domingo, 12 de diciembre de 2010

Los toros necesitan una estrategia de comunicación



El mundo de los toros se está apagando poco a poco y los prescriptores y decisores de ese entorno persisten en errores de comunicación básicos que agravan su situación.

El que esto suscribe es aficionado a los toros, no entendido, pero aficionado al cabo. Debo decir que la belleza y la emoción que le suscita a un asistente a una plaza de toros una buena faena, es algo realmente indescriptible. Yo mismo me he descubierto levantado de mi asiento, aplaudiendo y sin ser consciente de mi reacción tras asistir a una tanda antológica de pases de El Cid, a un espectacular quite de Morante o tras una faena antológica de José Tomás y, disculpen, pero aquello no era ni sangría, ni matanza, sino una estampa artística de primer nivel.

Pero algo ha pasado para que, al decir que te gustan los toros, signifique mirada de reprobación o comentarios del tipo ‘si a ti no te pega nada’. ¿Por qué algo tan arraigado, simbólico y bello se ha tornado en algo decadente, retrógado, sanguinario y anacrónico a los ojos de miles de personas? La clave de esto está en la estrategia de comunicación, como casi todo hoy en día. Si se instala en la sociedad que algo es malo, o trabajas en cambiar la percepción o terminas convirtiéndote en rémora, anomalía o residuo. Poco a poco esto es lo que le está ocurriendo a la tauromaquia. Hay varios frentes en los que los taurinos deben centrar su estrategia de comunicación si quieren invertir esta situación:

La Televisión. Lo que no se retransmite en televisión para el gran público desaparece de las prioridades de los imaginarios colectivos. Que TVE no retransmita toros en directo implica perder un share de pantalla tremendamente importante, pero que la única cadena de televisión que incorpora noticias taurinas en sus informativos sea Telecinco (porque su actual jefe de informativos, Pedro Piqueras, es gran aficionado), reduce aún más el tiempo de exposición al gran público. Actualmente las grandes ferias taurinas solamente pueden verse en canales de pago y además mediante el sistema de pago por visión (pay per view). Las retransmisiones que Digital + hace de los toros son sencillamente magistrales. Una gozada para el aficionado, pero no existen para el gran público. La pérdida de relevancia de los toros va unida a la falta de emisiones en abierto de las grandes ferias.

Las marcas. Sin relevancia no hay marcas que se acerquen al mundo taurino y por lo tanto se cierra cualquier opción de incorporar financiación extraordinaria a su entorno. Tampoco proliferarán programas y revistas especializadas. Estos y estas surgen si hay anunciantes que puedan proyectarse hacia un público definido y más o menos amplio.

El entorno digital ¿Tiene sentido un Cossío digital o una app para iPad, iPhone, Android o Blackberry con los mejores momentos taurinos al igual que ya las hay para ver los goles de la Liga BBVA o las mejores jugadas de la NBA? Parece que los vigilantes de las tradiciones atávicas no relacionan la compatibilidad entre el ritual y la tecnología. Se trata de elevar la estética de la fiesta y no limitarla a la difusión de las cogidas graves a toreros y banderilleros.

Integración en contenidos y literatura. Lo que hay detrás del mundo del toro es un proceso absolutamente ecológico donde dehesa, campo y cría de toro de lidia engarzan perfectamente ¿Cómo es posible que la batalla mediática y ecológica la ganen los activistas antitaurinos embadurnados de tinta roja delante La Monumental de Barcelona o de Las Ventas en Madrid? La trastienda y el front de los toros dan para elaborar programas de formato cámara en mano, formato coach, documental o serie. El gran drama del entorno taurino es que lo poco que se sabe de las estrellas taurinas sean sus relaciones de pareja o sus lesiones causadas por toros. Y esto me lleva a enlazar con la Literatura. Ha habido mucha literatura taurina, pero ya no la hay. Mi percepción del significado real de la tauromaquia sufrió un gran vuelco cuando leí la magnífica biografía que Manuel Chaves Nogales escribió sobre Juan Belmonte allá por el año 1935 y que afortunadamente se ha reeditado en distintos formatos. Una visión integral e integrada del significado de los toros destilada con pluma prodigiosa. Dicho esto, la falta de literatura se nota incluso en la pérdida de un género periodístico, la crónica taurina, que dio grandes nombres como Gregorio Corrochano, César Jalón, Federico Manjavacas Alcázar, Vicente Zabala o Joaquín Vidal, entre otros muchos. Toca escribir más y mejor sobre toros como espectáculo y como actividad de interés cultural.

Por último, subrayar que la creación de La Mesa del Toro es un buen movimiento orientado a pensar, al menos, el futuro del toro. Pero si esta entidad es la que aspira a vertebrar no solamente el debate, sino la estrategia y la acción, urge que profesionalice al máximo nivel su estrategia de comunicación. Para ello debe centrar su actividad en construir percepciones positivas en la sociedad actual, adaptándose a canales, mensajes y técnicas de difusión que sitúen a la fiesta en un lugar adecuado a su importancia y no a la defensiva. El peor eneigo de los taurinos es ser víctimas del pensamiento grupal y sentirse víctimas de un acoso generalizado.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Habría que hacer llegar este analisis a los que manejan lo que se ha dado en llamar "el mundillo del toro" y que efectivamente es "un mundillo" pequeño y estrecho, porque "ellos" lo quieren así para manejarlo mejor.
Los aficionados a los toros (y yo lo soy más a estos que a los toreros)somos víctimas de los que manejan este mundillo. Y lo comprobamos sistematicamente en la elaboración de los carteles, en la elección de los encierros, en el precio de las entradas,... y ahora, de un tiempo a esta parte, en la desidia e inoperancia para mantener viva la inigualable Fiesta Nacional frente a los ataques de los que la quieren borrar de su nación. A estos últimos les diría que por mi que la borren de su nación, de la Nuestra no queremos borrarla.
Ignacio, enhorabuena por tu analisis, como siempre, tan acertado.