sábado, 15 de noviembre de 2014

El Demoscopazo

Marcomplan cede este espacio a Luis Fernando Ruiz Bedoya que analiza el último Barómetro del CIS en un momento de gran debate sobre el futuro político e institucional de España. 



Si tú no haces tu trabajo, probablemente acabará haciéndolo alguien que sepa menos que tú pero que tengas más interés en ello (y probablemente menos escrúpulos). Luego no te quejes.
Pero ¿Más interés o más intereses? ¡Ahí lo dejo!

Estas reflexiones que suenan a onanismo mental me han venido a visitar al oír las múltiples interpretaciones de "todo a cien" (uff, ¡Que antiguo! ahora es todo a un euro) sobre las últimas encuestas de intención de voto.

Permitidme que me centre especialmente en el Barómetro del CIS, que por histórico de la serie, muestra y continuidad metodológica puede ser más fiable.
Y para ver a dónde quiero llegar, permitidme que simplifique los datos en esta tabla



Veo que los medios están despistadísimos (porque los demóscopos – palabro que me temo que no existe - lo están casi más si cabe) y ese despiste lo están transmitiendo a la sociedad.

Resulta que la irrupción de Podemos no saben cómo “ponderarla” en lo que suele llamarse “cocina”.
El CIS y otras encuestas recogen intención declarada de voto, que normalmente no suele superar un 65% de la población y que está sesgadíiiiiiiiisima, tanto por ideologías como por si el partido está en el gobierno.

Esto tiene que ver con lo que se suele llamar “voto oculto”, que en ocasiones es casi más “voto vergonzante”. Rajoy/ZP/Anar/Felipe es un …. y su partido … pero al final les voto y me da vergüenza reconocerlo. En cambio hay otros partidos y líderes que les pasa justo lo contrario.

Esto en Medios se conoce mucho desde hace tiempo (en la transición el Diario 16 estaba de moda y salía muy bien porque daba imagen de modernidad, mientras el ABC en aquel entonces era uno de los líderes, pero salía de pena porque tenía imagen de carca).

Eso se corrige con la COCINA, que es imprescindible. Por eso se hacen un montón de preguntas sobre temas de la actualidad política y la experiencia del “cocinero” (no confundir con lo que hacían en Breaking Bad) hace elegir bien las ponderaciones de esas preguntas.

El problema con Podemos es que no tienen esas referencias para cocinarY encima no las van a tener, porque no se van a presentar a las Municipales y Autonómicas, con lo cual esto seguirá así hasta las Generales de dentro de más de un año.

Mirad e interpretad vosotros mismos la tabla anterior sacada de datos reales electorales y de los datos del CIS que todos ahora comentan con bastante poco acierto e ignorancia mayúscula.

Para que no me digan que no me mojo: mi conclusión sería decir que Podemos, a día de hoy, apenas se come a Izquierda Unida (que no es moco de pavo), pero distaría todavía (salvo que los partidos de la casta se empeñen en autocumplir la profecía) de estar cerca de los niveles de PP o PSOE. Pero, esto último, ya entra en el nivel de las opiniones y ya sabéis que “las opiniones son como los culos… cada uno tenemos uno” y el mío no tiene necesariamente que gustaros a los que me estáis leyendo.


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