sábado, 30 de abril de 2011

Madrid-Gaza


MADRID, 8 A.M.- Mamá entró en la habitación y acarició su mejilla. Sira abrió los ojos y tuvo la certeza de que esa mañana desayunaría e iría al colegio, como todos los días.

GAZA, 6 A.M.- Asmaa abrió los ojos un poco sobresaltada. Divisó luz y movimiento en la única sala donde la familia solía hacer vida: Su hermano dormía profundamente a su lado semienvuelto en una jarapa. Tuvo la certeza de que algo desayunaría, pero no supo si hoy llegaría a la escuela.

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