domingo, 29 de noviembre de 2009

El lenguaje que funciona


En el año 1946 George Orwell publicó Politics and the English Language, un alegato contra lo impreciso, inapropiado y afeado uso del lenguaje (en su caso el inglés) por parte de la sociedad de su época y de la clase política. En ese ensayo, Orwell citaba seis reglas básicas que, a pesar de que suenen a algo elemental, son el guión básico para hacerse entender con eficacia, informar e impactar:


1. Never use a metaphor, simile or other figure of speech which you are used to seeing in print.

2. Never use a long word where a short one will do.

3.If it is possible to cut a word out, always cut it out.

4. Never use the passive where you can use the active.

5.Never use a foreign phrase, a scientific word or a jargon word if you can think of an everyday English equivalent.

6. Break any of these rules sooner than say anything barbarous.


Hoy la tesis de Orwell mantiene todo su sentido y vigencia ¿Por qué? Porque el mal uso del lenguaje sigue instalado en el día a día de las empresas, campa a sus anchas en la vida política, se asoma cada dos por tres a los medios de comunicación y el resultado de todo esto es la ineficiencia, las dificultades de percepción y la comunicación crítica: mucha información y desajustes serios en la percepción.


Esta afirmación, se concreta en el uso intensivo del lenguaje abstracto, cargado de clichés, cargado de subordinadas, engolado y trufado de expresiones en inglés. Este tipo de lenguaje no funciona, está cargado de niebla y solamente trabaja para el ego del emisor, que suele asociar el uso de frases y palabras largas con el lenguaje culto y eficiente. Nada más lejos de la realidad.

El lenguaje que funciona es el auténtico, el que resulta memorable, el que es trascendente e informativo; el lenguaje que funciona es aquél que practica las cinco primeras reglas orwellianas y surge de la convicción.


Dicho esto, no puedo dejar de nombrar el mágnifico ensayo del Dr. Frank Luntz, Words that work. Sí, me dirá alguien, Luntz ha sido el gurú léxico y sintáctico de los neocons norteamericanos. Sí, lo ha sido y lo seguirá siendo, pero la visión de Luntz y su pragmatismo es increíble y dónde coloca su talento y para quién trabaja no inhabilita su valía. Luntz, en su libro, dedica un capítulo entero a glosar las 21 palabras que marcarán las primeras décadas del siglo XXI. Hoy solamente las enumeraré en éste post. Lo cierto es que Luntz nos deja el índice de las 21 palabras que funcionarán en USA…pero, vaya, lo que no podemos negar es que muchas de las palabras que funcionan de Luntz se han colado ya en España en las consignas políticas, empresariales y en el discurso de lo políticamente avanzado y correcto. Estas son:

Imagine
Hassle – free
Life Style
Accountability
Results
Innovation
RE-words
Efficencial – Efficiency
The Right to
Patient Centered
Investment vs. spending
Casual Elegance
Independent
Peace of Mind
Certified
All-American
Prosperity
Spirituality
Financial Security
Balanced Approach
A Culture of…

2 comentarios:

Ismads dijo...

Hola Ignacio, llevo tiempo siguiendo tu blog y he de confesar que, a pesar de ser algo técnico para los no duchos en estos terrenos de la linguística, me ha ido interesando cada vez más. Como consecuencia de ello me animo a hacer mi primer comentario.

Es la primera vez que leo sobre Luntz, y me ha asombrado sobremanera el poder que una sola persona puede ejercer sobre gran parte de la opinión pública americana. Me asombra y a la vez me asusta en cierta manera que un personaje con tanto talento como has comentado, se dedique a ser un maestro del eufemismo más oscuro con términos como estos:

-"War on terror" (guerra contra el terrorismo) para vender la ofensiva militar en oriente medio.

-El polémico caso de "Estate tax" por "Death tax". Es asombroso como un cosa tan nimia puede provocar un giro social tan espectacular. Parece ridículo.

-"Calentamiento global" por algo más conveniente, como "Cambio climático"

¿Qué crees que opinaría Orwell sobre Luntz si tomáramos al primero y los colocáramos cara a cara?

Un Saludo y enhorabuena por el blog ;)

Marcomplan dijo...

Estoy seguro de que Orwell y él no se soportarían porque tienen algo en común: ambos han entendido que el uso eficaz del lenguaje es la herramienta más potente para incidir en la sociedad. La gran diferencia entre ambos está en que uno (Orwell) dedicó gran parte de su vida y su obra a alertar del efecto narcotizante y manipulador que el manejo del lenguaje y las percepciones puede provocar en los individuos y el otro (Luntz) simplemente lo ha puesto en práctica.

Mi opinión es que Luntz es un gran experto en esta materia, pero no me gusta la línea de trabajo que ha seguido ni para quién ha trabajado. A Orwell tampoco le gustaría. Imagino que a Luntz tampoco le gustará mucho la relación de Orwell con el POUM, por ejemplo, y su papel en la Guerra Civil espñola.

Agradezco mucho tu comentario y tu enhorabuena. Anímate a comentar lo que quieras.
Un saludo