domingo, 24 de enero de 2010

Lo que me gusta de Esquire


¿Por qué hay un enlace a Esquire en este blog que trata sobre percepciones, comunicación e imagen? ¿Por qué subrayar las bondades de una revista masculina que trata de moda, tendencias, entrevista a personajes del mundo del cine, escritores, emprendedores o perfiles diversos pero consagrados y con personalidad propia?


La respuesta es la siguiente. Compro Esquire, leo Esquire y sigo Esquire desde que arrancase su aventura española allá por el mes de septiembre de 2007. Las razones:

Es una revista para hombres que gusta a las mujeres y no aspira a captar nuestra atención poniendo en portada a una tía cañón.

Mantiene el halo de la mejor escuela Esquire norteamericana. No sería posible mantener una franquicia en España sin ser fiel al mejor espíritu que nos dejaron, por ejemplo, las memorables portadas de George Lois allá por los mejores años sesenta.

Está redactada con un punto irónico. Los textos rezuman hilaridad a ratos y relativismo a otros.

Sus contenidos nos dejan el jugo de aquello que, si cuentas con recursos, no puedes dejar de ver, visitar, hacer o vestir. Esto, que puede ser interpretado como algo frívolo, no deja de ser una buena válvula de escape para complementar lo plomizo que nos deja el mundo día a día, pero sin dejar de comprometerse con todo lo que aún hay que hacer para cambiar las cosas.

Tiene personalidad propia y esto se percibe desde las portadas y la solera de la cabecera. Les animo a que hagan el ejercicio divisando el anaquel de revistas de un Vips, por ejemplo. Creo que es difícil sustraerse a esbozar una mueca empática al ver a Homer Simpson ocupándolo todo o a flipar con la enorme fotografía de Robert Redford con las tipografías de la cabecera en naranja chillón pisando la imagen. Más ¿No es interesante ver la imperfección de Punset mirando desde el papel y disfrutar de una buena charla con él en el interior? Aún es posible diferenciarse.

Esquire apuesta por el papel y esta declaración de intenciones me gusta mucho, entre otras cosas porque me gustan las revistas y me gusta más aún contribuir un poco a que permanezca y crezca un proyecto periodístico en papel en la era donde casi nadie se lanza a estas aventuras. La experiencia de leer Esquire no sería la misma online, ni de lejos.

Hoy dejo esta breve reseña sobre Esquire. En próximas entradas me centraré en otra publicación que se sitúa en las antípodas de Esquire y que cuya lectura es un aluvión de ingenio y capacidad crítica.

4 comentarios:

Juan Gabriel Corral Martín dijo...

Sucribo lo dicho. También me parece genial la forma tan elegante y sutil con que diluyen entre sí los espacios editoriales con los publicitarios o promocionales.Una simbiosis estupenda.

Doy por hecho que ya tienes el número de febrero. Interesante tribuna la de Arcadi Espada con motivo del lanzamiento de factual.es

Un saludo

Marcomplan dijo...

Sí, Gabri. Factual.es es también un ejemplo de diferenciación en Internet. Se puede hacer un buen producto periodístico. El problema es en qué derivará esta iniciativa, hoy Arcadi Espada ha anunciado su marcha del periödico:
http://www.factual.es/periodico/#page:2

P.Glass dijo...

Agree 100%.

Mola leerlo, y mola ver a la peña leyéndolo. Cómo sujetan las cabezotas del george clooney, o del cebrián. Cómo esos enoormes caretos te miran a los ojos desde algún regazo. "En esto creo", parecen decir.

(Todavía no me he recuperado de la impresión que me produjo el de paul gascoigne)

Anónimo dijo...

Suscribo lo que comenta P.Glass