sábado, 7 de noviembre de 2009

Innovar en Educación



Que la buena educación es básica para desarrollar individuos menos vulnerables a los excesos puede sonar a tópico, pero yo lo suscribo hasta el tuétano. Que innovar en educación es una palanca que añade eficiencia al proceso de aprendizaje, no solo lo suscribo, sino que lo apoyo con energía y que en España la educación de calidad sigue siendo la eterna aspiración, lo afirmo y me deprime.

¿Qué está ocurriendo en España? En la época de la dictadura de Franco, hombres y mujeres nacidos entre los años 30 y los 60 tuvieron que crecer con una educación castrada en los básicos y cargada de ripios religiosos y nacionalistas cuyo único objetivo era arraigar el imaginario del régimen. Afortunadamente, no hay ideologías tan únicas y tan aplastantes que puedan con la aspiración de cambio y de libertad. Sí, esta aspiración de mucha gente permitió sacar un cabo del que, ya en democracia, había que tirar para impulsar un sistema educativo eficaz, rico y regenerador. Pero no, desde el año 1982 hasta ahora, los diferentes gobiernos han puesto en marcha una sucesión de leyes orgánicas de educación que, sin haber cuajado una, ya estaba derogada y en marcha la siguiente.

Adicionalmente, en 1992, se aprueba la
Ley Orgánica 9/1992, de 23 de Diciembre, de Transferencia de Competencias a Comunidades Autónomas que accedieron a la Autonomía por la Vía del Artículo 143 de la Constitución. Cuando sucedió esto, tocaba a su fin la tercera legislatura del PSOE con Felipe González de presidente del gobierno. Desde 1993 en adelante, emergió en España un debate intenso sobre el efecto pernicioso que estaba teniendo en España el modelo educativo del País Vasco o Cataluña, comunidades autónomas con competencias delegadas años atrás. Lo cierto es que echar un vistazo a los planes de estudio de los colegios catalanes o vascos era desalentador (y sigue siéndolo): el empobrecimiento presidía casi todos los enfoques, los geográficos, los históricos, los lingüísticos, los políticos. Todo estaba impregnado de un sustrato sesgado e inflamado de omisiones y consignas para más loa de las aspiraciones independentistas.

El caso es que, esas malas prácticas, 18 años más tardes, han sido adoptadas por muchas comunidades autónomas que recibieron competencias de educación en 1992. Es lamentable abrir, por ejemplo, un libro de Conocimiento del Medio de cuarto curso de primaria y descubrir que los niños estudian los invertebrados y el texto finaliza con un capítulo titulado ‘Los invertebrados en la Comunidad de Madrid’, como si fuesen de una tipología diferente a los de Castilla León, Galicia, el Ampurdán o los de la Bretaña francesa; también es desalentador descubrir que un niño o una niña de nueve años estudia los ríos y, en lugar de conocer, por ejemplo, cuáles son los principales ríos de la Península Ibérica, estudian los afluentes del Tajo o los subafluentes del Jarama y la única mención al Tajo, es que pasa por Aranjuez…porque es la única localidad de la Comunidad de Madrid que atraviesa.
Esto me recuerda a las críticas de los noventa, cuando media España criticaba esto mismo de los libros que aprobaba la Generalitat de Cataluña. Hoy, dieciocho años más tarde, en Madrid se fomenta el mismo error.

Y a todo esto ¿qué ocurre además del empobrecimiento de los contenidos educativos? Pues que nos hemos instalado en una fiebre absurda de tecnicismo. Como ocurre siempre, preocupan las estructuras, pero no los contenidos. Algunos colegios, para satisfacer el deseo compulsivo de muchos padres para que sus hijos aprendan inglés, proponen impartir asignaturas como historia o lengua española en inglés. Es simplemente ridículo, cuando los idiomas pueden impartirse y enseñarse con éxito dedicando las horas oportunas para que los niños hablen, escuchen lean en inglés.

El caso es que desde que este desorden impera en la política educativa en España, ya han saltado a la arena dos generaciones con elevados niveles de especialización en áreas, pero con un escaso fondo cultural y humanístico. Esto es malo. Es cierto que las nuevas generaciones entran a la vida laboral activas más estimuladas, pero son más vulnerables y manipulables y esto también es malo. Por ello, sigo con mucha atención algunos movimientos como
WISE (World Innovation Summit for Education), foros en los que se debate cómo innovar en el ámbito educativo, pero lo sigo con interés buscando que la innovación legue también al fondo, y no solo a las formas.
(Copyright de la foto: Blog del profesor Potachov)

1 comentario:

Anónimo dijo...

El estado de las autonomías ha fomentado los pequeños reinos de taifa en los que una nueva casta política campa a sus anchas; se ha desdoblado la corrupción al ámbito regional y los criterios para regular los contenidos educativos son de índole regionalista. Esto empobrece a todos