jueves, 15 de julio de 2010

Permiso para pensar


Permiso para pensar. Este concepto tan sencillo pero con tanta carga que incorporó Eric Berne en su teoría del Análisis Transaccional, es todo lo que necesitamos para romper dinámicas rígidas en las empresas, para impulsar la innovación abierta en la gestión empresarial y política o para entender los acontecimientos que nos rodean desde una perspectiva más compleja y completa.


Permiso para ser naturales, sin protocolos limitativos ni corsés. Sí, cualquiera dirá que qué oportuno esto que voy a escribir, pero la ola de optimismo, alegría y desenfado que ha arrollado todos los españoles (a todos, con mayor o menor intensidad) tras la victoria de la selección española ante la holandesa en la final del Mundial de Sudáfrica, es fruto de la naturalidad y desenfado que brota de unos tipos que, a la hora de jugar al fútbol, tienen permiso para pensar. Este permiso para pensar con el balón en los pies, les ha impulsado a hacer cosas bellas y buenas con una pelota. La calidad y belleza de estas jugadas, toques y pases, las aprecian hasta aquellos que no siguen el fútbol ni saben de él.

Pocas veces nos deja el fútbol buenas lecciones, pero de esta deberíamos aprender. Por cierto, si esta naturalidad dio pie a una reacción tan espontánea y bonita como la que tuvo Iker Casillas besando a su novia Sara Carbonero en directo delante de millones de espectadores, me abono al espíritu del permiso para pensar con más fuerza, si cabe. Para mí, este gesto, ha sido uno de los más interesantes, bonitos e inauditos que nos ha dejado el show TV.

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