martes, 29 de diciembre de 2009

La nueva publicidad II


Al hilo de mi anterior post, La nueva publicidad, no puedo dejar de abundar en esta tendencia. Muchos de los lectores españoles de este blog habrán podido ver las autopromos de la televisión española (a 1 y La 2): ‘sinpubli’. Es una excelente noticia para el televidente, que podrá disfrutar de sus películas, series y programas sin cortes publicitarios a partir del 1 de enero. Yo les emplazo a que a finales del año que viene podamos compartir un análisis de la incursión de nuevos contenidos publicitarios camuflados en series, inducidos en programas o metidos en menciones. Sacaremos decenas de casos. Los anunciantes no van a concentrar sus esfuerzos de cobertura y OTS dejando de lado a la cadena líder en cuota de pantalla. Tampoco van a decir amén a la subida de tarifas publicitarias de los principales canales privados. Habrá que impulsar nuevas formas de colarse en los salones de los españoles con su permiso. Este es el gran reto.


Echen un ojo si no a Telemadrid, por ejemplo, y vean el mestizaje que Telemamadrid ha hecho entre uno de sus programas estrella ‘Madrileños por el mundo’ y el proyecto bandera de Cajamadrid durante este fin de año: Proyecto 2038. Esta tendencia se ha impuesto y las agencias de publicidad tradicionales tratan de reinventarse creando equipos específicos de ‘contenidos’ (crear o impulsar programas) o creando marcas paralelas. Mientras, al otro lado, los anunciantes, reciben decenas de propuestas tácticas difíciles de digerir entre otras cosas porque es difícil rebajar la furia con la que está impreso en el ADN de los anunciantes el mundo del GRP y su galaxia de teorías de difícil digestión.

La publicidad convencional lleva ya años sin ayudar a vender, pero sí ha contribuido a construir empatías y rechazos con y hacia las marcas. Siempre me pareció que las relaciones públicas eran la herramienta de proyección más interesante para políticos y empresas y al final parece que un primo hermano de estas es el que va a llevarse el gato al agua. En cualquier caso, las relaciones públicas y los nuevos formatos que integran contenidos para TV e Internet son caballos ganadores. La publicidad convencional ya sirve para lo mismo que las migas de pan que dejaban los hidalgos del siglo XVII español sobre su pechera: así parece que hemos comido. Pues eso, con la publicidad así parece que somos algo.

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