lunes, 1 de febrero de 2010

Paralizados

El pasado 29 de junio escribía en este mismo blog un texto que titulé Lo que la crisis no va a cambiar. Han pasado algo más de siete meses y me temo que ese modesto pronóstico se confirma poco a poco. La clave: no hay sociedad más disciplinada que aquella que tiene miedo y que está hipotecada. Queramos o no, la mayoría de los españoles estamos en alguno de estos grupos. Los hay que tienen miedo a perder su trabajo y que esto repercuta en el estatus adquirido a golpe de endeudamiento personal. La hipoteca es el tótem más popular de esta situación. No es normal que no haya ni un solo movimiento social de cierto calado que levante la voz por lo que está sucediendo ¿Miedo? ¿Parálisis porque quien más quien menos ha participado o participa en esta situación? ¿Lo que está pasando es menos grave de lo que percibimos o lo que percibimos es tan preocupante que estamos paralizados para actuar?



Me temo que la crisis sigue sin cambiar el fondo, solamente está afectando a las formas de hacer las cosas. Son muchos los casos de personas cercanas que se han quedado sin trabajo y tomar partido, reivindicar o movilizarse simplemente se ha convertido en misión imposible ¿Qué hacer? Echemos un vistazo a redes sociales como Linkedin, por ejemplo, se disparan las recomendaciones profesionales; miremos cómo han adelgazado las páginas de ofertas de empleo de los periódicos; analicemos la calidad de los empleos que se generan...; reflexionemos sobre la lógica espantá hacia adelante, sin más, para salir de esta situación por la que optamos simplemente porque entendemos que no hay más opciones. Estos temas son meramente actitudinales, pero me preocupa que estos echen sordina sobre los estructurales, aquellos que pueden acarrear cambios positivos a medio y largo plazo y que tienen que ver con el desarrollo sostenible en general: dependencia, conciliación, cambio climático, investigación aplicada, innovación, cooperación, educación, TIC y energías renovables. Admitimos sugerencias. Lo paradójico de esta parálisis es que si tecleamos ‘soluciones contra la crisis’ en Google, encontramos casi 8 millones de referencias ¿Cómo aplicarlas?

2 comentarios:

Adriana dijo...

Muy convincente Nacho. En la conversación que tuvimos el otro día tenía las mismas reticencias que citas en el artículo hacia la figura del lobby, pero visto desde tu enfoque, y ante todo eligiendo causas nobles como bandera, es cierto que el lobby puede ser un elemento muy positivo en democracia, bajo las premisas que enumeras:
-Profesionalización
-Identificación de grupos y "clientes", y transparencia
-Trabajo en dos frentes: influencia sobre el legislativo, pero también comunicación e información al pueblo. La mala fama de los "grupos de presión" ha venido quizá por tratar de influir sólamente sobre los decisores, sin embargo tal y como lo describes el lobby puede verse como un complemento muy necesario en democracia a la consulta popular, que ha de venir siempre precedida de una correcta ordenación y transmisión de información sobre el objeto de la decisión, toda una carencia en estos tiempos de cortinas de humo y de debates desenfocados.
En concreto, si de verdad nos dirigimos hacia una verdadera democracia, en la que las consultas banarias (si/no) cada cuatro años sean sustituidas o se complementen con referendums frecuentes sobre asuntos fundamentales# (algo muy factible gracias a las TIC), los lobbyes tendrán una ingente cantidad de trabajo ordenando y exponiendo los argumentos de los grupos a los que defienden, pero repito, en ambas direcciones: pueblo y parlamentarios.

#¿es democratico decidir que el país se embarque en una guerra desoyendo a la sociedad? ¿está legitimado un gobierno para tomar decisiones fuera de lo recogido en su programa electoral?

Un abrazo!

Marcomplan dijo...

Gracias Adriana. El lobby es una excelente herramienta para dar a conocer causas y cosas buenas o necesarias. El problema está en que los medios de comunicación (y gran parte de la sociedad) llaman lobby a las malas prácticas y a la influencia que ejercen grupos de presión de grandes sectores industriales o de algunos gobiernos, etnias o grupos religiosos.
Quiero profundizar más en este tema porque creo que hay que legitimar esta actividad. Se admiten propuestas. Saludos¡¡