jueves, 1 de octubre de 2009

Bodygroom

Los periódicos pierden lentamente lectores. Las cadenas de televisión apenas llegan al 19% de share de audiencia cuando lideran la parrilla con alguno de sus programas estrella. La irrupción de los canales temáticos y las TDT han fragmentado la audiencia y el proceso sigue. Internet gana cuota en horas de conexión por usuario... Este fenómeno ha provocado que la publicidad convencional pierda poco a poco eficiencia, que el coste por impacto sea caro (a pesar de las rebajas de tarifas) y que la saturación de mensajes comerciales sea total. El panorama de hoy se parece poco al de hace tres años y no se va a parecer en nada al que tengamos en 2012.

Ante esto, algunas marcas se están desmarcando con propuestas interesantes, diferenciadoras, que se cuelan en nuestros ordenadores y se diseminan por el orbe a través del correo electrónico. Lo cierto es que en este fenómeno viral hay tanta basura, que los consumidores reparan poco y la vida de las iniciativas es efímera. Hay excepciones.
La campaña en Internet ideada por Philips para promocionar su maquina depiladora para hombres llamada Bodygroom, es un ejemplo de ello. Diviértanse con esta experiencia. Dos minutos de interacción y la percepción del destinatario será intensa y duradera. Un par de minutos en este site valen más que 1200 GRP en campaña convencional en TV. Cualquier macho alfa que quiera rebajar su virilidad ¿pensaría en otro producto que no fuera el de Philips después de reír con esto?

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