domingo, 27 de septiembre de 2009

No con las hijas


El viernes 25 Internet se llenó de comentarios despectivos y otros más comprensivos sobre la fotografía de la familia del presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, con Barack y Michell Obama a las puertas del Metropolitan de N. York. Vaya por delante que yo, siendo periodista fuera de ejercicio, nunca en la vida hubiese dado el rango de noticia a una imagen en la que el morbo reside en el atuendo de dos adolescentes desconocidas porque el sentido común de sus padres las ha mantenido alejadas de toda exposición pública.

Hay que decir que este acuerdo no escrito entre Zapatero y los medios se ha respetado gracias a estos últimos. Lo que me llama la atención es que hayan sido dos medios de la derecha profunda los que rompieron este pacto lógico. Se trata de La Nación y El Economista. ABC y otros del ala conservadora pixelaron los rostros de las menores. Pero da igual, el daño hecho está ¿Por qué? Porque el objeto de la publicación de la fotografía no era el interés de ver la cara de las niñas, sino de mofarse de su vestimenta y de si esta era pertinente o no para la ocasión. Con ese ánimo se publicaron y el fenómeno viral se extendió en horas por la Red en forma de fotomontajes duros que, imagino, harán daño a las niñas cuando estas se reincorporen a su vida normal en su colegio, instituto o grupo de amigos.

Todos sabemos que a los 13 y a los 15 años los adolescentes no atienden a criterios estéticos determinados ni a protocolos. Ojalá siga siendo así. Es sana esa reafirmación de una personalidad despistada y en construcción. Ante esto, los padres poco pueden hacer y me atrevo a afirmar que nada deberían hacer. En el caso que nos ocupa, concurre la derivada de ser las hijas de y estar al lado de Obama. Zapatero y su mujer, Sonsoles Espinosa, tal vez relajados por casi seis años sin contratiempos en el cumplimiento del pacto de respeto hacia la intimidad de sus hijas por parte de la prensa española, no calibraron que posar con Obama, icono universal actual, tiene consecuencias. Para bien o para mal. Pero si a esto le unimos que se trata de la figura del presidente de Estados Unidos, una posición que día a día, hora a hora y minuto a minuto, es seguido, retratado y escrutado por una nube de periodistas y por los servicios oficiales de la Casa Blanca, la decisión de posar fue un error de cálculo del entorno de La Moncloa.

Dicho esto, el pecado no sería el posado, sino la publicación y el ánimo de mofa de muchos medios de comunicación. Esto pone de manifiesto una vez más que la prensa crítica con el gobierno busca el apaleo continuo con lo primero que le viene a la mano. Pero el periodismo no va de esto. El gobierno actual y la gestión de Zapatero tienen muchos puntos débiles por los que atacar. Flancos políticos, que es donde el periodismo serio desarrolla su misión. Por esos flancos sí, pero no con las hijas.

1 comentario:

Juan dijo...

Efectivamente, mucho menos obsceno que una boda fatua en El Escorial, pero un error de cálculo como bien dices.

¡Un abrazo!