El que corre o ha corrido sabe que, durante una carrera
larga, hay días en los que de repente las piernas no responden. Puedes tener
por delante ocho, diez o tres kilómetros. Da igual, quede lo que quede, la
sensación es de arrastre, de imposibilidad, de que queda un hueco insalvable. En
esos momentos solamente vale la fortaleza mental, repetir un mantra y salvar el
muro. El tiempo es lo de menos, lo importante es pasar esa zona de ciénaga y
bloqueo. Se pasa. Sí, claro que se pasa. Las carreras largas tienen eso, que lo
importante es correrlas y llegar porque la satisfacción está en sentir que
pasan los metros, los kilómetros. Saber que no todo es físico, que disfrutas de una
suerte de no lugar en el que uno puede ordenar o desordenar sus pensamientos o
simplemente sentir el frío o el calor, el bombeo del corazón o como el cuerpo
va ajustando y sincronizando todas sus funciones para que todo funcione bien,
para que el esfuerzo no supere a la máquina y que la máquina tome el control. Pasando
kilómetros. Lo importante es llegar.
No puedo dejar de encontrar cierto paralelismo entre lo que
pasa hoy en España y un corredor en mitad del muro durante su carrera. Estamos
a punto de parar y es hora de mostrar, de una vez por todas, una actitud
diferente, dejar espacios a mantras más positivos y vigorizantes. Podríamos
quedarnos con el necesario pero neutro ‘es el momento de la responsabilidad’, pero me parecen mucho más interesantes mantras y actitudes como,
por ejemplo, dedicar diez minutos al día a hablar bien de los demás. Hay mucha
gente con unas actitudes extraordinarias y normalmente dedicamos gran parte del
tiempo a criticar a los otros. Esto lo aprendí de Matthieu Ricard y
tengo que decir que favorece el blanqueo interno.
Otra puede ser dejar de embocar al emprendedor como si fuese un
suicida en un mundo de empleados por cuenta ajena.
Otro puede ser desterrar la rapidez y el corto plazo de
cualquier métrica de éxito personal, profesional y empresarial. La reflexión y
la calma suelen generar mejores teorías que son esenciales para construir
mejores prácticas.
Otra interesante sería agudizar el espíritu crítico y
complejo y ser conscientes de que la simplificación, lo lacrimógeno y el
alarmismo sobre el que se sustenta el actual discurso informativo no puede
configurar nuestra percepción de las cosas y mucho menos narcotizar nuestra
actitud ante el mundo en general y los problemas que nos afectan en particular.
Dejar de quejarnos por todo cuando disfrutamos de cosas
asombrosas. Echad si no un ojo a este vídeo que os dejo. En clave de humor.
Todo es asombroso y nadie está contento from Aldea Irreductible on Vimeo.
Podríamos hacer una lista infinita, pero sugiero solamente
uno más: impregnar de ética todo lo que hacemos.

1 comentarios:
Muy cierto: nos estamos abandonando a la queja lastimera como estado de ánimo colectivo (alimentado por los medios y por la dura realidad), pero esa actitud no contribuye en nada a pasar "el muro", como señalas.
La visión crítica de la realidad es importantísima en el ciclo de mejora retoralimenta al evolución, deben identificarse los problemas para pasar a proponer soluciones. Quienes se quedan sólo en el primer paso efectivemente parecen los niños mimados de la historia, con la desgracia de no valorar todo lo que nos aporta el vivir en la mejor de las sociedades que ha conocido la historia, no lo perdamos de vista.
Buenísimo el vídeo: efectivamente, lo mejor de nuestro tiempo viene de la mano de la tecnología, y lo peor del desgobierno (v.g. gestión de las crisis alimentarias vs. excedente de producción agrícolas)
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