sábado, 11 de enero de 2014

El prestigio no se compra, se conquista




El prestigio no se compra, se conquista. Innovar no es una pose, es una actitud que puede potenciarse con una metodología adecuada. Sin embargo, existe una correlación entre poder e intentos de comprar prestigio. Pero, insisto, el prestigio no se compra, se alcanza y solamente eres prestigioso cuando te lo reconocen los demás.


Con la innovación pasa igual: debe ser adoptada. No es innovador el que lanza continuamente novedades al mercado. Es innovador aquél que logra que sus creaciones sean adoptadas por los destinatarios de su creación. El éxito del innovador es lo que añade prestigio. Lo demás son burbujas de percepción.

Esta es, grosso modo, la tesis esencial del libro que empiezo a escribir. En cierto modo trato de llevar a un terreno menos técnico y más social los cinco años de investigación sobre innovación y difusión de innovaciones que realicé al preparar mi tesis doctoral Comunicación, Innovación y Cambio. Y, en línea con esto, hacer mi humilde homenaje a Everett M. Rogers, cuyas investigaciones sobre innovación, difusión y procesos de cambio no han sido superadas por ninguno de los actuales gurús que cada día nos apabullan desde los púlpitos de la postmodernidad, las escuelas de negocio.

Más noticias, más adelante.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola.Soy Richard. Bueno lo de Pete Seeger.Saludos.un abrazo.