domingo, 15 de enero de 2012

Algunas lecturas buenas (2)




Acabé el año deleitándome con Manuel Chaves Nogales y lo arranqué con el inmenso, póstumo y magnífico 2666, de Roberto Bolaño. El autor pidió que no se editase la obra en un solo volumen, pero el crítico literario Ignacio Echevarría, designado consejero literario de su obra por el propio Bolaño, en connivencia con los herederos y el editor de Anagrama, Jorge Herralde, decidieron lanzar los cinco libros en uno solo. No voy a hacer valoración aún, ya que ando inmerso aún en su lectura, pero he de decir que es un trozo de la mejor narrativa en castellano del siglo XXI. Sin ninguna duda.

Incorporo a esta pequeña lista de recomendaciones a otro habitual en mis referencias: Tony Judt y su tsunami histórico titulado Postguerra. Obviamente no es un libro nuevo, pero, tal y como estamos hoy, inmersos en una profunda época depresiva y de cambios radicales, toca no olvidar lo que sufrimos en el siglo XX y, especialmente, todo lo que el pasado siglo nos enseñó. Lo tenéis editado en Taurus.

Salto al ensayo filosófico. Hay que tener siempre a mano Asimetrías, de Salvador Pániker (Debate). Los latigazos de Pániker ayudan a mantener viva la visión laica y relativista. Conviene no olvidar que casi nada es cómo nos dicen que es y, habitualmente, la vida tampoco es como nos la habían contado...

A modo de break, nunca está de más tener a mano a David Monteagudo. En posts anteriores recomendé Fin y esta vez destaco Marcos Montes (Acantilado), algo más previsible que Fin, pero un pequeño gran libro.

Para acabar, una mirada atrás, a los que siguen siendo algunos de mis libros de cabecera: El Extranjero (Camus), Odisea (Homero) y Germinal (Zola). Huelgan comentarios, pero más adelante, en próximas entradas, explicaré cómo impactaron en mi vida estos tres libros y dos más que dejo de rondón: Del sentimiento trágico de la vida, de Miguel de Unamuno y Cien años de soledad, de García Márquez.

See you later¡



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