viernes, 16 de octubre de 2009

Errores en comunicación política


El Partido Popular nos dejó el pasado martes día 13 de octubre un sainete de despropósitos en comunicación política a propósito del no cese de Ric Costa, el secretario general del PP en la Comunidad Valenciana. No será en este blog el sitio en el que hablaré de perfiles políticos, de buenos y de malos y menos aún del caso Gürtel. Pero sí voy a hacer varias reflexiones acerca del déficit profesional de los partidos políticos en España en comunicación política.

Bajo mi punto de vista hay varios errores estructurales muy graves:

1. Los elegidos para este puesto (el de responsable de comunicación) son elegidos por su filiación política y por su afinidad con el político.
2. [Para elegirlos] prima la cercanía y no el componente técnico.
3. Las dependencias que esto genera hacen que el Dircom ejerza de cortesano del político en lugar de planificar la línea estratégica, coordinar su puesta en práctica, gestionar con acierto situaciones de crisis y detectar oportunidades de proyección para el partido y para su líder.
4. El Dircom debe conjugar la visión estratégica con una buena carga de creatividad para lograr diferenciación y desempeñar su función de manera eficaz. Esto no casa con el papel de mamporreros que ejercen
responsables de prensa como el que acompaña al ministro Corbacho (¡qué bajón hacer de jefe de prensa cuando la comunicación en su sentido más amplio ofrece tantas oportunidades!)
5. Muchos políticos, por el mero hecho de haber sido elegidos cargos públicos al ir en unas listas electorales, sufren del peor mal: se sienten infalibles. Un buen Dircom es aquél que entrena día a día la capacidad estratégica y de comunicación de su político. En un entorno con tanta complejidad de canales, mensajes y audiencias, la capacidad de segmentar consignas y adaptarlas al medio, requiere de análisis, planificación, pericia y mucho entrenamiento [para elpolítico].

Además de los estructurales, también hay errores metodológicos:

1. Las relaciones con la prensa no puede ser el único eje de la comunicación política.
2. Sacar a un periodista de la redacción y ponerle a dirigir la comunicación significa renunciar a otras habilidades que deben acompañar una buena dirección de comunicación: la suma de las relaciones públicas, el marketing estratégico, el operativo, la publicidad multicanal y todos los básicos del management, entre otros.
3. Darle al botón de la churrera de las notas de prensa y comer con periodistas es un mero instrumento, pero ambas cosas están muy alejadas de una buena dirección de comunicación.
4. El político debe escuchar y aprender. El Dircom debe aprender y hacer pedagogía continuamente con el político.
5. La gestión de los momentos para comunicar es tan importante como la forma y el contenido.

Hoy hay tanta buena teoría en comunicación política, que es sorprendente la escasa buena práctica que nos asalta. Los buenos Dircom existen, pero la política los expele. Hay que hacerlos volver.
PD. La imagen que acompaña este texto se llama 'El Comunicador' (de Claudio Goldini).

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