ello. Simplemente no existe. Tampoco existe el debate social en el sentido dialéctico que apuntaba antes. La técnica para vencer (no necesariamente para convencer) pasa por fijar la agenda de contenidos durante la discusión y esta, cuando se torna generalista e ideológica, simplemente conduce a un erial de ideas o a lugares comunes que no favorecen el avance ni tampoco llegar a conclusiones mejoradas. Sí, esas que vienen de la mano de las buenas ideas, las mismas que traen los buenos debates.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Fernando Onega, como no


Fernando Onega es de los pocos periodistas que maneja con maestría el cambio de registro según sea el medio desde el que habla. Parece obvio, pero no es así. Escribir para un diario, escribir para radio o para televisión requiere de un nivel de adaptación de registros que poca gente maneja bien. Fernando Onega lo hace a la perfección.

A él se le atribuyen algunas de las más célebres frases del ex presidente del gobierno español, Adolfo Suárez, cuando ejercía como escribano de sus discursos. De él es también aquél inigualable 'jugamos como nunca y perdimos como siempre' para abrir un informativo cuando presentaba las noticias en Tele 5 después de una de las ya históricas caídas en cuartos de la selección española de fútbol en la época anterior a la Eurocopa 2008. Suyas son también las aperturas magníficas en sus intervenciones en Herrera en la Onda, el magazine que dirige carlos Herrera en Onda Cero Radio y en el que suele intervenir Onega a las 8.15 y a las 8.33 aproximadamente. Pero si a los adictos de los buenos análisis esto le sabe a poco, todas las semanas tenemos un par de píldoras semanales en La Vanguardia y en La Voz de Galicia.


Sin ir más lejos, no puedo dejar de sugerir la lectura del estupendo artículo que publica hoy La Vanguardia titulado Quién gobierna aquí. Magnífico en el fondo y en la forma.