viernes, 6 de abril de 2012

Permítaseme ser relativista


Servidor se pasó la infancia y parte de la adolescencia recibiendo dosis de consignas religiosas con aderezos, entre otros, de Opus Dei y neocatecumenales. Me zafé. Milité en la izquierda y fui afiliado a sindicatos de clases. Me zafé. Todo mi entorno generacional militaba en la derecha. Me zafé. Mi periplo profesional ha transitado siempre cercano al liberalismo total. Me voy zafando. En esto, que nos llega la crisis brutal y dolorosa que hoy nos sigue azotando sin piedad y veo con perplejidad que afloran una vez más las posturas enfrentadas en las que toca visitar los lugares comunes para dar con la fórmula mágica que nos saque de la ciénaga, y ojo, que no valen los matices ni los detalles. O estas en un lado o estás en el otro.

Yo sigo intentando zafarme porque a estas alturas, lo único que sé son dos cosas: que no quiero comprarle los juguetes rotos a nadie y que lo único que quiero es un modelo que haga que las cosas funcionen. No de la noche a la mañana, que nos queda aún mucho pedaleo y puerto, pero sí para mis hijos. Y sí, quiero que vivan en una Europa unida, aunque a costa de cierta cesión de soberanía; quiero que si se van a trabajar fuera de España sea porque quieren, no porque no les queda otra opción; quiero que no deterioremos nuestro sistema de incremento de renta porque soy consciente de que mi futura senectud, si llego, o la de mi mujer, no tiene porque soportarla exclusivamente el estado, pero sí que yo debo hacer un esfuerzo adicional y que los mercados acompañen para repartir el peso del esfuerzo y sí, quiero que mi país haga esfuerzos para eliminar el parasitismo laboral y que seamos más eficaces, más productivos, menos pacatos y más cultos para ser mejores y, si me apuran, algo más ricos.

Sí, estoy firmemente convencido de que esto es compatible (y además necesario) con pagar más impuestos para que siga funcionando la educación y la sanidad pública, a pesar de que mis hijos no se benefician de ella porque otros con menos recursos tienen prioridad. Sí, también estoy seguro de que crecer y ser prósperos no es incompatible con la integración, con la creación de un entorno de más y mejor atención a los dependientes, a las personas que siguen llegando a España a pesar de que los tiempos buenos pasaron. Sí, también sé que progresar es la síntesis de lo mejor de cada casa y que al fondo de todo esto esta la sostenibilidad en todos sus ámbitos, en todas sus variables, empezando en el medio ambiente y terminando en los derechos sociales de las minorías. En definitiva, tengo claro que el camino no es el nacionalismo ni el camino unívoco de lo público. Creo que la vía europea es necesaria para afrontar un entorno complejo con cierta fortaleza y que lo público hoy no es un problema de concepto, sino de gobernanza y de calidad de los gestores que, año a año, semana a semana y día a día, lo hacen inviable por la corrupción y por la falta de criterio. Por lo tanto, me parece un error centrar la ira de lo que pasa contra determinados sectores industriales y no contra los políticos que, en el caso de España, han gestionado ayuntamientos, comunidades autónomas o cajas de ahorro y que han hecho de la corrupción el modus operandi dando una seña de identidad a un estilo de vida paleto, inculto y ruin que, por otra parte, ha cautivado a millones de españoles. Y sí, de esto han participado otros tantos millones que ahora proclaman consignas como si el tema no hubiese ido con ellos. Por lo tanto, permítaseme ser relativista y especialmente pragmático.

No quiero consignas ni verdades absolutas. Solamente quiero que las cosas funcionen sin perder el norte y sin caer en los brazos de generalismos. Sí. Un último sí. No me gusta la indolencia, el camino fácil, la impostura, la fanfarronería, el o la que escurre el bulto y la falta de compromiso ¿Conocen a alguien con esos síntomas? Ese es el problema.

Banda sonora para esta entrada: Europa superstar, La Casa Azul.



2 comentarios:

Juan Murillo Arias dijo...

Mañana te espera otra charla con tu dogmático y generalista cuñado... :-S

Marcomplan dijo...

Siempre es un placer, pero sabes que no eres sospechoso de nada. La plaga está en otros ámbitos. Abrazo.